EN LAS ARENAS DE ARRAKIS

jueves, 24 de noviembre de 2016

DESENMASCARANDO A JORGE BARADIT 2



DESENMASCARANDO A  JORGE BARADIT 2
10 BUENAS RAZONES PARA NO LEER
HISTORIA SECRETA II



             Continuando nuestra saga de denuncia al Seudo - Historiador Jorge Baradit, entregaremos la segunda entrega de porqué no se debe leer Historia Secreta de Chile II

Jorge en su postura Seudo intelectual

El Estado Chileno Persiguió Brujos en Chiloé.

            Nuevamente Jorge en su obsesión de exponer temas morbosos y faranduleros, nos expone una “historia secreta de Chile”, un “estado de brujos” en  el archipiélago de Chiloé (que Baradit en su desconocimiento geográfico habla del lugar como si fuera una isla). Esta historia en verdad no es de su autoría y menos de su invención sino que de Sergio Fritz “La Recta Provincia, una cofradía de brujos en el sur de Chile”, pero que el autor no denomina Estado, sino que una especie de hermandad que tenía su propia pirámide de gobierno, pero que a diferencia de Baradit no cae en el juego de las exageraciones baratas sino que le da su justo lugar en la estructura social “una cofradía” que por momento parecía una mafia en su actuar. Pero Jorge que tiene delirios imaginativos ve un poder en esta cofradía que es capaz de amenazar al estado mismo “Fue la creación casi desde la nada de un gobierno mágico que desafió al Estado chileno…” (p 47), afirmación que no se sustenta en ninguna fuente, claro está, como nos tiene acostumbrados el autor, además le recuerdo a Baradit que el autor de este texto, vale decir Sergio Fritz es conocido en el medio de escritores por ser seguidor de teorías mágicas, ocultistas y gnósticas, por tanto, no históricas propiamente tal.


El Archipiélago de Chile

        El capítulo continúa desarrollándose en una constante copia de las ideas de Sergio, exponiendo las mismas fuentes, hechos, incluso los mismos ejemplos dados en el ensayo de este últimos, en otras palabras un mero resumen, que Baradit adorna de vez en cuando con sus desvaríos de cuentista. Cuando se hace preguntas como: “¿Era posible que la intendencia de Ancud, representante del gobierno de Aníbal Pinto, estuviese enfrentando a una cofradía de fantasmas?” (p 48), que responde “En resumen, Chiloé existió un auténtico Estado monárquico ocultista que operaba en las sombras” (p 49), Baradit piensa que esta estructura mágica pudo poner en peligro el control del Estado de Chile sobre el archipiélago, en la mente de nuestro diseñador, Chile se está enfrentando a las grandes mafias del crimen organizado, una especie de cartel como México o Colombia, pero no fue así, lo sucedido en el archipiélago de Chiloé es casi un episodio anecdótico que tiene más bien una relación con el ethos cultural – social del lugar.



Sergio Fritz Roa. Escritor que gusta de la magia
, lo oculto y agnosticismo   

Por supuesto que Jorge no pierde instante para decir falacias como que en “Chiloé fue el último reducto de la Corona en Chile. Recién en 1826 los españoles fueron expulsados por los patriotas (p 51), pero el hecho es diferente, en primer lugar, los denominados “patriotas” se habían convertido en el estado – república de Chile, reconocido internacionalmente, por lo que no se puede hablar de “patriotas”, en segundo lugar, es importante mencionar que el archipiélago de Chiloé no pertenecía administrativamente a la gobernación de Chile, sino que a la del Virreinato del Perú, por tanto Chile se resistió a invadir Chiloé en un principio, luego de ser derrotados los españoles y realistas en Perú, Chile envió dos expediciones y venció a los realistas y firmó un tratado “Tantauco” con los vencidos, en donde queda establecido el traspaso de estos territorios al estado de Chile.
Como si tuviera una manía obsesiva, Jorge expone lo racional que era el estado de Chile en contra de la visión de la Iglesia Católica y la monarquía, pero como él no maneja los cambios de pensamiento en Occidente confunde racionalismo con positivismo, cuando dice: “…, moderna, alejada de las supersticiones de la monarquía, teniendo como emblema el racionalismo de los nuevos tiempos” (p 51). El racionalismo es una visión del pensamiento de Occidente que se desarrolla en el siglo XVIII y, por lo tanto, influencia el pensamiento de la corona española gobernada por la casa de los Borbones y a la propia Iglesia Católica, mientras que el positivismo es un sistema de pensamiento que se desarrolla en la segunda mitad del siglo XIX y tiene un asidero científico.

Como Baradit no puede perder el momento del sensacionalismo desliza ideas sin sentido como “…pero la tradición en Quicaví habla de fusilamiento masivos y otras formas de represión contra la brujería” (p 57), sabiendo que se trata de una tradición sin ningún asidero más que las ideas de un pueblo que posee una maravillosa imaginación y una gran tradición, pero él quiere resaltar el morbo para que le guste  más al lector.
Para terminar el capítulo Baradit nos da un buen consejo ridículo de programa farandulero, contrario a todo el “racionalismo” que parece predicar como sacerdote de la tolerancia y los nuevos tiempos “Hágalo, es un lugar maravilloso, pero quizás necesite de un dinero extra. Este autor recibió la información de que hoy un seguro contra la acción de brujos de La Mayoría cuesta alrededor de quinientos mil pesos” (p 58), que consejo más apropiado viniendo de un charlatán.     .





4.- ¿Hubo un movimiento Nacional Socialista en Chile?


Miguel Serrano y la celebración de 5 de Septiembre

Pero antes de analizar más en concreto este episodio “secreto” de nuestra historia, se debe informar al señor Baradit que todos los 5 de septiembre se reúnen en el Cementerio General los grupos nacional socialistas chilenos que realizan sendos discursos y tocan algunas marchas militares y gaitas, luego extienden sus brazos y realizan el ritualista saludo imperial romano, aún más, el escritor y líder del nacional – socialismo Miguel Serrano hasta su muerte participó de estos ritos conmemorativos que atraen a la prensa chilena e internacional como algo salido de un museo o de un documental de la Segunda Guerra Mundial, por tanto, qué tiene de secreto el hecho, no sé, probablemente Jorge no lo sabía, pero como si la cobertura periodística fuera poca,  en diversos programas de televisión abierta, en reportajes de revistas y diarios, en artículos de revistas universitarias y en memorias de licenciatura se ha estudiado el caso, inclusive en los planes y programas de Historia y C. Sociales se menciona la matanza del Seguro Obrero y la consecuente derrota de Ross Santa María, eso indica que el único que no sabía del tema era Jorge.



