EN LAS ARENAS DE ARRAKIS

domingo, 14 de octubre de 2018

Dictadura ¿Otra historia secreta de Chile? de Jorge Baradt






Dictadura
¿Otra historia secreta de Chile?

PRIMERA PARTE

            Como una profecía auto cumplida, resulto nuestra última frase en el post dedicado al libro <<Historia secreta de Chile III>>, cuando vaticinamos que Jorge Baradit volvería en gloria y majestad, cuan musa de las letras, con un nuevo libro de seudo-historia, pensamos ingenuamente que este hombre ya no tendría el placer de violar a la casta Clío, en su propio lecho, pero no, porque nuestro intrépido diseñador regreso a  las arenas de la investigación con más brío que nunca, dispuesto a impactarnos con una verdad oscura y oculta, que él, y solo él, puede desentrañar completa y lucidamente, para esto solo debemos ver su bufonesca y circense presentación que hizo de este nuevo libro, en donde y como es habitual en él, lanzo ideas al aire sobre la importancia de su trabajo histórico, los responsables del golpe de estado y luego del gobierno militar, incluso se adentró en los dos primeros gobiernos de la Concertación, acusándolos de ser los continuadores de la dictadura, porque sus respectivos presidentes eran demócratas cristianos y estos habían apoyado la caída del gobierno de Salvador Allende G, curiosamente nada dijo del gobierno de Ricardo Lagos y Michelle Bachelet, continuadores naturales de la Concertación y del sistema de libre mercado, herencia del gobierno militar por cierto, será por motivos de interés personal, para no perder el apoyo de los socialistas snob y renovados como nuestro Jorge, uno nunca sabe, el hecho que solo descalifico a los dos primeros.


Lo curioso es que a Baradit, no le basto ser desenmascarado públicamente como un fraude, un mero producto del mercado, que contaba “cuentecillos” sobre el pasado lejano y  reciente de nuestra nación, y que por su puesto, estos relatos  No eran secretos. En su primer libro, invento literalmente hechos y saco conclusiones a partir de sus propias fantasías, que además se basaban en dudosas páginas de internet como “Wikipedia”; que en su segundo tomo, se dedicó alegremente a plagiar literalmente libros de historia, artículos periodísticos y novelas, para luego adjudicárselas como creaciones propias de su inagotable y fecundo intelecto, por más que se le dijo que estos textos eran hipotéticos y en el caso de las novela, una ficción, él obstinadamente las recreo como hechos verídicos hasta en sus más mínimos detalles, condimentando estos relatos con ríos de sangre como telón de fondo a sus ya escrizofrénicos escritos;  en su tercera entrega, realizó resúmenes de otros libros y artículos, dando por hecho su veracidad en absoluto. Cuando un canal  le ofreció un programa televisivo para que hablara de temas históricos reales, se arrastró por el lodazal para que historiadores de peso, como Gabriel Salazar, fueran a su programa y le dieran el cimiento serio a sus exposiciones, un giño de ojos nunca esta demás para ser exitoso, así logro que algunos historiadores lo aceptar como un pobre producto del sistema, pero necesario, que ayudaba en algo a la discusión histórica e intelectual, en una televisión plagada de farándula, teleseries turcas y muchos programas amarillos, es así,  como el mismo Gabriel Salazar avalo sus absurdos escritos, como parte de un relato histórico extraído de las “masas ciudadanas” y que por este motivo, el viejo sociólogo e historiador, soldado de mil batallas accedió a presentar el pasquín en público.
Después de este lastimoso recorrido por la obra de Jorge, que para nosotros ha sido peor que el realizado por Dante en el Infierno de la <<Divina comedia >>, pudimos llegar a la conclusión, que el trabajo de nuestro conspicuo diseñador quedo en la más absoluta evidencia de ser simplemente un relato banal y farandulero,  uno más del momento, que solo tenía un sentido de entretención y nada más. Pensamos con algo de ingenuidad, vuelvo a decir, que el poco reflexivo Baradit se despediría de la investigación histórica como ingreso, sin pena, ni gloria, pero nos equivocamos, ya que al primer llamado de la empresa editorial, que requería reforzar sus arcas, probablemente exiguas, nuestro investigador se cuadro con un nuevo y flamante libro,  un trabajo realmente revelador, a su juicio, que nos va a esclarecer desde su óptica familiar y sentimental, ya que define este libro como “una crónica” muy personal de los aciagos años de la  dictadura de Augusto Pinochet Ugarte, un relato testimonial de una familia de Izquierda, que nos expondrá su vivencia, que podemos esperar de esta entrega, NADA, por su puesto, pero a diferencia de las anteriores, no tiene las ínfulas de ser una investigación, tampoco de ser un trabajo reflexivo o analítico, es simplemente la opinión de un hombre que nos relatará lo que sus cercanos le dijo sobre el periodo del presidente Allende y lo que él recuerda de la dictadura, punto, no esperemos más, porque no hay más, esto por su puesto no justifica los errores que pueda tener el libro, ya que una cosa es la visión personal y otra la ignorancia, una no tiene nada que ver con la otra.
          
  La presentación del libro o prefacio, está escrito como nos tiene acostumbrado Jorge, con un lenguaje sensacionalista, con preguntas cerradas, tan cerradas que no tienen más que una sola alternativa de respuesta, con vulgares sarcasmos y críticas. Pero si debemos reconocer, que ya no tiene ese tono soberbio de su primer libro, ya no es ni la sombra de ese que nos prometía exponer al desnudo una verdad. En este libro se nota un tono más bien emocional, ya que apela a lo vivencial, para reconstruir el período de la dictadura, es un hecho que su vivencia es sesgada, inclinada a una sola verdad, simplona y sin reflexión, pero muy personal, claro está. Esto nos sorprende, por su puesto, pero no nos hace bajar la guardia, sabemos que estamos frente a un impenitente de la mentira y la distorsión de los hechos, pero ya estamos claros a que debemos atenernos, a un simple relato, sin peso intelectual e histórico.
Por tanto, este libro no es secreto, pero jugando con su verborrea de cuentista,  nos deja entrever que sobre el gobierno del desaparecido dictador Augusto Pinochet Ugarte se sabe poco, como él dice “…fragmentos y versiones contradictorias leídas en la penumbra…” (pág. 11), para luego reafirmar lo dicho “Tampoco sabemos con nitidez quién fueron los responsables y qué tanto del discurso hasta ahora consensuado es cierto.” (ídem), estas dos frases nos llama poderosamente la atención, porque sutilmente nos está dando a entender, que él va a dar una versión más clara y categórica de lo ocurrido, que aún no se ha dado, mostrando a los responsables, las acciones y consecuencias del golpe de estado y el gobierno militar. Está tejiendo una red dialéctica de afirmaciones, ya que por un lado es un mero relato emocional y por otro, es una exposición solida histórica, como dije debemos estar en guardia.
      Fuera de esto, nos deja anonadado que Baradit exprese que sobre la dictadura solo exista pinceladas, miradas, que no han podido explicar los hechos, ya que si nos tomamos la molestia de investigar la bibliografía dedicada a este periodo, nos encontramos con una sorpresa, que nos llega a estremecer, junto con el periodo de la Independencia y la guerra civil de 1891, es el tema de nuestra historia que se le ha dedicado más trabajos de investigación, publicación de libros, memorias, artículos y ensayos, por tanto, cuando nuestro No – historiador se refiere a unas cuantas frases, debemos suponer que es un juego retórico para impactar al lector desprevenido, ha ese que lee “El Código Da Vinci” y cree que es real la novela, pero en honor de la verdad sobre el periodo señalado existe una verdadera avalanchas de investigaciones que nos permiten una muy buena contrastación de fuentes y un discurso más amplio del tema en cuestión .

