EN LAS ARENAS DE ARRAKIS

sábado, 18 de febrero de 2017

UN APROXIMACIÓN AL ENSAYO: "PHILIP K. DICK, UN VISIONARIO ENTRE CHARLATANES"

UN  APROXIMACIÓN AL ENSAYO: "Philip K. Dick, un visionario entre charlatanes"

              
              Hace aproximadamente unas cuatro décadas, el irreverente e incisivo escritor polaco Stanislaw Lem escribió un ensayo que sacó ronchas y que a la postre sería la piedra angular de su expulsión como miembro honorario  de la Sociedad de Escritores de Ciencia Ficción y Fantasia de Estados Unidos, honor que poco le importó perder dicho sea de paso.  Creo pensar que cuando Stanislaw escribió este reflexivo ensayo que títuló  "Philip K. Dick, un visionario entre charlatanes", más que realizar un análisis de una obra en particular del escritor norteamericano llamada Ubik, la cual Stanislaw consideraba una de las mejores en el género de aproximación y que incluso tradujo al polaco, lo que realmente deseaba colocar en la palestra para ser debatido en forma seria era el irregular nivel intelectual mostrado tanto por los escritores como por las obras de aproximación, fantasía y thriller policiacos que existían por aquella época en el país del Norte y además cómo la industria de las editoriales era responsable de esta devastación impune de este subgénero literario en post de motivaciones egoístas y muy lucrativas que se sostienen en esa vieja y pervertida ley de la oferta y la demanda, que es en la practica la raíz del problema. Este descarnado panorama presentado hace ya largos años lejos de solucionarse se ha ido incrementando en forma geométrica hasta llegar a niveles escandalosos el día de hoy, de ahí que el texto de Stanislaw tenga ya características de profecía auto cumplida y sea totalmente vigente.

            La pregunta que se hizo Stanislaw y que muchos nos la hemos realizado más de alguna vez: cómo es posible que, conviviendo en la misma casa literaria, existan novelas tan profundas y reflexivas como “Solaris”, “1984”, “Un Mundo Feliz” y Ubik, solo por nombrar algunas, que poco o nada tienen que envidiar a las grandes obras literarias,   junto a operas espaciales, aventuras galáxicas, robot felices o teléfonos asesinos, el escritor polaco debió pensar en ese momento que la familia literaria de este subgénero tenía un verdadero y muy serio problema de disfuncionalidad. Ahora, claro está, todo problema de disfuncionalidad posee un origen o causa primera, que en este caso es el consumismo de mercado sostenido en una población habida de escapar de la pobreza de su vida rutinaria y la soledad espiritual. Se podría decir y parafraseando al Papa Juan Pablo II: la tremenda soledad existencial producida por un sistema de consumo esclavizante, lleno de deudas y compromisos a futuro que ha logrado encadenar los objetivos últimos del hombre que son su trascendencia y redención, los cuales se logran a través del camino del conocimiento, pero el sistema alienante ha cambiado esto, por  un mero “vivir el día”, en otras palabras, el hombre occidental ha perdido la felicidad de los sueños y todo lo que le ha quedado es alimentar su bienestar y entretención, mientras espera impávido la muerte (Sollicitudo rei sociales; Philip K. Dick).
En este panorama sombrío es en donde se destaca el accionar de las editoriales, las cuales a diferencia de décadas pasadas en donde realizaban verdaderos filtros de los libros que publicaban, colocando un énfasis especial en aquella literatura reflexiva, critica y profunda, le han dado paso a la nueva literatura, aquella que genéricamente la han denominado de “Best Seller”, o sea, la más vendida, por tanto el accionar con la cual se mueven estas empresas es justamente masificar las ventas a gran escala, lo que implica que deben hacerse cargo de ese mercado que solo desea entretención, por lo que las editoriales han creado verdaderos grupos de “expertos” que trabajan para ellas, para olfatear aquellos relatos que por diferentes circunstancias podrían transformarse en un “Boom” comercial, como este parece ser el único criterio a utilizar no se debe esperar gran calidad en la narrativa en general y esto mismo ha hecho que los escritores comprendiendo estas reglas explicita e implícita de las editoriales decidan de buenas o malas ganas ajustare a los hechos consumados, realizando trabajos mediocres pero entretenidos, aunque existen ciertas excepciones en esta regla.