            Ahora que sabemos que el tema no es “secreto”, analicemos el capítulo, que se inicia con una pregunta capciosa: ¿Hubo un movimiento Nacional Socialista en Chile?, la pregunta a punta directamente a si en nuestro país existió  o no un movimiento que podría denominarse Nacional – Socialista, por tanto cualquier “hijo de vecino” esperaría una respuesta teórico – histórica que demostrara o desechara la existencia de tal movimiento político. Pero a medida que el lector  se interna en el citado capítulo, la respuesta a la pregunta inicial se esfuma, para convertirse en un relato de crónica policial, sobre los hechos acaecidos el 5 de septiembre de 1938, pero más sangriento y sensacionalista con detalles pervertidos de la masacre que como es costumbre en el autor no cita fuente para demostrar tales aseveraciones, más parecen las divagaciones de una mente extraviada que gusta decir “Frente a ellos, de cadáveres apilados en las posiciones más grotescas. Rostros desfigurados, miembros que colgaban, caras aplastadas; las paredes cubiertas de agujeros de balas, salpicadas de sangre y masa encefálica, vísceras colgando entre brazos y piernas crispadas” (p 73), con relación a esta imagen infernal, Baradit en su escueta bibliografía (dice haber leído tres libros y observar una entrevista al último sobreviviente de esta matanza), para ser imparciales hemos visto y leído los textos citados y podemos decir que estos no exponen el tema tan gráficamente,  más bien son libros que hablan de los sucesos y sus repercusiones políticas, teorizando sobre ciertos hechos y personajes, mientras que el entrevistado hace muchas relaciones a su vivencia, por lo que la descripción de la escena dantesca corre por cuenta del autor, sin apoyo de fuentes. Pero, además se puede apreciar que no toma las teorías de estos libros como lo que son: “teorías”, si no que las hace verídicas de un plumazo, como cuando dice: “El intento de golpe de Estado de Ibañez, su enemigo de siempre, había terminado. El final había sido demoledor, cruel y definitivo” (p 81), pero la investigación posterior al fallido intento de golpe demostró que Ibáñez no tenía conocimientos del hecho, que el plan había sido urdido por los mandos del MNS (Revista Dimensión Histórica Nº 1, 1984 p 42.UMCE), al igual que se especula que fue Arturo Alessandri quien estuvo detrás de la orden de exterminio, pero no se han encontrado pruebas contundentes del hecho, como alegremente se afirma tajantemente en Historia Secreta de Chile.

            Luego del sangriento relato que incluye la cantidad de sangre que tiene una persona en el cuerpo “Un cuerpo humano tiene cinco litros de sangre en el cuerpo, y esa tarde bajaba por los peldaños la de una treintena, como envases rotos de máquinas quebradas” (p 78), que más parece un relato del  siniestro doctor Mortis que un trabajo de historia, al parecer nuestro diseñador desea impactarnos con el rio de sangre, aunque no tenga importancia para construir una hipótesis o tesis histórica. Pero como si fuera poca la ficción Jorge dice que el grupo de jóvenes MNS que habían sido traídos de la Universidad de Chile fueron ultimados después que los del Seguro Obrero, pero hasta donde se sabe del hecho en sí, los dos grupos fueron reunidos y luego se les disparó, incluyendo algunos trabajadores del mismo seguro, parece que a juicio del autor la ficción era más entretenida si se asesinaba por separado a las personas.

            La masacre provocó la renuncia de Ibáñez porque fue detenido y procesado, y no como un acto de grandeza como parece Baradit dejar expuesto, eso provocó que las fuerzas del MNS y otros grupos políticos que apoyaban a Ibáñez se inclinaran por Pedro Aguirre Cerda, que Baradit dice: “Pedro Aguirre Cerda, quien finalmente ganó la elección por apenas cuatro mil votos, inaugurando uno de los períodos presidenciales más brillantes de nuestra historia” (p 82), claro está que esta afirmación no es sostenida por ningún argumento de nada, solo parece que Pedro Aguirre Cerda es del gusto de nuestro diseñador y por eso es el más brillante, esto es,  un juicio de valor, o sea, una falacia más.
            Para terminar su relato y como es su costumbre Baradit expone una serie de ideas “morales de la Nueva Era” tomadas al azar como  “¿Para qué sirve saber historia? Habría servido para conocer y rechazar a Humberto Arriagada…” (p 82), pero la verdad es que sus especulaciones moralistas livianas quedan en rasgaduras de vestimenta, finalizando así el capítulo con una frase de Alfredo Jocely – Holt “Siempre el olvido, siempre el peso de la noche” (p 82), me imagino que esta parte dentro de la crónica policial es el punto humano, ese que hace que los lectores nos identifiquemos con la víctima, pero Baradit parece olvidar que él está haciendo un texto de historia, en el cual nos inclinamos no por las víctimas, sino por los hechos.

            Y como si fuera poco, NO responde nunca la pregunta si en Chile hubo o no un movimiento nacional – socialista, ya que en las páginas 63 y 64 solo hace un grosero resumen muy a la rápida del MNS dando características, pero en ningún momento profundizando en sus ideas políticas, como, por ejemplo, que odiaban la corrupción, usaban los signos y uniformes del partido nacional – socialista alemán, estaban en contra del sistema capitalista y se parecían a los comunistas, pero eran nacionalistas furiosos, que deseaban un gobierno personalista como Alemania, Italia, España y Argentina ( una aclaración en 1938 en España se vivía una guerra civil, por tanto Francisco Franco solo gobernaba una parte, y su gobierno es personalista – militarista y no fascista. En Argentina gobernaba Perón pero a través de un régimen democrático, con un congreso, aun cuando era un “caudillo populista”, ya que nunca fue fascista, pero Baradit como siempre mezcla peras y manzanas por su poco conocimiento de los temas). Por lo tanto, si el lector espera una respuesta a la pregunta hipotética, esta nunca llegará, se le sugiere leer Dimensión Histórica de Chile Nº 1, 1984  “Las Ideas Nacional – Socialistas en Chile 1932 – 1938”, Erwin Robertson Rodriguez o “Historia del Fascismo” de Payne, libro y artículo que Baradit desconoce y que muy bien documentados ambos explican que es en realidad el MNS y no lo que burdamente y groceramente dice Baradit dibujando grandes trazos sin ton ni son.


Erwin Robertson Rodriguez


Payne

sábado, 19 de noviembre de 2016

H.P LOVECRAFT: ENTRE EL RACISMO IMAGINARIO Y LA FRATERNIDAD REAL







EL CICLO LOVECRAFTNEANO

La siguiente entrega de este blog esta dedicado a escarbar en la vida y obra del escritor de terror P.H. Lovecraft, con esta finalidad se hará entrega de varios artículos sobre este apasionante tema. 