Ahora bien, nuestro Jorge durante sus primeras palabras nos desea hacer creer que este libro será, un texto que busca desentrañar la verdad, pero luego, nos habla maravillas de la persona y gobierno de Salvador Allende G. no realiza ningún cuestionamiento digno de tener en cuenta hacia la izquierda chilena, más bien nos presenta su gobierno con tonos rosas  “…soño con un Chile más igualitario…” (p 13), para luego lanzarse en contra de la dictadura, como un perro de presa  “…  fue mucho más que solo una toma ilegitima del poder por parte de los militares. Fue una verdadera lucha de clases donde la elite de nuestro país sembró el terror acusando a Allende de querer instalar una dictadura proletaria…” (p 12). Creo que nadie en este momento puede defender el gobierno militar, por miles de motivos, pero si se va a realizar un trabajo de historia lo menos que se puede esperar es un poco, solo un poco de objetividad, al menos que el libro sea una apología y por tanto, una defensa a ultranza y sin sentido racional de un gobierno, una figura, un periodo, como parece ser el caso.

Capitulo Primero <<Antes>>.

            Como afirmamos anteriormente, el libro en su primer capítulo resalta la llegada al poder de Allende como un acontecimiento fabuloso, tan grande como la llegada del Mesías o algo parecido “Es 1969, el país completo está en vilo. Eran tiempos sorprendentes…” (pág. 17), haciendo hincapié que su familia, particularmente su abuelo, hombre del “pueblo” como es descrito, era uno de estos soñadores que amaba al desaparecido presidente socialista,  “Dentro del marco resaltaba una fotografía de Salvador Allende” (pág. 18). Ya no nos puede quedar ninguna duda, de ahora en adelante estamos frente a una apología redentorista, por tanto, es claro que los dichos y hechos presentados serán retorcidos o cambiados para que se ajuste a esta visión.
            En esta misma línea argumentativa, el golpe de estado nos lo presenta como la culminación de un plan mayor, que no responde solo a la crisis del gobierno de la Unidad Popular, sino que a una construcción maquiavélica llevada a cabo con siniestra furia por las fuerzas armadas y el gran “satán” Estados Unidos, quien es el verdadero artífice del golpe “Esto se trataba de acción  concertada de Estados Unidos y la élite chilena para mantener el control político” (pág. 19), como se podrá dar cuenta el lector, Jorge simplemente se está haciendo eco de una verdad ya sabida durante el mismo gobierno de la Unidad Popular, y que es la intervención de la potencia americana, cosa estudiada y re – estudiada, la diferencia, que además agrega que solo fue la élite chilena, que Jorge la comprende como los empresarios, la que estuvo detrás del golpe, pero esa reducción simplificada de los hechos deja a grandes masa de  la clase media y estratos populares (democracia cristiana y radicales) que estaban en contra del gobierno de Allende, pero también, deja un grupo significativo de empresarios y clase media que si apoyaban las políticas socialistas, lo que esgrime Baradit como hipótesis es afirmar que un grupo de bellacos destruyo a millones, esta idea es más que dialéctica, es absolutamente maniquea, dignas de la farándula actual, pero incapaz de responder a problemáticas más complejas de la política interior chilena de esa época, por tanto Jorge está haciendo exactamente lo mismo de lo que acusa a la historia de ese periodo  “…es una manipulación grosera de los acontecimiento”, como nuestro autor acusa a la “historia oficial” ( p 18).
           
Continuando con la apología sobre el presidente Salvador Allende, en el capítulo se nos afirma que esté gano por mayoría la elección, evitando a toda costa decir la verdad de los hechos y es que el primer presidente socialista chileno obtuvo una mayoría “relativa” del 36, 30%, seguido por su contendiente más cercano Jorge Alessandri con el 34, 98% de los votos, por tanto, Allende solo superaba al candidato de derecha por menos del 1, 5 %, esto legalmente no le permitía acceder a la primera magistratura, ya que en situaciones como esta, en donde ningún candidato lograba la mayoría, la Constitución de 1925 decía que era el Congreso en pleno que debía resolver entre las dos primeras mayorías relativas. Luego Baradit distorsionando la verdad jurídica, nos quiere hacer creer que el Congreso ratificaba como mera rutina al candidato que obtuviera cualquier tipo de mayoría “…debía esperar a que el Congreso lo ratificara como era de costumbre…” (pág. 30). Otro punto falso, es afirmar que Jorge Alessandri fue ratificado por ser de derecha y estar apoyado por la “élite” empresarial, como nos insinúa nuestro autor, el hecho es que el candidato independiente de derecha obtuvo una mayoría relativa por sobre Allende de 30.000 votos, el Congreso lo ratifico dentro de las dos mayorías relativas.
            Tampoco se hace parte este capítulo, que el apoyo del partido Demócrata Cristiano hacia el candidato de la UP, fue después de intensas negociaciones entre sus respectivos representantes, lo que se tradujo en que Salvador Allende aceptara un <<Estatuto de garantías democráticas>> y no como nos dice nuestro diseñador, que la Democracia Cristiana apoyo al candidato socialista, por tener un plan más revolucionario aun que esté, vale decir, el programa de Radomiro Tomic, que en líneas generales era cierto.
Nathaniel Davis 

            El capítulo continua con divagaciones sobre el gran complot en contra de Salvador Allende, incluso, inventa una organización denominada la “Derecha Internacional”, que estaría compuesta por empresarios, banqueros y el gobierno de Estados Unidos, como se podrá apreciar, una verdadera organización del mal, recreando en parte sus ya famosas teorías del complot, tan del gusto de las personas de hoy en día, pero que hay de cierto, muy poco, en primer lugar el gobierno de Nixon estaba en contra del gobierno de la Unidad Popular, basta leer las memorias de Henry Kissinger (The White House Years y Years of Upheaval.) para eso, o el texto de Nathaniel Davis ex – embajador de EE.UU en Chile (The Last Two Years of Salvador Allende), cosa que Jorge NO hizo, ya que no aparece ninguno de estos  libros fundamentales para conocer las políticas norteamericanas de la época en su muy escueta bibliografía, esta falta de rigurosidad investigativa, hace que omita o ignore, para el caso es lo mismo, que amplio sectores del partido Demócrata norteamericano veían con simpatía las ideas de Allende, las que en el papel eran mesuradas y de reforma social, entre los partidarios más destacados tenemos al congresista Ted Kennedy, además de poderosos sindicatos, como los del trasporte. Por tanto, la simplificación de los hechos es grotesca y nubla la realidad política de la época, creando la idea que el presidente Nixon representaba globalmente la postura de todo el espectro político del país del norte, podemos inferir que parte de este error radica en que Jorge copia la tesis de la bien galardonada periodista Mónica González y su libro <<La Conjura. Los mil un días del golpe>>, el que en un estilo de crónica va construyendo el rompe cabeza del golpe de estado, demostrando que en este tipo de movimientos no siempre ganan los más inteligentes, sino los mas avilés, cosa que queda reflejado en un mediocre general Augusto Pinochet llegando al poder. Si bien, el libro de Mónica ésta bien documentado y apunta con su tesis hacia solo el plano de esta conjura militar, con argumentos que se sostienen en una rica bibliografía, no es el caso de la copia de Baradit, que toma prestada la mayoría de las ideas de esta periodista, para luego solo recrearlas, no haciendo ninguna contrastación de fuentes o tomando nuevas información, eso hace que tome un solo parámetro de análisis y no logre ampliar su abanico, que para este tema es realmente fundamental y termina realizando una simplificación  grotesca.