Por tanto hay un juego de retroalimentación entre las editoriales y la masa habida de circo, es casi una relación diabólica en la cual las editoriales deseosas de las superventas miran al público como un rebaño que solo desea consumir historias livianas y por tanto realizan esfuerzos de “publicidad” para convencer a esté con pequeñas cuotas de morbosidad y farándula, en muchos casos creado totalmente en forma artificial. Mientras el público que ya no actúa como individuo, sino como “masa” consumidora bajo el irónico concepto de ejercer un derecho individual a <<escoger libremente>>, sin darse cuenta de que ya escogieron por ellos, se lanza frenéticamente al consumo que le permita la evasión, ese tan necesario opio. Viendo este esquema desde lejos, algunos podrían considerar erróneamente que los consumidores  de estos textos son personas con inteligencias más bien mediocres, pero esto no es tan efectivo, mucho de ellos son individuos más que capaces intelectualmente, pero es la <<rutina>> la que les ha adormecido esa capacidad innata en el ser humano de crítica, incluso en un afán de auto justificación de sus lecturas más de alguno a intelectualizado la banalidad que lee, estudiándola desde diversos puntos de vista, solo se debe hacer un pequeño recorrido por la web para demostrar este punto.
Ahora bien Stanislaw no crítica en su ensayo la existencia de este tipo de narraciones, muy por el contrario cree firmemente que su existencia se da por dinámicas sociales que escapan a la fuerza de pocos, pero lo que le produce angustia y rabia al mismo tiempo es que este tipo de narrativa se ha abierto camino de manos de las empresas editoriales para penetrar en el santuario de la buena y refinada literatura, y bajo el concepto de que son “éxito de ventas” sus mediocres narraciones puedan ser comparadas con la literatura profunda, ese es el verdadero problema que nos presenta Stanislaw cuando un escritor más bien básico en argumentos y desarrollo literario, con  estándares de léxico cotidiano se le otorga el premio National Book Award que ésta relacionado con todo lo contrario a lo que él realiza, es decir,  que el escritor es un verdadero aporte a la literatura y a la lengua inglesa, como muy bien dijo Harold Bloom, profesor y decano de Yale al referirse al tema ¿cuál ha sido su contribución?, esto es lo que se observa en el momento en que un escritor más bien mediocre de libros de auto ayuda y espiritualidad de la “Nueva Era” es nombrado miembro del ilustre grupo de la Sociedad de la lengua portuguesa en Brasil, es que estamos en un muy serio problema.
            Sería importante “rayar la cancha” como se dice en jerga futbolística, y para adelantarnos a esos fanáticos lectores  de autores “disfuncionales” que podrían realizar verdaderas apologías de los libros que leen tildándolos con parafernálicas y bizantinas palabras de “excelente”, “arte”, “me lleno completamente”, “me hizo sentir…”, entre otros tantos epitafios vacíos de contenidos, como las narrativas que tanto leen e igualándolas a notables obras literarias como “Cien Años de Soledad” o “El Reino de Este Mundo” sin ningún tipo de vergüenza intelectual, muy por el contrario algunos de ellos son capaces de descontextualizar frases de grandes escritores para apoyar sus pobres defensas, todo en post de enaltecer a sus ídolos.  Por lo tanto, una de las ideas más importantes que podemos extraer del ensayo de Stanislaw es que él no realiza un ataque al género de aproximación, fantasía y policial, más bien es una defensa de estos subgéneros literarios, ya que en ningún momento los tilda de “menores” o “básicos”, muy por el contrario, para él son simplemente un medio, un telón de fondo como cualquier otro para lograr un fin superior que es la reflexión  sobre temas trascendentes y existenciales en el hombre, a este respecto podría citar verdaderas obras maestras  de estos géneros que se me vienen a la mente como “Crimen y Castigo”, “El Nombre de la Rosa”, “El Jardín de los senderos que se bifurcan”, “Frankestain o el Prometeo de los Tiempos Modernos” o “Solaris”, la lista podría seguir extendiéndose casi al infinito, el tema es que estas obras citadas no solo buscan la mera entretención, sino que tienen como finalidad escarbar en verdaderos problemas laberinticos humanos, aquí se encuentra el meollo del asunto “nadie en su sano juicio se le ocurriría buscar la verdad sobre el crimen en las novelas policiacas. Si alguien busca esa verdad, tendrá que fijarse en Crimen y Castigo. Comparado con Agatha Christie, Dostoievsky es un tribunal de apelación más elevado, pero nadie en su sano juicio condenaría por ello las historias de la autora inglesa. Tienen derecho a ser consideradas las obras entretenidas que son, y la misión que se autoimponga Dostoievsky no tienen nada que ver con ellas.”