H.P. LOVECRAFT:
ENTRE EL RACISMO IMAGINARIO Y LA FRATERNIDAD REAL


           
En varias conversaciones cuando era un estudiante de la universidad salió el tema entre los que leíamos al escritor norteamericano Phillips Howard Lovecraft, si este había sido un racista o no, en la mayoría de los casos llegábamos a la certeza absoluta de que lo era, incluso no faltó el compañero de charla que agrego alguno que otro dato extra para reforzar esta idea, extraído de su imaginación y entusiasmo personal por demostrar su gran dominio de la vida del excéntrico escritor norteamericano.
Esta certeza sobre el racismo de Lovecraft está sustentada en sus narraciones, poemas y cartas, la forma de describir a las personas que no fueran del estereotipo anglosajón y que no provinieran de las tierras nórdicas de Europa, muy especialmente de Inglaterra, eran mostradas como seres que confraternizaban con el mal, sus rasgos eran descritos  haciendo énfasis en sus características étnicas, que constantemente eran relacionadas con su dudosa moralidad y comportamiento social, como se puede apreciar en el cuento <<La Llamada de Cthulhu>> “Examinados en el cuartel de la policía, luego de un viaje agotador, los prisioneros resultaron ser mestizos de muy baja ralea, y mentalmente débiles. Eran en su mayor parte marineros, y había algunos negros y mulatos, procedentes casi todos de las islas de Cabo Verde, que daban un cierto matiz vudú a aquel culto heterogéneo”, incluso Lovecraft llegaba al extremo de su desprecio hacia lo extranjero, reforzando su desagrado hacia las formas  fonéticas de sus lenguas, ya que él ponía gran importancia en el valor superior de la lengua inglesa y su perfecta pronunciación, esto queda bien expuesto en el relato <<El Caso de Charles Dexter Ward>> “… un hombre de facciones ratoniles y acento gutural…”, con los antecedentes antes expuestos podríamos decir que Howard Phillips Lovecraft era un xenófobo empedernido, incluso brutal.
El racismo de Lovecraft era reforzado con la idea que flotaba en revistas y pequeñas biografías de su visión positiva sobre el  fascismo germano, aún más no faltó quien dijo que además de ser un fascista declarado, solo le había faltado vida para ingresar al partido nacional – socialista de Estados Unidos, recordemos que Lovecraft murió el 15 de marzo de 1937 y, por tanto, dos años antes que estallara la Segunda Guerra Mundial y a cuatro de que Estados Unidos entraran a la conflagración, por tanto en muchos círculos de Estados Unidos la Alemania  NAZI no era mal vista, incluso admirada. Esta idea se me vino a confirmar cuando cayó en mis manos por casualidad una revista de “cultura y política alternativa” llamada “Ciudad de los Cesares” editada en Chile, de clara filiación nacional – socialista, en la cual se hacía un análisis de tres narraciones “mágicas” sobre el continente de la Antártica de los escritores Edgan Allan Poe con la novela “Las Aventuras de Arthur Gordon Pin”, P. H. Lovecraft con la novela corta “En las Montañas de la Locura” y el ensayo – relato de Miguel Serrano “Quién Llama en los Hielos”, este artículo escrito por Sergio Fritz Roa, para mí fue la comprobación del acercamiento al nacional – socialismo de Lovecraft, ya que se notaba cierta admiración en estos círculos por su obra.


Por muchos años cada vez que me preguntaban cuál era mi postura sobre el pensamiento de Lovecraft, siempre decía que era necesario separar sus ideas xenófobas con lo genialidad de sus escritos. Con los años, mi fascinación fue creciendo por aquel hombre que era capaz a través de un relato barroco y con un argumento reiterativo en sus narraciones: “el terror cósmico onírico” trasportarme hacia dimensiones fantásticas, eso me empujó a escudriñar más en su vida. De esta manera, fueron cayendo en mis manos diferentes biografías y algunas de sus cartas, como se sabe, P. H. Lovecraft fue uno de los más prolíficos escritores de cartas, se piensa que escribió alrededor de seiscientas mil, aun cuando la mayor parte de ellas se perdieron, como se comprenderá yo solo he leído unas cuantas.
Esta profundización en los escritos y vida de Lovecraft me hizo reflexionar sobre diversas ideas preconcebidas que tenía del autor desde mi juventud, entre ellas su racismo, que  se derrumbó frente a los hechos. Las cartas presentaban a un hombre tremendamente gentil, de una jovialidad que por momentos podía ser hasta majadera, de una timidez muy marcada, a pesar de esto, tuvo una gran cantidad de amigos, que por supuesto varios de estos no se ajustaban a sus perfiles y tópicos raciales y culturales ingleses. Las cartas reflejaban que era un hombre que amaba el conocimiento por el conocimiento mismo, que si hubiera gozado de un bienestar económico significativo habría recorrido cien veces el mundo, lanzando al mar sus temores xenofos, si es que los tenía, solo con el deseo de ver esos mundos que imaginaba. Que finalmente, poseía un universo interior mágico tan grande como un niño, que decidió compartirlo con todas las personas, solo quería expresar el dolor, la pasión, los miedos profundos y la fantasía en su máxima perfección. Por lo tanto, estábamos en presencia de un hombre de contradicciones, que gritaba su conservadurismo a los cuatro vientos, pero que tenía actitudes liberales, que realizaba odas a la violencia militar, pero que no era capaz de matar una ardilla de un tiro, ya que la única vez que lo hizo lo acosó un tremendo sentimiento de culpa suficientemente fuerte como para no hacerlo nunca más. Un hombre que tenía un racismo que le servía como una formula estética, una especie de escudo frente al mundo, pero que en la práctica nunca fue real, nunca creyó y practicó de verdad.
Como se sabe Lovecraft a los veinticuatro años de edad publicó su propio diario cultural y literario llamado “El Conservador”, no era su primera incursión en el mundo de las publicaciones, ya que a partir de sus cortos ocho años público su primera revistas de astronomía llamadas “La Gaceta Científica” (1899-1907). En este periódico realizo algunas aseveraciones racistas, sobre todo en su artículo sobre la defensa de la lengua anglosajona, muy particularmente sobre los arcaísmos como un importante elemento lingüístico, para que no fuera contaminada la pureza cultural del mundo Inglés por elementos que fueran impropios. Pero más fuertes fueron sus comentarios en un artículo en donde hace una apología sobre la culturas nórdicas de Europa, muy particularmente de Inglaterra y Alemania, en la cual ensalza el desarrollo científico y técnico de ambos países, colocando énfasis en la superioridad racial de ambas naciones por tener un tronco en común, ser germánicos “El teutón es la evolución (…) Al rastrear la trayectoria del teutón a lo largo de la historia medieval y moderna, no encontramos excusas posible para negar su real supremacía biológica” ( Gomez, Teo. Lovecraft “Antología”, p 28.)