                Durante el resto del capítulo la figura de Salvador Allende es expuesta con tintes de un  héroe épico, una extraña mezcla de El Quijote, Sancho Panza y el Chavo del 8,  “demócrata”, bien intencionado, sin defectos y perfectas ideas, sobrepasado por una derecha violenta, y una izquierda extremista, a excepción del partido comunista que es puesto como el más leal y obediente al presidente, será que Baradit fue miembro de este conglomerado. Es una verdadera caricatura panfletaria de la figura de un hombre que tenía verdaderas convicciones marxistas, habla Jorge sobre la intervención de EE.UU y su guerra económica hacia la UP, pero nada dice de la intervención cubana (como la entrega de armas para el GAP y el MIR, aunque uno de sus dirigentes lo nieguen, como es el caso de Andrés Pascal), tampoco hace referencia a la larga, pero larga visita de Fidel Castro a Chile, que termino por ser una gira incendiaria por todo el país y  fue de muy poca ayuda para el gobierno, dicho sea de paso. Tampoco se refiere a la injerencia URSS, aún más, nos hace creer que el presidente socialista se vio obligado a un acercamiento hacia la Unión Soviética, debido exclusivamente a que Estados Unidos le negó prestamos, la pregunta es ¿EE.UU estaba obligado a prestar dinero a un régimen que no era de su agrado, ya que lo tildaba continuamente de intervencionista e imperialista?, parece que la respuesta es obvia <<NO>>. Luego afirma que el viaje de Salvador Allende a la URSS fue infructífero y que esta potencia lo abandono, siguiendo la tesis del partido socialista, lo que tampoco es real, ya que si bien no obtuvo la ayuda que esperaba, un préstamo de doscientos millones de dólares, si logro uno por ochenta millones de dólares, como nos dice Luis Corvalán, secretario general del partido comunista de Chile por aquella época en sus libros: “El gobierno de Salvador Allende” y  “De lo vivido y lo peleado” (Memorias), lo que nos parece curioso, es que Baradit cite en su biografía el primero de estos libros, pero no haga ninguna mención al tema del préstamo y el apoyo de la Unión Soviética al régimen de la Unidad Popular, es por qué lo omitió, para presentar un Salvador Allende solo contra el mundo, un héroe luchando una cruzada por el pueblo, o solo se le olvido, también hay una tercera alternativa, no lo leyó.


Habla del extremismo de la izquierda suavizando lo más posible su actuar, por ejemplo, cuando se refiere al asesinato de Edmundo Pérez Zujovic, muerto alevosamente por un grupo terrorista denominado VOP (Vanguardia Organizada del Pueblo), frente a su casa y en presencia de su hija, Baradit nos dice: “El ajusticiamiento (utilizando un terminó legal de ejecución) fue por su responsabilidad en una matanza de pobladores (10 personas murieron a manos de la policía, por un acto de resistencia a un desalojo, ya que se habían tomado unos terrenos, fueron incitado a no desalojar por el diputado socialista Luis Espínoza, el cual no aparece nombrado por ninguna parte en el libro)  en Puerto Montt durante el gobierno de Frei” (pág. 41), deja en claro, como se puede apreciar en la cita, que el ministro del Interior era culpable de la matanza, cosa que no fue así, ya que la orden de desalojo emanó de una autoridad provincial, la cual está demostrado que no realizó ninguna consulta al ministro, pero Pérez Zujovic, por una cuestión de honor y respeto a su en vestidura,  asumió toda la responsabilidad de lo sucedido, como quedo clarificada en la investigación, a pesar de esto los partidos de izquierda lo siguieron acusando y el cantautor Víctor Jara le compuso una canción, con esto avivo los fuegos en su contra, los que terminaron con su asesinato a sangre fría en 1971, claro que esta parte de la historia Jorge tuvo un lapsus de amnesia y no la menciona, más también, olvido la ineficiente búsqueda de los responsables, que terminaron asesinados en un “confuso incidente”, que además, los autores intelectuales nunca fueran descubiertos, porque todo apunta a que eran miembros del aparato de gobierno  y el “Chicho” como cariñosamente le dice Baradit, no solo negaba la autoría de este crimen a elementos de izquierda o jóvenes idealistas, si no  que acusaba a la ultraderecha de haberlo perpetrado, nuestro diseñador, por  cierto destaca que el VOP estaba fuera de la Unidad Popular y realiza un ejercicio de hermético silencio.
Asesinato de Pérez Zujovic

 Otro punto controversial del texto es la acusación al partido socialista de ser soñador y demagogo, sobre todo a la figura de su secretario general, el senador Carlos Altamirano, a quien expone como la de un hombre que es incorregible y que ve al gobierno como el primer peldaño hacia la toma del poder total, es curioso este punto, ya que Baradit dice haber leído el libro de Gabriel Salazar  «Conversaciones con Carlos Altamirano», pero en este texto queda bien claro el papel segundario que tuvo esté en el gobierno de Allende, sobre dimensionado por una derecha deseosa de tener culpables, Salazar dice: “La tesis de que Altamirano provocó el golpe es una estupidez”. A este mismo respecto las “Memorias de Carlos Altamirano”, que Baradit tampoco ha leído, por lo visto, son bastante honesta en general, ya que expone sus errores y su implicancia en la caída del gobierno de la unidad popular, pero deja en claro, que si bien su participación fue importante, no es menos cierto que el presidente Allende tomaba sus propias decisiones, ya que no era un niño pequeño y dócil, como parece dejar en el aire nuestro diseñador, absorbiendo de cualquier responsabilidad a su persona.
Cuando el capítulo entra en el periodo de las marchas en favor y en contra del régimen, nuestro diseñador, hace una sentida exposición de los elementos sociales que apoyaban al régimen, nos dice: “Los trabajadores, los más sencillos, los partidarios de la up salían a manifestar su apoyo al gobierno y los enfrentamientos callejeros con fuerzas paramilitares de derecha, como Patria y Libertad o el comando Rolando Matus comenzaron a hacerse habituales” (pág. 49), pero no todos los partidarios de Allende eran sencillos y pobres trabajadores, que deseaban soñar con justicia, también estaban las fuerzas de choque, integradas por los grupos más radicales y violento de los partidos de Izquierda, como los comando Ramona Parra, dirigidas por la sección militar de los partidos de la Unidad Popular, que eran también paramilitares, claro ésta que estos no aparecen en el capítulo, pueden enlodar el cuento de hadas, que Jorge nos desea hacer creer.
El capítulo llega por fin a su término, con los tormentosos meses previos al golpe de estado, Jorge en estas páginas no pierde momento para desacreditar y retorcer hechos, en primer lugar afirma que “El gobierno dudaba de la Armada, la rama más conservadora y católica de las cuatro…” (pág. 50), la verdad es que la armada se ha destacado siempre por tener ambas características, pero Jorge desea que estas aparezcan  como malas, sobre todo la de ser católica, como si pertenecer a esta religión sea censurable o sinónimo de reaccionario, para que Jorge recuerde, buena parte de los religiosos de esa época eran seguidores de la teología de la liberación, además muy inclinados a la izquierda y a los cambios sociales, muchos de ellos dieron su apoyo a Salvador Allende,  como es el caso de la izquierda cristiana y el MAPU. Luego continua diciendo “…Allende no quiso crear cuadros armados gubernamentales” (pág. 51), pero Jorge, si los creo, los GAP, incluso fue él quien los nombro así, cuando periodista le inquirieron sobre esos hombres armados extralegales que lo seguían (recordemos que la seguridad del presidente recaía en los hombros de la policía de investigaciones y carabineros de Chile), él dijo: “son amigos personales”, además apoyo la creación de elementos de choque y fuerzas paramilitares de izquierda, recordemos que durante una comida con su sobrino Pascal, el presidente le regalo un arma y le dijo “yo no creo en la vía armada, pero tu si, para que seas consecuente…”, por tanto de que habla Jorge
Al referirse al episodio conocido como “Tanquetazo”, o primer intento de golpe, realizado por el coronel Roberto Souper, solo hace un recorrido novelesco por los acontecimiento, en ningún caso un análisis más profundo, como que este movimiento era patrocinado por las fuerzas de ultraderecha, que en líneas generales perdieron su momento, por ser impulsivas y que en el segundo golpe su actuar será segundario y finalmente corrida por el pie, por la Junta Militar, para esto solo se deben leer las memorias de Miguel Serrano, las entrevistas al abogado Pablo Rodriguez Grez o Roberto Thieme, miembros de Patria y Libertad.