            El problema en general con los escritores de aproximación es que ellos mismos en principio se autodenominan de “entretención”, han aceptado este rotulo de buenas o malas ganas, lo cual no estaría para nada mal, pero luego en un extraño giro  de ciento ochenta grados, muy probablemente por la presión de las editoriales, mucho de ellos se sacuden el estigma de “entretención” para dar validez a sus obras catalogándolas de profundas y reflexivas, o sea, de un momento pasaron de narradores entretenidos a narradores intelectuales consagrados, con un papel determinante en la literatura y la sociedad, dando verdaderas cátedras de vacuidad, posando para las fotos en una postura como <<el pensador de Rodin>> y con miles de libros como telón de fondo, por tanto, siniestramente, ellos han realizado el juego macabro de las editoriales, esto se debe probablemente a que ninguna persona desea presentarse a sí misma como  “simple”, y como extensión de esto mismo ningún lector desea que se le tache de “básico” en sus gustos literarios”.  Es verdad que no todos los escritores “entretenidos” se presentan con esta careta de intelectual, algunos son lo suficientemente criteriosos  y sinceros para decir a voz en cuello que solo escriben en función de alegrar el rato a las personas, pues no esperan ser vistos como “genios”, sino como personas que tienen un talento para narrar, creo que dentro de estos pocos escritores muy honestos, y por lo cual, se debe hacer una mención especial es Stephen King, desgraciadamente para él su sinceridad no ha sido lo suficientemente fuerte y clara, aun cuando lo ha expresado en sus libros como IT o Misery y en entrevistas  en todos los tonos posibles, que él es un escritor de “entretención”, que le gustaría tener más capacidad, por su puesto, quien no, pero no la tiene, aún más en una entrevista dijo: “Me gustaría escribir la mitad de bien que Roberto Bolaño”, por tanto el problema de King no es King, sino sus miles de lectores a nivel mundial que al igual que el retorcido personaje de Misery <<Annie Wilkes>> se auto denominan “su primer fans” e “idolatran la vaciedad de sus relatos” exponiendo conceptos filosóficos, teológicos o sociales  que el escritor ni en sus más profundos y retorcidos sueños quiso decir.