La pregunta es de dónde extrajo estas ideas xenófobas, los especialistas dicen que inicialmente las obtuvo de una educación victoriana por parte de su familia materna, recordemos que después de la muerte de su padre  Winfield Scott Lovecraft de una neurosifilis, el pequeño Phillips junto a su madre se trasladaron a vivir a casa del padre de ésta, el industrial y destacado miembro de la sociedad de Providence Whipple Van Buren Phillips, desde este momento la influencia de sus tías y abuelo fue constante y fuerte. Esta era una familia de grandes ínfulas de empresarios y antiguos comerciantes, de ahí que las tías se esforzaron por marcar en el joven Phillips una visión fuertemente clasista y racista de la sociedad, que por momento casi parecía de casta. Si a esto añadimos que la educación a finales del siglo XIX y principio del XX estaba marcada por los principios del darwinismo social y las ideas profundamente racista del seudo – positivismo, que dieron sustento ideológico a horrorosas masacres y genocidios planificados como la campaña en contra de los indígenas de las praderas en Estados Unidos que en solo diez años destruyó la cultura ecuestre de estos orgullosos “Pieles Rojas”, o el sufrido en Chile por los Selk- nam en Tierra del Fuego y su literal exterminio, podremos comprender porque un espíritu creador y liberal como el que tenía Lovecraft puede exponer esas ideas, no olvidemos que escritores de la talla del premio nobel Joseph Rudyard Kipling ( El peso del hombre blanco y su deber civilizador) estaban en la misma senda.
Fuera de la educación recibida, Lovecraft desde pequeño tuvo una fuerte inclinación por la lectura y los estudios autodidactas y comenzó a leer los libros de la enorme biblioteca de su abuelo, en este punto es inténsate lo que expone el escritor y especialista en la vida de Lovecraft, ST Joshi en su libro “La Biblioteca de Lovecraft”, que una buena parte de estos eran textos con fuertes elementos racistas, por tanto, todo el  ambiente en que estaba sumergido el autor nos puede hacer comprender sus ideas.
Pero este racismo pretérito de Lovecraft no se sostuvo durante toda su vida de escritor, sino que a medida que su deseo insaciable de lecturas fueron satisfechas otorgaron otras ideas a su visión del mundo, en otras palabras fue cambiando progresivamente su visión del “otro”, el extranjero y sus culturas. A lo antes expuesto debemos agregar que Phillips tenía una gran necesidad de relacionarse socialmente con otros escritores e intelectuales, generar amigos era parte de su personalidad cándida y profundamente cariñosa, ésta, por lo tanto, no se condecía con la de un hombre racista y de modales diferenciadores.


L. Sprague de Camp
Tiempo después de la muerte de Lovecraft,  se fue creando el “Mito” de su racismo, los primeros autores que construyeron esta línea argumentativa son el francés Michel Houllebecq en su libro “Contre le Monde, Contre le Vie” y el norteamericano L. Sprague de Camp, “HP Lovecraft: Una biografía”.
El primer autor, aparte de hacer un análisis a la obra literaria de Phillips, nos expone una teoría sobre el racismo de Lovecraft, el cual a juicio del escritor galo se reduciría al miedo, miedo al cambio, a lo diferente, la ideas de monstruos solo respondería a ese miedo visceral, por esta razón Lovecraft para poder combatirlo se aferró con todas sus fuerzas a lo “,material”, a lo concreto como la superioridad de sus origen anglosajón, a la cultura que este grupo representaba. Por tanto, los seres abyectos, los horrores sin nombre y de formas nauseabundas vendrían a ser solo extranjeros disfrazados de bestias. Las ideas de Houllebecq se refuerzan por ciertas cartas escritas por Lovecraft cuando vivió en Nueva York junto a su esposa en un pobre barrio de la ciudad, lleno de inmigrantes conocido como  Red Hook de donde aparecieron relatos como “El Horror de Red Hook”, en la trama de este cuento un detective llamado Thomas Malone realiza una investigación de cosas raras en el barrio de Red Hook, la investigación se centra en un personaje oscuro llamado Robert Suydam que se ve rodeado por ejércitos de extranjeros y seres tenebrosos, el relato tiene un fin terrorífico como se podrá suponer.


Michel Houllebecq
El segundo autor mencionado, L. Sprague de Camp, que es un respetado escritor de fantasía y ciencia ficción, autor de varias sagas de Conán “El Bárbaro”, que vinieron a enriquecer el mundo creado por Robert. E. Howard, éste destacado escritor de la década de los 50’ tiene una de las biografías más completas del excentrico de Providence, que nos entrega detalles muy sabrosos de su vida, el único problema es que peca en su libro de realizar algunas generalizaciones y juicios de valor con relación a aspectos de la vida de Lovecraft, uno de ellos es su supuesto racismo, colocando énfasis en aquellos puntos más negativos de sus escritos y realizando una exposición que por momentos parece descontextualizada de la obra, aun cuando L. Sprague de Camp en todo momento muestra su respeto y veneración por el escritor de Providence, por tanto no hay mala intención, solo una notoria exageración. Estos escritores vinieron a reforzar la idea del racismo casi visceral de Lovecraft, como dije solo resaltando unos aspectos de los escritos, pero no profundizando en algunos elementos estéticos, tampoco en los periodos temporales en los cuales fueron escritos, lo que hubiera ayudado mucho a comprender ciertas facetas del autor y cambios posteriores a estas visiones gracias a nuevas lecturas del escritor, tampoco indagaron mucho en el origen étnico o cultural de las amistades de Lovecraft, solo penetraron en su relaciones personales con estos amigos y amigas que tuvo, dando casi por hecho condiciones raciales favorables a las ideas de Lovecraft entre estos amigos, quizás una investigación más acuciosa de las amistades del escritor de Providence hubiera echado por tierra el “Mito de su xenofobia”.


August Derleth

El racista empedernido de Lovecraft no era un tema entre las personas que lo conocieron de cerca, en este caso sus amigos y su esposa, tenían una visión totalmente contraria a esta concepción de Lovecraft, para August Derleth consideraba que Lovecraft no encarnaba su odio contra los extranjeros en sus narraciones, sino que representaba un elemento estético dentro de la narración, en otros términos, un juego de escritura, que lo trasformaba en único en este punto y hacía atractivo sus relatos, poemas o análisis literarios. Esto nos explica cómo era posible que este hombre que alguna vez dijo: “El negro es biológicamente inferior a todas las razas blancas y hasta la mongólica” o que “El Ku-Klux – Klan, ese grupo de nobles…”, pudiera haber tenido como un gran amigo  a Sam Loveman, un librero, escritor y poeta de ascendencia judía, con quien se carteaba y visitaba a menudo y por el cual profesaba un profundo respeto y simpatía como queda atestiguado en la carta que dirige a A.T. Renshaw en 1922. Pero este no era el único judío, por el cual sentía una sincera admiración, otro personaje  muy importante fue el periodista, escritor, abogado y cónsul Adolphe Danziger De Castro, que además de ser judío, era oriundo de Polonia, con el quien Lovecraft incluso escribió dos importantes cuentos en colaboración, nos referimos a “El Verdugo Eléctrico” y “La Última Prueba” y con el cual por casi diez años se escribió, a todas luces al genio de Providence nada le importó que fuera judío y un polaco, para él era un gran amigo. Lovecraft no solo sintió un sincero cariño y respeto por amigos de origen judío, sino que admiró a otros por su inteligencia, sin conocerlos en persona, como es el caso de Albert Einstein, que es citado en el cuento “El que susurra en las tinieblas” (1930), en esta narración Lovecraft hace una magnífica exposición de algunas de las ideas del premio nobel de física, cuando dice “¿Sabía usted que Einstein estaba equivocado, y que ciertas fuerzas y objetos pueden moverse a una velocidad superior a la luz?”, lo que demuestra dos cosas, primero, que conocía parte de la obra del físico alemán, y la segunda, que no tenía ningún problema que fuera judío y extranjero, sino que valoraba sus profundos conocimientos. Para terminar el desfile de judío en la vida de Lovecraft está la más importante de todos ellos, Sonia Greene de origen ruso y ascendencia judía, la cual a todas luces no tenía el perfil cultural y racial que admiraba Lovecraft, pues era de tierras bárbaras de Europa Oriental y perteneciente a “esa raza maldita”,  con la cual contrajo matrimonio, y los primeros momentos fueron verdaderamente idílicos, ya que después de un viaje a Boston donde la conoció, contrajeron matrimonio  y se avecindaron en Nueva York, y si no hubieran tenido problemas económicos tan fuertes y la necesidad de una separación forzada, primero por la enfermedad psiquiátrica de Sonia y luego el tener que trasladarse ella de trabajo quizás el matrimonio hubiera sido más fructifico y feliz.