Al referirse a la muerte del edecán Arturo Araya, alevosamente asesinado por un grupo de la ultraderecha, Baradit, nuevamente es incapaz de realizar una lectura analítica del tema, otra vez noveliza los hechos, hasta volverlos irreconocibles, como afirmar “La escena de Salvador Allende subido sobre el edecán haciéndole masajes cardiacos con las manos ensagrentadas paraba los pelos” (pág 54), pero si bien la escena es emotiva, no es real, ya que el comandante Araya fue baleado en la puerta de su casa y Salvador Allende sostenía en ese momento una junta con sus ministros y su amigo Gabriel Valdés, quien relata la escena en sus memorias, luego Baradit afirma que este episodio sangriento le permitió a José Toribio Merino subir al cargo de vicealmirante, pero no explica en ningún momento el porqué de esta afirmación, aparentemente nuestro diseñador saca esta idea del libro  “La Conjura”, pero es incapaz de explicarla en forma satisfactoria.

Siguiendo con los últimos meses de la UP, nuestro autor declara que; “…sin tener atribuciones para ello, declararon inconstitucional al gobierno de Salvador Allende –cuestión que solo podía hacer el Tribunal Constitucional –“ (pág. 58), para la mayor información de don Jorge, el Congreso tiene la potestad legal según la Constitución de 1925 de declarar a un presidente fuera de la ley, el caso es que la oposición en el mes de Agosto de 1973 no tenía la cantidad de votos suficientes que se requiere para tal efecto, y por este motivo, no se puede considerar a Salvador Allende depuesto, solo sirvió como un acto simbólico. En otro apartado del capítulo nos afirma nuestro aguerrido diseñador que “…No sabían que los de uniforme venían con un proyecto refundacional y muy violento.” (pág. 60), es curiosa esta afirmación sobre los militares, ya que todos los análisis y publicaciones, que no sean un panfleto del gobierno de Pinochet, demuestran todo lo contrario, que NO tenían un proyecto claro, que navegaron por las aguas de los ultra liberales en economía y los conservadores de derecha, que el proyecto se fue dando y termino siendo el sello del régimen militar.

El resto del capítulo son los entretelones novelizados del día 11 de septiembre, copiando partes del libro “La Conjura”, condimentado con algunas ideas de la Alejandra Matus y su libro “Doña Lucia”, para decirnos que Pinochet no estaba a cargo del golpe, que después se unió a este, luego trascribe completamente el último discurso de Allende y termina con el combate del Palacio de la Moneda, tejiéndolo con comentarios sobre la desorganización de los grupos de izquierda, de su incapacidad de reacción, de cómo su heroico padre quiso presentarse en el campo de batalla, para terminar con la muerte de Salvador Allende. Por su puesto, los puntos más importantes de la valentía del presidente se los salto olímpicamente, confundió algunos hechos, como dice que la “Payita” se escondió para no salir junto a las demás mujeres, cosa que la misma secretaria de Allende a desmentido, se escondió y luego no escucho la orden de evacuación. El capítulo es realmente muy malo, pero como dije no esperábamos mucho tan poco.      
     Que cosas se le olvidó mencionar en este apartado a Jorge sobre el Presidente Salvador Allende G. y su gobierno. En primer lugar y lanzando ideas al aire, que hacía mucho tiempo, que esté se había vuelto un marxista convencido, si al principio de su carrera, se veía a sí mismo como un social –demócrata, después de la revolución cubana, ya no lo era más, y creía que la democracia era un instrumento para imponer la dictadura del proletariado por medios no violentos. Recordemos que el partido socialista durante el congreso de Chillan de 1967, reniega del sistema democrático burgués y dice que la única vía correcta es la toma del poder como objetivo estratégico para instauran un gobierno revolucionario de carácter marxista leninista, por tanto, la violencia revolucionaria es necesaria y legitima como única forma para llegar al poder. No debo aclarar, que cuando me refiero al Partido Socialista, también estoy incluyendo en sus principios revolucionarios al que ha sido hasta ese momento diputado, senador y tres veces candidato a la presidencia de Chile, Salvador Allende, quien participo y estuvo de acuerdo en esta nueva visión de su conglomerado.
            Durante los tres años de gobierno de Salvador Allende, el estado de derecho fue continuamente superado, por acciones por parte del gobierno que no se encuadraban en la legitimidad del sistema, por ejemplo, los fallos de los tribunales de la república, no se respetaban, ni se hacían cumplir por las autoridades del ejecutivo.  Allende jugo con las instituciones, decretos que eran rechazados por la contraloría de la república, por ser inconstitucionales a todas luces, el presidente mediante decretos de insistencia los imponía, haciendo de la excepción, la norma. Las industrias y las empresas eran tomadas por partidarios y miembros del gobierno, utilizando una vieja y empolvada ley, promulgada por una dictadura, aplicada en forma deshonesta, que causaba resentimiento entre los propietarios.
            También olvido Baradit que fue Allende el que llamo a los militares al poder, nombrándolos como ministros, todo con la intensión de poder manejar la crisis de los camioneros y las protestas en contra de su mala gestión, la pregunta es, cómo es posible que se cumpla la norma de que las fuerzas armadas no son deliberantes, cuando el comandante en jefe del ejército, el general Prat era nombrado ministro del Interior, o sea, nada menos que el jefe político del gobierno, una contradicción absoluta.
            Allende gustaba de los grupos armados ilegalmente, creo una guardia pretoriana de guardaespaldas, cariñosamente bautizados como los GAP, que estuvieron compuestos en sus inicios por personas afiliadas a grupos terroristas como el MIR  para luego solo ser integrada por jóvenes militantes del partido socialista, que habían recibido una refinada educación en Cuba y Corea del Norte, en espionaje y contra espionaje. Que no hizo nada para detener a los grupos violentistas como el MIR, el comandante Pepe, las fuerzas de choque Ramona Parra, entre otro abanico de subversivos. Todas esas cosas y más son  las que olvido nuestro maestro del cuento, Baradit.