            Un relato de entretención no es malo perse, como hemos dicho antes, no tiene una carga artística, ni busca una finalidad superior, simple y llanamente es <<entretención>>, para un lector aburrido de los largos viajes en las megas ciudades después de estresantes horas de trabajo, como no resultara evasivo entrar en el mundo de las conspiraciones fáciles de deducir, de hecho no se deducen sino que se le entrega en una bandeja, leer sobre el intelectual “Robert Langdon” de la saga del escritor Dan Brown,  quien realiza una burda síntesis histórica en un solo capitulo, desenterrando una verdad velada por siglo. Con respecto a esto último, para avalar su relato conspirativo, debe decir que es un excelente medio de relajación, pero no de reflexión, sería muy torpe creer los pobres argumentos del libro y darlos por un hecho real, estaríamos en frente no solo de un lector pobre en ideas, sino que además esquizofrénico, pero esto no sería la culpa de Dan, puesto que el libro nunca busco este punto en particular.
            En este momento los detractores de Stanislaw podrían realizar una pregunta de perogrullo ¿Cómo se podría saber cuándo una novela es solo de entretención o es más que eso? Adelantándose a ese tipo de conjetura, el escritor polaco nos habla del método comparativo. Para poder utilizar este sistema, en primer lugar, el lector no se debe llevar por el “mero gusto” o “el impacto que causó en un plano afectivo de su vida”, eso es un argumento muy común, pero tremendamente subjetivo y que no sirve para un estudio serio de un relato,  algunas personas pobres en ideas y que buscan trascendencia fácil utilizan su poco desarrollado criterio intelectual como medida de todas las cosas, obviamente se escudan bajo el imperativo de ejercer su derecho de libertad, y si bien es cierto que cada persona tiene derecho a elegir “algo” que en este caso es leer, no es menos cierto que los argumentos a utilizar no pueden ser “bonito”, “impresionante” o “genial”, porque si bien estas palabras encierran un significado, no son en sí mismas una definición de porqué un texto es profundo en particular.  Por lo tanto, desechando “los sentimientos”, podemos comparar una narración con otra, por ejemplo,  Agatha Christie es quizás una de las más amenas escritoras del género policial inglés, en sus libros nos propone acertijos que resolver, siempre en un ambiente muy victoriano, pero si comparo sus obras con las de su coterráneo Chesterton relacionadas con el sacerdote - detective Brown, las obras de la señora Christie son más bien un entretenido relato, ya que Chesterton utilizando los elementos fundamentales de la filosofía escolástica para construir en apariencia sus simples historias de problemas policiacos. Bajo este parámetro de las comparaciones, podría dilucidar motivaciones profundas en una obra con amenos relatos y de esta manera el criterio del lector se profundizaría más, pero también cabe el riesgo de que el lector solo esté habituado a relatos de entretención y sea incapaz de poder palpar la complejidad literaria, dado que ese punto está atrofiado en su persona.  


En un tiempo que parece que el criterio subjetivo ha ganado la partida, aún quedan personas que pueden levantar la bandera de la lucha por una literatura seria y que no sea avasallada por unas editoriales habidas de beneficios y una población lectora pobre en criterio narrativo. El papel de los escritores es crucial y quizás determinante para exponer crudamente su trabajo como un “divertimento” y nada más, el caso de King debería ser imitado por todos estos escritores, porque ha demostrado tener honestidad a pesar de sus pingues ganancias, ser socio de editoriales e incluso con su propia productora de películas siempre ha dicho ser un escritor de entretención, que no busquen más que eso, porque no lo encontrarán, para eso lean otro tipo de libros. La lucha por contrarrestar la poderosa arremetida de las editoriales por posesionar sus escritores y libros como “serios” es impresionantemente fuerte y no escatiman recursos para criticar a todos los que se les oponen, no aceptando el concepto  que ellos tanto predican, es decir, “el derecho de expresión”, muestra de esto es el mismo Stanislaw que fue expulsado de la Sociedad de escritores de ciencia ficción y fantasía solo por ejercer ese derecho que tanto la nación del Norte ha predicado. La senda para reconocer las narraciones entretenida de la literatura seria está marcada, lo importante es seguirla, porque si esto continua como está, pronto solo existirán novelas de divertimento y mediocres escritores posesionándose de todos los premios importantes, no olvidemos que algunos “escritores” propusieron a King para el premio Nobel, y dejando aún más solo al hombre “occidental”, perdido en el laberinto que construyo piedra a piedra.