Adolphe Danziger De Castro
Estas relaciones con personas judías no impidieron que Lovecraft continuara utilizando el concepto de ”lo judío” en sus cuentos de horror, como seres abyectos y tenebrosos, por lo tanto, aquí queda confirmada la visión de Derleth, parece ser que las ideas racistas de nuestro escritor se diluían para transformarse en una idea estética – narrativa, solo así se puede comprender que no hacia salvedad con sus amistades y aun con la mujer que contrajo matrimonio, lo que un racista verdadero no hubiera hecho jamás.
Con el tema del supuesto acercamiento a la ideología nacional-socialistas, se debe comprender como los típicos entusiasmos de Lovecraft por ciertas ideas, que luego desechaba producto de sus lecturas, uno de los caso más singulares era su pasión belicista antes de 1917, que incluso lo llevó a enrolarse como soldado para la Primera Guerra Mundial, esto se explica porque en su imaginación la guerra tomaría ribetes idílicos y de epopeya, la rápida intervención de su madre le salvó de esa absurda idea belicista que tanto predicaba, muy contradictoria con sus acciones, ya que solo una vez en su vida utilizó un arma y fue para matar a una ardilla, el acto le creo tal conmoción mental que nunca más disparó, como dijéramos antes. El tema del acercamiento a la ideología nacional – socialista está en la misma dirección, los textos y periódicos que llegaban a su poder ensalzaban las obras realizadas con el advenimiento de Hitler en Alemania y, por tanto, más de una vez se le oyó decir que le gustaba el gobierno NAZI y su obra, pero bastó que una amiga suya viajara a Alemania para que a su regreso le relatara los horrores que ya empezaban a asomar en el mundo germano, con esto Lovecraft cambió su visión en ciento ochenta grados, exponiendo públicamente que “Hitler era un idiota” y que muchas cosas que había defendido antes ya no lo haría, aún más al final de su vida se comenzó alejar de sus ideas conservadoras e inicio un acercamiento fuerte al socialismo norteamericano, incluso voto en las elecciones presidenciales por D. Roosevelt, hombre que encarnaba las ideas de cambios sociales y una defensa sobre los derechos de los trabajadores que a todas luces Lovecraft años antes repudiaba y que en la década del 30’ apoyaba.


Lovecraft y Sonia Green

P.H. Lovecraft es evidente que vivía en un mundo paralelo a la realidad, desde muy niño se construyó un universo onírico, lleno de aventuras y seres mágicos, que fueron cambiando a un “horror sin nombre”, pero este mundo literario, este mundo construido en palabras era uno, mientras que las acciones en el mundo concreto o real fueron totalmente diferentes, incluso contradictorias a aquel. De Lovecraft se puede decir mucho, pero lo que no se puede afirmar, ni acusar es de ser un racista y odioso hombre, ya que los hechos muestran todo lo contrario.

domingo, 30 de octubre de 2016

DESENMASCARANDO A JORGE BARADIT



Imagen que desea relacionar a O'Higgins
con  Pinochet de forma mal intensionada

DESENMASCARANDO A  JORGE BARADIT

10 BUENAS RAZONES PARA NO LEER

HISTORIA SECRETA II
PRIMERA PARTE



Nuevamente el intrépido investigador y no – historiador Jorge Baradit nos sorprende para mal con un libro de historia de pésima calidad, nos referimos a “Historia Secreta de Chile II”, que sería la continuadora de la saga sin hilo conductor de Historia Secreta de Chile I, pensamos erróneamente que las tergiversaciones, falacias, generalizaciones alegres y derechamente mentiras vertidas en el primer libro de esta ya coleccionable obra bastaría para que el diseñador dejara la pluma de la investigación a gente realmente capaz de realizar un trabajo serio en el área de la historia, pero no fue así, muy por el contrario nuevamente vuelve a la carga con un libro que, además de tener los mismos vicios que el primero, es mal intencionado, dado que crea confusión sobre los verdaderos hechos históricos, además de estar sostenido en la copia descarada de otras obras históricas y literarias, que sería la base fundamental de su “increíble trabajo de investigación y análisis histórico”.

Jorge exponiendo  sus ideas en el canal nacional

El primer libro produjo una tremenda polémica por la falta de rigurosidad y la carencia casi total de bibliografía para sostener los argumentos falaces que se vertían. Para este segundo libro, Jorge inició su trabajo con una especie de tributo a los historiadores de izquierda al decir “Este libro se cimenta sobre el trabajo de muchos que investigaron y revisaron las fibras de nuestra historia cuidadosamente, es de ellos el mérito. La bibliografía de este volumen es además de un homenaje una lista de lectura sugerida” (p 10)   como lo son Julio Pinto y Gabriel Salazar, además de incluir a Alfredo Jocely – Holt,  una especie de disculpa pública por tomar y tergiversar las tesis de estos historiadores en su libro anterior (y en este también), con una clara intensión de suavizar las asperezas con los jóvenes historiadores de izquierda, quienes fueron la punta de lanza para desenmascarar las mentiras escritas por nuestro diseñador y rescatar el concepto de disciplina seria que es la historia, casi un giño de ojo se podría decir, que no tuvo el efecto esperado por el autor, debido a que las críticas no se hicieron esperar mucho, ya que su nueva obra no fue mejor que la anterior.

Jorge, que desea presentarse como un investigador serio, de izquierda y totalmente contrario al sistema imperante como mencionamos antes, por lo que  parte su introducción con una crítica mal intencionada hacia los que enseñamos historia y c. sociales en los colegios, nos acusa de todo, mentirosos, tergiversadores y ocultadores de la verdad, al servicio de las elites de poder “La historia que nos contaron en la escuela hace veinte o treinta años está plagada de omisiones y tergiversaciones acomodaticias, que esconden lo inconveniente y pulen lo demás como un pedazo de mármol muerto e inamovible. Pura esquizofrenia” (p 9),  se puede apreciar una seria acusación hacia la enseñanza formal de la historia  y probablemente tenga algún asidero en relación a los planes y programas, la formación docente y el acceso a la nuevas investigaciones por parte de los profesores y profesoras de historia. Pero esta crítica al momento de leer el texto se diluye como arenas entre los dedos, ya que el lector espera alguna solución a estos problemas y lo que encuentra en el libro son mentiras, tergiversaciones, generalizaciones alegres y copias de otros libros que hace el autor en forma inescrupulosa y escandalosa dicho sea de paso, esperando que todo lo que dice sea tragado por el lector gracias a su clara capacidad de relatar escenas sangrientas, más dignas de una mente distorsionada que de un investigador, o sea, de todo lo que acusa a la educación formal de la historia.