            Pero también se le olvido decir que Allende era un hombre de convicciones, un hombre con grandes cualidades humanas, de una línea clara, sin espejismos, sin ambigüedades, de una entereza que pocos estadistas han tenido, solo puedo pensar en este momento en José Manuel Balmaceda, nadie puede negar el gran valor que tuvo el día 11 de septiembre de 1973, el cual me causa un verdadero escalofrío por las venas, fue un presidente de tomo y lomo, eso es innegable, que creía en lo más profundo de su ser en su gran envestidura que tenía, dio quizás uno de los más grandes discursos que se pueden dar en situaciones como esa, poético, caballeresco, sin lugar a dudas, fue todo lo que se esperaba que fuera.
            El gran pecado de Jorge Baradit, es caricaturizar a la persona de Allende, quitarle todo lo humano, o sea sus virtudes y decadencias, para dejarnos un personaje de tira cómica, sin vida, sin pasión, todo con el interés de ser un hombre de izquierda que defiende el legado de Salvador Allende, la pregunta es cuál, ya que Jorge es el producto máximo de la sociedad individualista, consumista y neoliberal dejada por el gobierno militar. Es un punto interesante que debemos pensar y debatir.      

                     
              
             


viernes, 21 de septiembre de 2018

EL ACTUAL PERIODISMO INVESTIGATIVO: FARANDULERO Y SENSACIONALISTA TRES LIBROS COMO EJEMPLO: DOÑA LUCIA, QUIEN MAS QUE TU Y A LA SOMBRA DE LOS CUERVOS




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El Actual Periodismo Investigativo:
Farandulero y Sensacionalista
Tres libros como ejemplo



«El que no lee, se convierte en la pelota de la opinión de los otros»
Franz Jägerstätter

Leer es sin duda uno de los actos más trascendentales que puede realizar un ser humano durante el día a día. Para realizar este acto, o sea el leer,  existe todo tipo de literatura, profunda, reflexiva, intelectual, amarilla, farandulera, etc, etc. La lectura y el gusto por uno de estos tipos de texto son totalmente individual, puede ser criticable, pero sigue siendo individual la elección. El caso es que el lector esté debidamente informado de lo que va a leer, por ejemplo compra un libro para conocer y reflexionar sobre un tema determinado y es justamente lo que lee, es sin duda gratificante, pero cuando adquiere una obra con una expectativa, creada, por supuesto y resulta que lo leído es todo lo contrario a lo esperado, por decir lo menos, se siente estafado, porque deseaba un texto profundo y se encontró con uno farandulero y simple, es aquí donde surge el problema. Un dilema que en la actualidad es el caldo de cada día dentro de la literatura, muy especialmente la de carácter investigativa periodística, en el siguiente artículo analizaremos tres libros con grandes ínfulas intelectuales, que han sido un verdadero fraude para el lector.

Quiero dejan en claro además, que todo este trabajo no apunta a una defensa de ningún  aludido en particular, ya que por diferentes circunstancias y pensamiento no me ciento cercano a ninguno de ellos, por tanto este ensayo, solo  busca develar una realidad de nuestro periodismo investigativo, dando a conocer tres libros que demuestran nuestra hipótesis.

 De tanto, en tanto sale publicado un libro sobre los aciagos y complejos años de la dictadura militar de Augusto Pinochet Ugarte. Estas investigaciones periodísticas empezaron a surgir antes y después del fin del régimen dictatorial, aunque durante el gobierno militar fueron estos: textos clandestinos, perseguidos por la censura, que además eran de una muy limitada difusión, en este momento, como no recordar la revista de los jóvenes alumnos de la universidad de Concepción <<ENVES>> (1973 – 1975), que buscaban junto con informar de los sucesos que ocurrían en el país, mantener la antorcha de una cultura que se apagaba rápidamente frente a la quema de libros y cierre de algunas editoriales. En esta misma senda esta la revista  <<La Bicicleta>> (1978 – 1990), que no fue clandestina como la anterior, ya que logro pasar la censura del régimen y podía ser vendida en kioscos, era un verdadero faro de denuncia sutil en contra de la represión cultural y política, siempre al límite de lo tolerado por el gobierno. Otro proyecto cultural – periodístico, fue el que nació después de varias juntas en bares de Santiago de escritores, poetas, periodistas, entre otros, dirigidos por el escritor  Díaz Eterovic  y el poeta Jorge Tellier, nos referimos a <<La Gota Pura>> (1980 – 1984), revista que se hizo con más ganas que dinero, como recordó hace algún tiempo su director Díaz Eterovic, tenía la doble función de denunciar los excesos del régimen y ser una puerta a la cultura, fue la primera revista que publico por ejemplo poemas de Charles Bukowski, cuando este, no lo conocía nadie en el medio chileno. Otra publicación fue la revista <<APSI>>, la que con gran valentía y con una persecución constante público sendos reportajes sobre las torturas y los servicios de inteligencia (que nada tienen de inteligentes)
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Con la llegada de la democracia, el principio de la libertad de expresión volvió a los medios de comunicación, esto permitió que la ciudadanía en general pudiera conocer las verdaderas dimensiones de las políticas represivas del gobierno de Pinochet y sus aparatos de seguridad, libros como: “Los Zarpazos del Puma, La Caravana de la muerte” de la periodista Patricia Verdugo o “La Historia Oculta Del Régimen Militar” de Ascanio Cavallo Castro, fueron revelaciones, para una población mayoritariamente ignorante de las verdaderas dimensiones de la violencia que fue ejercida por la maquinaria de seguridad del estado, ya que una cosa es “escuchar rumores”, y otra muy distinta, es conocer los “hechos reales”, a través de investigaciones serias que dejan poco espacio para la duda, creo que en este punto y guardando las proporciones cuantitativas, y no las cualitativas, causo el mismo impacto que las revelaciones de las atrocidades del régimen nacional-socialista en Alemania.
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Estos aciertos periodísticos tuvieron la gracia de colocar rostro humano a lo que se presumía, conocer de primera mano la vivencia de las víctimas, sus vidas y pasiones, en otras palabras, el lector de estos libros pudo “con – padecerse” del sufrimiento de una época de terror para muchos chilenos, por este motivo, no nos cabe la menor duda que fueron verdaderos aciertos periodísticos,  que obligo incluso a acérrimos defensores de la “obra” del gobierno militar y de la figura de Augusto Pinochet, a reconocer públicamente estos actos y tomar conciencia de su rol en este período, aunque no con toda la fuerza que se desearía, por cierto.
Pero a medida que los años han pasado, que las huellas de ese periodo fueron perdiendo “vivencialidad”, las investigaciones también han perdido la fuerza de la “revelación”, del “conocer” y “comprender”; para dar paso a una nueva forma de investigar casos de violación a los derechos humanos durante la dictadura, que podríamos denominar de “farandulización”, o sea, de impactar a través del sensacionalismo y sentimentalismo morboso a la población, esto se debe a varios factores, pero a nuestra juicio uno de los más importante de estos, es que las nuevas camadas de periodistas, salidos de las universidades se les ha inculcado, un deseo ávido de protagonismo y estrellato, que raya en cierta locura personal, desean que las luces de las cámaras los distingan como reporteros destacados, en otros términos, buscan esos quince minutos de fama como nos proponía el artista Andy Worhol.  
Por tanto, los textos investigativos que alguna vez impactaron por la verdad, se fueron diluyendo, por otros que buscan en cuestiones banales, sexuales o verdades a medias, atrapar a un público consumista de historias oscuras, de escándalo de la semana o de twiters reveladores. Dentro de esta nueva línea periodística tenemos libros como “Doña Lucia” de Alejandra Matus, reportera censurada años atrás por “denunciar” corrupción en la alta jerarquía del poder judicial a través de un texto titulado: “El libro negro de la justicia chilena”, texto que pecaba de generalizaciones, opiniones sin fundamento y muchos, pero muchos testimonios ANÓNIMOS, incapaz de poder verificarse. A la periodista se le abrió un proceso por difamación, pero ella se las arregló para salir del país y denunciar el hecho como una persecución a la libertad de expresión. Han pasado los años de ese bochornoso incidente, y nuevamente, la reportera nos vuelve a tratar de impactar ahora con una biografía no autorizada, al mejor estilo de las creaciones amarillistas del periodismo norteamericano, sobre la vida de la matriarca del clan Pinochet, Lucia Hiriart, este texto al igual que el anteriormente citado, no aportan nada a la verdad histórica del período militar, más bien tergiversan los hechos, otorgando un protagonismo fuerte a una persona más bien mediocre en ideas y pensamientos, colocando énfasis a los problemas familiares y domésticos de un matrimonio disfuncional y amante de la riqueza, como lo hacen los programas de farándula. Un libro  que peca de opiniones personales que no se basan más que en apreciaciones y en este caso valga la redundancia, muy personales de la autora, ratificada por citas que no se pueden comprobar, por ser de testimonios, otra vez, “anónimos”, de guardias, amigas o personal de servicio, dichos en pasillos, detrás de las puertas o en conversaciones tomando el té, por tanto todos los arranques reveladores de la periodista,  no tienen fundamentos claros para llegar a esas conclusiones. Es así que el lector queda con la sensación de solo haber leído un libro de “pelambre barato” con ínfulas de profundidad.