8 comentarios:

  1. Mi estimado, me gustó mucho tu post sobre Lem y su ensayo "Un visionario entre charlatanes". Es totalmente aplicable a un estudio de la lamentable situación actual de la literatura de consumo, en general. Y para ser más amplios aún, y quizá equilibrados, tanto para la SF como para la literatura mainstream de consumo, pienso que se puede aplicar la llamada Ley de Sturgeon (por el escritor norteamericano Theodore Sturgeon) que señala “El noventa por ciento de todo es basura”. Derivado de una cita del escritor de ciencia ficción Theodore Sturgeon, que una vez dijo, “sin duda, el 90% de la ciencia ficción es mierda. Eso es porque el 90% de todo es mierda".
    Así de claro, no?
    Que honesto lo de Stephen King, me reconcilia con él como persona... lo terrible son sus fans duros, que lo elogian hasta la verguenza ajena, en blogs llenos de panegíricos delirantes y elogios bizarros!!! Pero ahi también hay que tratar de analizar la cuestión, aunque sea un poco, y aquí cito a un amigo mío y el comentario que dejó en un blog a propósito de otra cosa, pero que bien se puede usar aquí:
    "Lo otro es que ya estoy hasta la bandera de opinólogos de blog. Cero investigación, cero estructura, solo opiniones, encima con una cara de como si estuvieran escribiendo en el NY times, y la verdad es que no los lee nadie. Cero aporte y lo que es peor, flaco favor hacen a la credibilidad de lo que se escribe en la red. Para contar lo que te gusta o lo que no... mejor te montas un foro...y ahí ya te despachas a gusto"
    ¡Así de claro!!!
    Bueno mi amigo, un gusto leer tus textos.
    Y termino con una crítica constructiva, debes cuidar más las formas y evitar errores como "Cheterton", "perce" o "Novel".
    Un abrazo!!

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  2. Disculpa Miguel por no haberte respondido antes pero sufrí un percance con internet, tu comentario esta muy acertado y en la línea del ensayo de Stanislaw, es comprensible que la literatura ha sido invadida por la narrativa de entreteneción y la esta destruyendo, la situación es complicada por que cada día los escritores con talento cae en la mediocridad por la necesidad y las políticas editoriales muy fuertes que hay, me alegro que hayas disfrutado con el texto

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  3. No se si el artículo es optimista o ingenuo, ya que después de un largo día de trabajo, la gente común, no va leyendo a Dan Brown o Stephen King; van metidos en sus tablets, viendo el último video del mono que aprende a andar en patines.

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  4. Rodrigo
    Creó que esa realidad es peor aun, pero los que leen están haciendo este tipo de lectura, probablemente el gran problema sea que la literatura deba competir con ese tipo de videos.

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  5. Rodrigo
    Creó que esa realidad es peor aun, pero los que leen están haciendo este tipo de lectura, probablemente el gran problema sea que la literatura deba competir con ese tipo de videos.

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  6. Es el problema de la actual cultura de la entretención. Un libro debe competir en atención con el último implante de silicona de la modelo o las reacciones después del superclásico..
    Menos ayuda que se considera cada vez más válido usar la emoción como argumento, para contrarrestar la aridez del razonamiento lógico... Además del vox populi vox dei, que como diría Goebbles, por repetición convierte en verdad cualquier cosa...
    Lo que comenta Lew es corolario de algo más profundo que citaste de otro polaco, Juan Pablo II
    Saludos

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  7. Así es querido amigo, la situación que nos presenta Lew es terrible, cuarenta años más tarde se ha vuelto insostenible y preocupante totalmente, parece que uno debiera comprarse una isla y refugiarte en ella.

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  8. Lem, no Lew... Se me dio vuelta la letra... :P
    Por otro lado, respecto al uso de la emoción o la popularidad como argumentos, ¿que tal el Nobel de literatura a Bob Dylan?. Una crítica que leí decía que en el fondo la academia sueca se premió a sí misma, porque ellos en sus tiempos de juventud vacilaban con las canciones de dicho cantante. Es como si le dieran el premio nacional de literatura a Jorge González por sus letras de Los Prisioneros durante la dictadura.
    Aunque sinceramente, no me atrevo a juzgar eventual talento literario o no que tengan las canciones...

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