Salfate se ha hecho famoso por las teorías de conspiración en `
programas de farándula es un gran seguidor de Jorge,  

Pero además el que realiza esta crítica en contra del profesorado es UN DISEÑADOR que nunca ha estudiado pedagogía, que no ha pasado por un aula donde se enseña historia en la universidad, ya que es un autodidacta, piensa que leyendo, si es que lo hizo, algunos libros de historia al azar, puede soberbiamente dictar catedra a personas que han dedicado su vida y esfuerzo al estudio y la enseñanza de una disciplina noble e intelectual, cualquiera sea su postura política o escuela historiográfica, me parece ridículo, por decir lo menos que él crea que tiene ese derecho de denostar a otros en su labor pedagógica. Pero si tomáramos sus críticas en serio, cuál es la solución que nos da Baradit en su libro para mejorar la educación de la historia y que no contravenga el concepto de PEDAGOGÍA y HECHOS HISTORICOS, muy poco, ya que lo que no es mentira, es ficción sangrienta.  

 Para defender su trabajo de narración - ficción, Jorge ha llegado al paroxismo, al decir que los historiadores le tienen “envidia” por su éxito, quisiera hacer presente que los historiadores y profesores de historia no le tenemos envidia a un hombre que peca de ignorancia contumaz, que su intelectualidad se reduce a páginas de internet y que sus relatos tienen todo menos de históricos, y ya que nuestro no – historiador gusta del género de la historia debo decir que ha habido muchos como él, gente sin escrúpulos que han dedicado tiempo para escribir absurdos textos de historia que han sido olvidados muy rápidamente, los romanos para hombres ensoberbecidos en su victorias militares tenían una oración “recuerda que eres mortal”, si Jorge recuerda que hoy existe el éxito y mañana ya no, y esos mismos que estimulaban tu trabajo sin peso intelectual y te defienden en los foros de internet con frases muy rimbombantes pero sin fuerza argumentativa como tus libros,  serán los mismo que te den vuelta la espalda cuando ya tu trabajo “no sea fenómeno de ventas”, cuando no llenes los bolsillos de ellos, cuando ya no los entretengas, cuando seas lo que siempre fuiste un fraude como escritor de historia.



El prólogo de este libro, al igual que el anterior, está lleno de una serie de pobres afirmaciones tomadas al azar, como decir que Gabriela Mistral  era lesbiana, hecho que es una teoría y que no está probada, aunque en honor de la verdad no nos importaría en lo más mínimo ya que los que amamos su poesía y sus ensayos poco nos importa su inclinación sexual, si fuera completamente cierto aquello. Que los soldados que tomaron el Morro de Arica estaban muertos de miedo, y probablemente algunos lo estaban, tampoco nos importan aquello, lo importante es la gesta y determinación de un pueblo y no el estado de ánimo natural de los hombres en una batalla. Jorge quiere terminar con un broche de oro, con las palabras del ex presidente Salvador Allende  en su último discurso “<<la historia es nuestra y la hacen los pueblos>>” y la pregunta que cabe realizar es si Salvador Allende con su tremendo peso intelectual y sus ideas socialista marxistas hubiese aprobado un libro indigno por su carencia de inteligencia y por su peso según el número de ventas, creo que no, porque la historia la hace los pueblos y no los vendedores de humo para las empresas editoriales.


Toma del Morro de Arica

Pero no sigamos navegando por las ideas anti sonantes de nuestro ilustre diseñador y comencemos a analizar como corresponde su libro, desde la metodología de la investigación histórica, desde los hechos, la bibliografía y las teorías, y veamos cómo se derrumba este castillo de naipes, tan mal construido.



1.- ¿Es Bernardo O’Higgins el Libertador de Chile?

Bernardo O'Higgins según "El Mulato"  Gil  


Jorge inaugura esta serie de relatos sin un sentido histórico y basado en la terrible tesis del complot “…por la élite dominante. Es ahí donde se ha producido la instrumentalización, el cálculo político y la omisión” (p 11), con una pregunta tendenciosa, esta es si será o no Bernardo O’Higgins el libertador de Chile con la intensión clara de atraer al lector a una verdad “secreta”, que nunca se ha mencionado antes, pero a medida que el lector se introduce en las especulaciones más fraudulentas de los hechos históricos, puede apreciar que no responde nunca en forma tajante y contundente a la  pregunta inicial.

            Como ya se nos ha hecho costumbre observar en los pobres textos de historia de Baradit, nuestro diseñador inicia su recorrido con una mentira trasformada en sentencia de verdad: “En nuestros libros y láminas de infancia, Bernardo O’Higgins no era ese hombre bajito y rechoncho, de rostro colorado y manos pequeñas que describen las crónicas de la época, sino un kriptoniano” (p19), en primer lugar, nuestro investigador está dando por hecho que los retratos realizados por “el mulato” Gil en la persona de Bernardo O’Higgins son en sus más mínimos detalles exactos, aun cuando los especialistas reconocen ciertos cambios que el pintor realizaba en sus obras pictóricas, a pesar de trabajar muy bien los claros oscuros, las simetrías corporales y las manos (cuestión muy difícil en un retrato), además de su gran capacidad de introducirse en la psique de sus retratados, también debemos decir que tenía la tendencia de hacer más pequeños y gordos a sus retratados, cosa que cualquier estudioso de pintura chilena sabe (Leer Historia de la Pintura Chilena). Por tanto, junto a los retratos es necesario revisar que dicen personas que conocieron a Bernardo O’Higgins y lo describieron como la inglesa María Graham en su libro “Diario de mi residencia en Chile” que lo describe como más bien delgado pero corpulento, de estatura media, tez clara y pelo rojizo como sus ascendentes irlandeses, “un hombre educado que manejaba perfectamente el inglés, español, latín, y mapudungun, además de ciertas nociones de griego” o lo expuesto por Thomas Alexander Cochrane en sus “Memorias”, al describir a “O’Higgins de estatura media, tez muy clara, cara rosada, pelo rojizo y corpulento, muy educado e inteligente”, efectivamente no era un “Superman” como irónicamente dice Jorge, pero tampoco el adefesio que desea que imaginemos, además del hombre torpe y negligente que describe una y otra vez hasta la saciedad, con un odio poco disimulado, toda una postura pública ficticia, ya que cree que ser socialista implica odiar a O’Higgins.