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Este tipo de periodismo “amarillo”, busca a través del desprestigió, el sensacionalismo y el impacto mediático, lograr buenas dádivas comerciales, por tanto no desea que el lector comprenda la verdad de un periodo, sino todo lo contrario, solo busca  obtener fama, cuantiosas riquezas, exposición seudo – intelectual, para logran obtener columnas en diarios, salir en programas de opinión o porque no decirlo, tener alguna cátedra como profesor de universidad, para seguir replicando exactamente el mismo esquema de información.
            La decadencia de la investigación periodística ha llegado a niveles escandalosos en estos últimos años, reporteros expuestos públicamente como inventores de confabulaciones, que no poseen pruebas para demostrar lo dicho, un ejemplo en esta línea que se me viere a la memoria, es el libro "Quién más que tú. El caso Gervasio" sobre la trágica muerte del cantautor chileno -uruguayo, del periodista César Parra, que se ha hecho conocido en el medio por investigar casa con fantasmas en la ciudad de Santiago. En el texto citado anteriormente, dispara acusaciones poco sutiles al boleo, involucrando a conocidos artistas en hechos oscuros, simplemente por conocer a miembros de la DINA o CNI, ser defensores del régimen militar, tener un bar frecuentado por algunos agentes de estas organizaciones de seguridad o encontrarse en un lugar poco apropiado.

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Ahondemos un poco en los dichos de César Parra, en su libro desliza como dijimos acusaciones graves a famosos artistas como: Sergio José Hirane Sarkis “Checho Hirane”  y al  conocido cantante “Peter Rock” (Peter Mociulski von Remenyik), de estar involucrados en hechos siniestros, como fue la muerte de Gervasio, además acusa a todos los artistas proclive al gobierno dictatorial de pertenecer a una agrupación que el periodista denomina "farándula pinochetista", término por su puesto acuñado por él mismo. El caso que después que se publicó el libro, el primero en salir a desmentir las acusaciones fue “Checho” Hirane desde su programa radial en radio agricultura y en una entrevista de televisión “Mentiras Verdaderas”. Parra deja en el aire la idea que Hirane “…podría saber algo…” sobre la muerte de Gervasio, esta acusación muy mal intencionada, dicho sea de paso, deja a Sergio como un “posible” cómplice, a esta conclusión llega Parra a partir de un solo hecho demostrable, que el jefe de la CNI Álvaro Corbalán frecuentaba junto con algunos de sus esbirros el  pub "Romeo", de propiedad del humorista y del cantante Miguelo. El seudo – investigador piensa que fue en ese lugar donde se habría fraguado el asesinato del canta – autor uruguayo al decir en entrevista y parafraseando su libro “Quizás parte del asesinato de Gervasio fue planificado en las mesas del Romeo" , pero al revisar las fuentes en que se basa esta afirmación, solo encontramos conjeturas  de <<podría ser>>, <<en algún momento de borrachera, alguien dijo algo>> y <<podrían haber escuchado algo los dueños>>, o sea nada concreto, de una ambigüedad insultante, que deja todo a la imaginación y nada a la realidad, lo curioso de esta artera acusación maliciosa, es que después nuestro flamante investigador en un juego dialéctico acrobático dice en una entrevista en radio Cooperativa que: “Checho Hirane curiosamente salta y empieza a decir que yo lo estoy involucrando en el crimen, cosa que yo ni siquiera sugiero". Con esto, impide cualquier tipo de demanda por difamación, escudándose en que nunca hizo una acusación <<clara y contundente>>, sino que una “conjetura” basada en posibilidades de novela policial barata. Demás está decir que Hirane desmintió públicamente los dichos de nuestro farandulero periodista, al decir que: Gervasio trabajo en su local, que por años fueron amigos, colocando de testigo a la ex –esposa del cantante y otros artistas. Además clarifico que a su  local llegaba todo tipo de comensales, de derecha e izquierda, mujeres y hombres, ya que era un Pub de los que hacia furor en la década de los 80’, porque en este periodo no había mucha competencia, gracias al toque de queda imperante. Por tanto, no era de extrañar que apareciera algún miembro de los aparatos de represión. Finalmente Hirane que reconocer ser de derecha y defensor de la “obra” del gobierno militar, si condena abiertamente los crímenes en contra de los derechos humanos.       
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Pero no contento con esto, nuestro investigador acusa también a otros artistas, sutilmente por supuesto, de encubrir “algo a través del silencio cómplice” refiriéndose acciones de la CNI, ya que a su juicio, personas como Horacio Saavedra que le enseño a tocar guitarra a Álvaro Corbalán o Alicia Puccio quien le enseño a cantar, “podrían” haber escuchado “algo”, que pueda ayudar a esclarecer el asesinato de Gervasio o de otras personas, como si estos seres bestiales, entre clase y clase de música dijeran “…por cierto voy a torturar y asesinar a…”, por tanto, la acusación no puede ser más estúpida y sin fundamento.
            Pero como si ya las acusaciones al boleo no fueran suficiente, se ensaña con “Peter Rock, al sugerir que éste podría ser uno de los dos artistas que se ganaron la confianza de Gervasio, para luego entregarlo a sus asesinos, que según el seudo - investigador ya están identificados, serían carabineros del GOPE, el problema que no menciona ningún nombre de alguno de ellos, para, y escuchen bien “…no entorpecer la investigación…”. Como si sus fantasías no fueran suficiente cortina de humo en la investigación realizada por la justicia. Volviendo a Peter Rock en el libro se da a entender que “podría” ser uno de los artistas involucrado en el caso, ya que trabajaba con él, estuvo en la escena del crimen e iba regularmente al pub Romeo, durante gran parte del libro desliza y opina de una complicidad del octogenario cantante.
La polémica duro hasta que Peter Rock fue invitado junto con Parra a realizar un cara a cara, en un programa de televisión farandulero llamado “Primer Plano”,  la inocencia completa del cantante salto a la vista, cuando las “supuestas” fuentes en que se basaba la incriminación, que en este caso eran “testigos”, no solo negaron al aire haber dicho lo que el periodista exponía como una “verdad”, sino que públicamente lo acusaron de tergiversar sus dichos y lo amenazaron con una querella por difamación, cuestión que no sabemos si se realizó. El periodista, después de quedar públicamente en evidencia sus mentiras mal intencionadas, en vez de pedir perdón al susodicho cantante, hombre que por lo demás estaba enfermo y no se podía expresarse como él deseaba, simplemente dijo: “me quedo con mi verdad”, como si la verdad de los hechos acaecidos al artista Gervasio fueran de carácter puramente “subjetivo” y sujeto a una muy, pero muy libre interpretación personal, por tanto, al periodista se le sugiere que continúe por la senda segura  de investigar  casa embrujadas, posesiones y duendes.
            