Es entretenido como Baradit teje una trama de teleserie venezolana sobre la relación de Bernardo O’Higgins con su padre Ambrosio O’Higgins al señalar que. “…de Luke Skywalker enfrentándose a su padre, quien había sido virrey del Imperio.” (p 20), pero si bien el relato es entretenido no es verdadero en absoluto, todos los biógrafos (todos) sosteniéndose en cartas, testimonios, relatos, diarios de vida, documentos oficiales afirman que Bernardo apenas vio un par de veces a lo sumo a su padre durante toda su vida, su relación fue distante y fría, otros hombres tomaron el papel del símbolo paterno en el niño como el padre franciscano Francisco Javier Ramírez que Bernardo llamaba cariñosamente “Taitita”, pero aún más, cuando Bernardo regresó de su viaje por Europa don Ambrosio ya había muerto  (18 de marzo de 1801) así que era literalmente imposible el enfrentamiento entre ambos.

Como Jorge desconoce las complejidades de las dinámicas de la historia realiza una simplificación de los hechos de la emancipación de la manera más grosera y torpe que pudo, haciendo un sinfín de temerarias aseveraciones como: “El chileno, encabezado por Carrera y apoyado por O’Higgins que fracasó en Rancagua y se desbando, y argentino, liderado por San Martín, al que O’Higgins se unió luego de huir a Mendoza tras el Desastre de Rancagua, y que no tenía NADA que ver con el anterior” (p 21). Con lo cual, de una plumada desecha los complejos problemas que hubo en el proceso de emancipación de Chile como las querellas  entre las ciudades de Concepción y Santiago, las luchas de poder de las grandes familias coloniales y su postura frente al movimiento, las ideas políticas y económicas de la elite criolla, la influencia ideológica de Francia, Estados Unidos o Inglaterra, en otros términos generales para Baradit la independencia es una caricatura simple.

Pero incluso en esta caricatura, el autor comete unos errores garrafales como exponer que el movimiento emancipador de Chile tuvo su fin en la batalla de Rancagua, o sea, todo el movimiento de independentista de Chile se terminó abruptamente por arte de magia  y dieron paso a uno totalmente nuevo que vendría siendo al proceso emancipador argentino, que además no está dirigido por los caudillos del gran Buenos Aires, sino por la persona de José de San Martín. Con esta aseveración se hecha al bolsillo la compleja trama política de las Provincias Unidas y el gran Buenos Aires, desaparecen todo los políticos y caudillo de la independencia de Argentina, podrías calificar esto de una alegre y simple síntesis.




Ricardo Levene un historiador admirado por
             Jorge Baradit, sus teorías las da por verdad 

Pero esta teoría no es de nuestro investigador si no de los historiadores argentinos Ricardo Levene y a Tulio Halperin, pero como es costumbre ya en Jorge bien deformada para que se ajuste a sus retorcidas ideas. Estos historiadores argentinos nos exponen que San Martin jugo un papel determinante en la emancipación de Chile, pero uno segundario en el de Argentina, que la emancipación de Chile era un plan preconcebido desde las elites del Gran Buenos Aires, para rechazar una invasión realista por parte del Marques Andrés de Abascal Virrey del Perú, que ya lo había intentado desde Bolivia (Alto Perú) en varias ocasiones sin éxito.

 Según estos historiadores la genialidad de San Martin fue implementar un plan de reconquista de los territorios que habían ya realizado su movimiento independentista como es el caso de Chile y de esta manera trasformarse en el gran libertador de toda América latina. Pero la postura de estos historiares argentinos no es la idea más extendida dentro de la historiografía en Argentina, muchos historiadores socialista critican esta postura por ser “Nacionalista” y “profundamente chuvista”, ya que no se ajusta a la realidad del proceso de emancipación y a los hechos históricos reales, en otras palabras una interpretación más del gusto de algunos argentinos de la década del 30’ y 40’. Esas son las teorias que nuestro investigador nos desea hacer pasar como una verdad histórica, sin contrastar las fuentes, solo que aceptemos de buenas ganas las ideas de dos fanáticos nacionalistas argentinos.

Luego como si la torpeza fuera poca inicia sus aterradoras aseveraciones sin sustento en los hechos como “En esos años había dos grandes imperios peleándose el dominio de los mares: España e Inglaterra” (p 22), España desde la época de Felipe III “El rey Planeta” no era una potencia de primer orden, las reformas realizadas por la casa de los Borbones habían llegado a levantar el imperio sobre todo dúrate el reinado de Carlos III siglo XVIII, pero las torpes acciones de su hijo Carlos IV y el surgimiento de una poderosa Francia revolucionaria volvió a sumergir a España a su papel de segundona, sobre todo después de perder casi toda la marina en Trafalgar contra los ingleses, que dejó a Inglaterra dueña de los mares a partir de 1808, por lo tanto, de qué duelo habla Baradit, ya que  Inglaterra ganó el duelo a España y Francia juntas antes de iniciarse el proceso independentista en Hispanoamérica.


Jose de San Martín
Verdadero Libertador de Chile Según Jorge

Pero Jorge no contento con lo antes expuesto vuelve a la carga sobre el origen masón de la Logia Lautaro, pero los historiadores como Gabriel Salazar, Julio Pinto, Jaime Eyzaguirre, Correa, entre otros tantos, por no decir todos, a partir de las fuentes reconocen que la Logia Lautaro NO ERA MASONICA, que parte del No, no se comprende para Baradit.

Pero sigue,  cuando expone que “José de San Martin, al parecer ya con esa información, y antes incluso de la derrota de O’Higgins y Carrera en Rancagua, se instalaba como gobernador en Mendoza e iniciaba los preparativos para invadir Chile. Sí: invadir Chile” (p 23), analicemos la idea que está detrás de esta aseveración, nuestro diseñador desea hacernos creer que existía un estado llamado Argentina y otro llamado Chile y que el primero se aprestaba para invadir al otro, que lindo cuento de hadas, pero antes de hacer esta afirmación debemos preguntarnos si existía una conciencia de estado en Argentina y Chile, los historiadores serios de ambos países reconocen que no y que pasará mucho tiempo para que esta se conforme, lo que existía era la idea de la “patria chica”, el amor por la tierra y su cultura local, pero además está demostrado que Chile como estado solo aparece en 1818, mientras que Argentina en 1820, por tanto de que países está hablando, lo que se estaba produciendo en los territorios de las Provincias Unidas era la necesidad de conjurar el peligro realista desde los territorios de Chile, para luego liquidar el Virreinato del Perú, bastión realista en América del Sur.

Jorge continua con sus aseveraciones temerarias cuando nos dice: “Las provincias Unidas de la Plata eran el último reducto independiente que quedaba…” (p 26), en este punto historiadores desde México hasta  Chile no estarían de acuerdo, existían territorios en el Virreinato de Nueva Granada en mano de los partidarios de la emancipación de donde se inicia el proceso de emancipación más grande e importante encabezado por Simón Bolívar.

Según nuestro investigador, el Ejercito Libertador de Los Andes se habría desplazado a Chile por dos pasos cordilleranos “Las tropas cruzaron por dos pasos diferentes. Luego de más de treinta días agotadores…” (p 27) pero como lo acreditan las fuentes no fueron dos los pasos, sino que las tropas cruzaron por una serie de lugares en Copiapó, La Serena, el Cajón del Maipo, Curicó, Coquimbo y Aconcagua, con la idea de impedir a los relistas poder enfrentarse a un único frente y lograr que se desmembraran estas fuerzas, como así ocurrió. Pero como Baradit no maneja esto, él solo se informó de dos que imagino se refiere a Uspallatas y los Patos, aun cuando él no los menciona.
Cruce de los Andes

En el primer libro de esta saga, nuestro no – historiador aseguraba que los españoles estaban en Chile, pero en esta nueva saga reconoce el error de la primera y expone que eran tropas Chilotas y Valdivianas, pero aún se le olvidaron las de Concepción y Chillan, además de los demás grupos de realistas de esta tierra.

Cuando el capítulo se refiere al gobierno de Bernardo O’Higgins, lo inicia con la aseveración de que la elite santiaguina tenía un odio no por temas políticos o rivalidades entre Santiago y Concepción, sino porque O’Higgins les quitó los títulos de nobleza y afírmense: “los mayorazgos”  “Director Supremo, ordenó el fin de los títulos de nobleza, escudos de armas y mayorazgos” (p 31), para el conocimiento público y también de nuestra celebridad Jorge, O’Higgins durante su gobierno abolió los títulos de nobleza porque eran incompatibles con una república y creó la orden al mérito, hubo unos cuantos “nobles” que se enojaron y hablaron mal en alguna tertulia del Director Supremo, pero no produjo una conmoción nacional, ya que eran pocos los ciudadanos que ostentaban esos títulos, o sea, no fue causa del supuesto odio, con relación a los mayorazgos, estos  NUNCA y deseo hacer mucho énfasis en este punto, NUNCA O’Higgins pudo terminar con los mayorazgos como alegremente Baradit dice.

Pero las torpezas continúan, después nos dice “…los progresistas en 1829, la primera intención fue traer de regreso desde Lima a O’Higgins para que encabezara un gobierno totalitario y represor, pero fue Portales quien se opuso…” (p 31), me imagino que esta idea la obtuvo después de leer a Julio Pinto y Gabriel Salazar, pero la deformó bastante,  claro está, ya que me imagino que Baradit quiso decir dictatorial y no totalitario (ese término se usa cuando es una ideología política la que domina todo el espectro político como el nacional socialismo alemán). O‘Higgins era admirado por una parte de los vencedores de Lircay, me refiero a los o’higginistas, sobre todo de la elite de Concepción, y ellos deseaban que volviera para restablecer el orden, pero los otros grupos como los estanqueros y pelucones no. Dudo mucho que Bernardo O’Higgins hubiera compartido las ideas de los conservadores chilenos, ya que el viejo general era más bien de espíritu liberal como lo atestiguan todas sus cartas y escritos y la mayoría de sus biógrafos, incluso tuvo excelentes relaciones con Andrés de Santa Cruz, por lo que no hubiera durado mucho en el poder después de su supuesto regreso.



Para concluir y como si no hubiera dicho suficientes estupideces termina diciendo “Nos legó nuestro primer documento constitucional” (p 31) por el gobierno  de O’Higgins, pero entonces los documentos constitucionales que se inician en 1811 conocidos como Reglamento para el Arreglo de la Autoridad Ejecutiva Provisoria de Chile, luego en 1812 se creó el Reglamento Constitucional Provisorio, para luego en 1814 el  Reglamento para el Gobierno Provisorio, en el gobierno de O’Higgins se crearon las Constitución Provisoria para el Estado de Chile de 1818, estos no fueron Constituciones, sino una especie de “chiste” según el criterio histórico de Jorge y la única Carta Magna valida sería la Constitución Política del Estado de Chile de 1822, por lo tanto, se le sugiere a los profesores de Historia del Derecho que cambien sus planificaciones y las adecuen a las revolucionarias ideas de Baradit. .      

Para terminar nunca nuestro diseñador logra demostrar que O’Higgins no fue el libertador de Chile, pues sus pobres argumentos quedan sin fuerzas por las falacias y mentiras que dice una y otra vez, tampoco nos queda clarificado si fue un dictador o no, ya que sus sustentos para esto fue la celebración que se hizo del fusilamiento de José Miguel Carrera en Argentina, claro está que Baradit no menciona que José Miguel estaba involucrado en una bestial guerra civil y que era responsable de varios desmanes, ejecuciones sumarias y pillaje, y que su muerte también la celebraron campesinos y pequeños propietarios en Argentina cansados de sus correrías. Y el otro antecedente que nos da es el asesinato de  Manuel Rodríguez, íntimo amigo de la familia Carrera y ferio opositor de O’Higgins, que ingreso en el palacio de gobierno e insultó públicamente al nuevo gobierno, que fue arrestado y asesinado, pero que nunca se ha encontrado ninguna prueba que afirme sin lugar a duda que O’Higgins ordenara el asesinato y que son teorías las que sustentan este punto más o menos confiable, sobre todo por el rostro romántico que se le dio a Rodríguez posteriormente. Deseo hacer una salvedad, esto es que no siendo partidario de Bernardo O’Higgins, creo que insultar e injuriar gratuitamente a un hombre como a este último, a quien le toco vivir un periodo confuso y complejo es algo que no se puede aceptar.



2.- Terremoto de 1960, Un Sacrificio Humano en Puerto Saavedra.

Terremoto de 1960, Ciudad de Valdivia

            Este segundo capítulo de “Historia Secreta”, es en realidad una crónica de tipo policial, un sensacionalista episodio que trata sobre el asesinato ritual de un niño, que por más que Baradit lo exponga de forma sádica, revestido de los colores más exagerados, al terminar su lectura, la pregunta que uno se realiza es ¿qué tiene de revolucionario en la historia de Chile?, ¿el acontecimiento cambió las mecánicas de la historia?, ¿hubo una revolución en los estudios sobre la temporalidad histórica o en las trasformaciones a largo plazo?, ¿las interpretaciones de los hechos históricos no serán lo mismo después del relato del asesinato de un niño?. En materia de pedagogía, si esto se enseñara en un aula, ¿tendría una importancia en las habilidades o conocimientos del alumnado?, todas las respuestas a estos cuestionamientos serían un NO categórico, el hecho, por muy doloroso, trágico y cruel, solo se anotaría en la historia de los crimines bestiales de un Chile que tiene como país un largo repertorio de estos acontecimientos por desgracia.

            Qué busca Jorge con esto, es muy fácil, solo despertar el morbo de una sociedad sobre estimulada en este tipo de sensaciones por los medios de comunicación actual, solo basta prender la televisión y ver los noticieros.

            A pesar de lo básico del relato de Baradit y de su búsqueda del morbo, este escrito para variar no está excepto de falacias como “Fue tan devastador que por su efecto murió gente en lugares tan alejados como Hawái y Japón” (p 36), Baradit se olvida de que el movimiento telúrico no afectó estos lugares, sino que fue el Tsunami. Si Jorge va a escribir como científico debería ser bastante claro al respecto.