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En esta misma línea de sensacionalismo barato y opiniones mal intencionadas se encuentra el libro “A la Sombra de los Cuervos” del periodista  Javier Rebolledo, un hombre que según su currículo, es un “especialista” en la investigación de temas relacionados con violaciones a los derechos humanos en Chile durante la dictadura, abusos a menores y denuncias de malas prácticas empresariales y políticas.
           Su libro, que debería ser postulado al Nobel, realiza un  supuesto relato sobre la participación de civiles durante la dictadura, que ayudaron y fueron protagonistas de cuestiones terribles. Este tema, demás está decir que ya ha sido expuesto en otras investigaciones anteriores, nos referimos a la participación de civiles, el caso “novedoso” del texto, es que casi la mitad del libro está dedicado a la familia Kast, familia que en los últimos meses ha tenido una fuerte notoriedad pública, por su participación activa en la elecciones presidencial de dos de sus miembros, aun que debemos decir que esta familia ha participado mucho en política desde antes del retorno a la democracia.
            Esta  supuesta investigación realizada por  Rebolledo, la inicia con una serie de afirmaciones que pecan de inmediato de mentiras retorcidas. Para empezar, el libro expresa mañosamente que el patriarca de los Kast, Miguel Kast Shindele inmigrante alemán, era miembro del “ejército Nazi”, que después de la guerra había “huido” a Chile con la ayuda de la Cruz Roja, ya que había “falsificado” su documentación, posteriormente un antiguo “oficial nazi” Erik Wünsch que había emigrado a Chile, tras la guerra, le ayudó a “conseguir” las visas. En noviembre de 1950, comenzó el éxodo definitivo hacía Chile.

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Toda esta información “investigada acuciosamente” por Rebolledo en realidad no es secreta, ni fue descubierta en un oscuro sótano del castillo de Wewelsburg (centro de las SS en Alemania) o sacada de los archivos del famoso cazador de nazis Simon Wiesenthal, ni tampoco descubierta en textos sobre la “operación ODESSA” (Organisation der ehemaligen SS-Angehörigen), si no del libro de la propia viuda de Miguel Kast,  Olga Rist Hagspiel titulado: “Misión de amor”, libro que desea ser un testimonio de un matrimonio católico, para otras personas, de hecho el libro es de fácil adquisición, basta ir a las tiendas Mahringer, que están  vinculadas al movimiento católico Shoenstatt para poder obtenerlo. La historia apunta a ser un testimonio de como una pareja cuando tiene verdadero amor puede superar todo tipo de problemas y adversidades, su autora se explaya con tranquilidad sobre la participación de su marido en la guerra, ya que este NO cometió ningún delito que pueda ser censurado. Después de leer el texto, se lo recomendaría a matrimonios y parejas que tengan problemas en sus relaciones amorosas.
Ahora volviendo a lo expuesto  tendenciosamente por Javier Rebolledo, en primer lugar, salta a la vista sus casi nulos conocimientos del régimen Nacional –socialista de Alemania, y por añadidura de la Segunda Guerra Mundial, ya que realiza una serie de afirmaciones que NO son reales. Primero, dice tajantemente que Miguel era miembro del “ejército nazi”, pero Miguel era en realidad miembros de la “Wehrmacht” o ejército alemán, el cual enganchaba a sus componente a través de la ley de reclutamiento obligatorio (promulgada el 16 de marzo de 1935), la que decía en su artículo primero << El servicio militar obligatorio es la base sobre la que se configuran las Fuerzas Armadas>>, por tanto, ingresar al ejército no era un acto voluntario y libre, de esta suerte, Miguel Kast tuvo que ingresar a las fuerzas armadas por obligación, para defender a su patria.  Fuera de esto, el ejército alemán por doctrina era apolítico y legalista, o sea que reconocía el legítimo gobierno que imperaba constitucionalmente en el país, que por desgracia era el de Hitler, recordemos que el partido nacional - socialista llego legal y democráticamente al poder, la mayoría de sus acciones las realizo bajo el paragua de la ley, entre otras, las leyes de Núremberg, este punto lo reconocía el famoso filosofo del derecho positivo Hans Kelsen (de origen judío); nos guste o no, esa es otra cosa.

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Miguel Kast con uniforme del ejército germano


También debemos tener presente, que si bien las fuerzas armadas del Tercer Reich eran apolíticas, entre sus miembros se fraguaron casi todos los atentados en contra de la persona de Adolf Hitler, ya que muchos de los miembros de la oficialidad veían al  Führer como el verdadero enemigo del pueblo germano, así queda bien acreditado con los complot realizados por el capitán Axel von dem Bussche en 1942  y el Coronel Claus von Stauffenberg en la famosa operación <<Valquiria>> de 1944.  
Dentro de este esquema inventado por Rebolledo, aparece una segunda afirmación, que Miguel Kast participo en acciones criminales dando por hecho que pertenecer al ejército alemán era sinónimo de violación a los derechos humanos, cosa que no es así, ya que en toda guerra los ejércitos cometen excesos y acciones deplorables, pero esta no es la doctrina oficial del ejército germano, aún más durante el juicio de Núremberg, el general Keitel reconoció que había actuado en contra de todo lo que creía, al dar la orden de destrucción total en el frente oriental (URSS) por presión de Hitler. Como el ejército alemán fiel a ciertas doctrinas no participaría de buenas ganas en exterminios y genocidios planificados, la cúpula de la jerarquía nazi hecho mano a su “propio ejército”, ese que era del partido y compuesto en su mayoría por fanáticos nacional –socialistas y anticomunistas, me refiero a las SS creadas por Heinrich Himmler, estas unidades desde el principio y por sobre la ley, realizaron actos terroríficos como: las unidades Einsatzgruppen que asesinaban impunemente civiles en Polonia y Rusia. Las SS tuvieron una serie de subdivisiones como: las SS Waffen o tropas de combate que estaban a las órdenes del ejército y el partido, pero más obedientes al partido, las Sicherheitsdienst o servicio de inteligencia que con el tiempo se transformaría en la GESTAPO, además de tener un ala civil – política llamada Allgemeine-SS. Fueron estas fuerzas las que realizaron la Solución Final y toda la política de exterminios raciales.  Por tanto, como Miguel Kast no era miembro de estas selectas unidades criminales, sino del ejército no se le puede acusar de ser un asesino, ni miembro del partido nacional- socialista, con esto no deseo exculpar acciones criminales de miembros y secciones del ejército alemán, pero también esas acciones bárbaras fueron realizadas por ingleses, franceses, estadounidenses y soviéticos, que definitivamente no fueron los buenos de la historia, sino simplemente los vencedores.
Miguel, como oficial participo en la  Operación Barbarroja o invasión de URSS, como otros 3 800 000 más, cumpliendo con el deber para con su país, Rebolledo esto lo encuentra “mal”, pero Miguel Kast o participaba o era fusilado por traición a la patria, como fue el caso de muchos alemanes, entre los que se encuentra el de Franz Jägerstätter (austriaco), en estado de guerra no hay muchas alternativas.      

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Franz Jägerstätter

Su experiencia en el ejército de Hitler incluyó, según el libro, la invasión a URSS, su escape del frente de Crimea por la contraofensiva del ejército  soviético, su ascensión a cabo en Austria y luego a subteniente, antes de partir al norte de Italia, donde fue detenido por el ejército estadounidense. El propio Kast contó en un artículo en la revista Hacer Familia, que “mi salvación fue haber sido destinado a Italia”.
Cuando la guerra aún no concluía, Kast obtuvo documentos de la Cruz Roja. “Un amigo lo convenció de que destruyera su carné de oficial del ejército y se quedara con uno nuevo como oficial de la Cruz Roja. Presionado por la incertidumbre y el temor de ese momento, Michael quemó sus papeles y aceptó los nuevos”, continúa su viuda, este punto es de comprender, el mundo odiaba a los alemanes, por muchas de las atrocidades que ellos habían provocado, por tanto los aliados no tenían un comportamiento muy humanitario hacia los rendidos en general, solo basta leer las ordenes emanadas de los aliados hacia los prisioneros de guerra para darse cuenta de la situación de los capturados en sus mano. Luego lo contactó  Erik Wünsch, un ex oficial del ejército germano que había emigrado a Chile tras la guerra, quien le ayudó a conseguir las visas para venir a este país, en busca de una vida mejor. En noviembre de 1950, comenzó el éxodo definitivo. Según lo que dice su familia Miguel fue un hombre bastante ejemplar ya que fue Rotario, miembro de la Cámara de Comercio, del Comité de Adelanto del Hospital de Buin, de la Asociación de Canalistas, integrante de Centros de Padres, bombero honorario, promotor de reconstrucción de iglesias y viviendas post terremotos, firme promotor de Centros de Adultos Mayores, padrino de muchas escuelas básicas, entre muchas otras actividades.
Miguel fundo una empresa de cecinas y restoranes llamados “Bavaria”, en los aciagos días de la represión más violenta de la dictadura militar, el periodista acusa a Miguel y a su hijo mayor de ser partícipe del asesinato de Pedro Vargas –que ocurrió en 1973-, que era militante del MIR y que había trabajado para su industria. Lo que no se dice es que junto con Pedro Vargas, trabajaban también su padre, don Bernabé Vargas, su hermano Jorge y uno de sus cuñados -casado con Silvia Vargas-, quienes tras la muerte de Pedro siguieron trabajando hasta que se jubilaron, esto nos llama poderosamente la atención, ya que el libro nos presenta estos hechos con imágenes de una ferocidad y crueldad mayúscula por parte de los Kast hacia la familia Vargas, y por otro lado, los hechos hablan en forma muy diferente, que esta familia permaneció al lado de sus supuestos verdugos, como el periodista puede explicar este punto, por tanto se puede apreciar una verdad a media y bien tergiversada por lo visto.  
Luego el libro se lanza en picada en contra del hijo mayor del clan Kast, el economista gremialista Miguel Kast, integrarse del Departamento de Estudios de la Oficina de Planificación Nacional (Odeplan), cuyo ministro era el capitán de navío en retiro Roberto Kelly Vásquez.  No hace ninguna acusación seria hacia el trabajo realizado en Odeplan, más que resaltar que es uno de los arquitectos de la imposición del plan “ladrillo” y el sistema neoliberal en Chile. Pero si menciona con vehemencia que fue consultor de la agencia de inteligencia sobre temas económicos, aún que deja en claro que no tenía ninguna relación con los organismos de represión, si siembra la duda sobre sus actividades, dejando alguna conjetura sobre si el participaba de la represión brutal de estos organismos o sabía de las políticas de exterminio.  Luego la investigación de Javier Rebolledo toma otro camino, ya que lo relaciona con la quiebra  de la Cooperativa de Ahorro y Crédito <<La Familia>>, -que el periodista la denomina “la Cutufa de los gremialistas” o sea del futuro partido Unión Demócrata Independiente UDI, dice-  que tuvo un rol central en el financiamiento del Frente Juvenil de Unidad Nacional, organización que contaba con un Consejo Nacional compuesto por 18 personas, entre ellos Miguel Kast,  al cual se acusa de realizar acciones fraudulentas que llevo en parte a la quiebra de la entidad, perdiendo sus afiliados, gente de clase media y pobres todos sus ahorros. Este punto que el periodista resalta tanto, fue desechado por los tribunales de la época, por falta de evidencia, el abogado de las victimas Pablo Rodriguez Grez, a quien no podemos tildar de amigo de la UDI o de la familia Kast, en entrevistas posteriores si bien sostiene la implicancia de terceros en la quiebra, y fraude, no realiza ninguna acusación directa de esto a Miguel Kast. Por tanto, como se puede apreciar, el periodista formulo su acusación en base a supuestos e interpretaciones muy personales.

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Lo peor del susodicho libro no es ser un texto poco serio y falto de rigurosidad, sino que como los libros del ahora poco celebre y hétero- machista Jorge Baradit, son citados por otros periodistas como <<santas palabras>>, de una verdad indudable y a toda prueba, como lo hicieron Javiera Parada e Ignacio Franzani, dando por hecho hasta sus más mínimos detalles.
El  viejo periodismo de las décadas de la dictadura y los primeros gobiernos de la concertación se han diluido completamente, nada queda de ese romanticismo y valentía, cuando escribir una denuncia te podía costar la vida, cuando era necesario que el mundo supiera la verdad de los hechos. Ahora, nuestros faranduleros y poseros investigadores están más preocupado del impacto mediático y el obtener generosas dadivas que de hacer verdadero y responsable periodismo, ya que nada se arriesga en la actualidad, más que ser invitado a un programa de televisión o contratado en algún medio de noticias.