EN LAS ARENAS DE ARRAKIS

martes, 24 de enero de 2017

DESENMASCARANDO A JORGE BARADIT TERCERA PARTE Y FINAL

DESENMASCARANDO A  JORGE BARADIT
10 BUENAS RAZONES PARA NO LEER
HISTORIA SECRETA II

                  Esta será la última entrega sobre el seudo libro de historia:  HISTORIA SECRETA II, esperó que Jorge no se le ocurra escribir la tercera parte.



5.- Los Símbolos de Poder Chilenos

            En este capítulo resumen de varios libros diferentes, Jorge se enfrasca en una mezcla poco realista y muy imaginativa de varios artículos de la historia de Chile que el caprichosamente ha titulado “Los símbolos de poder chilenos”, como es un capitulo “pupuri”, deberemos desglosarlo bajo la misma lógica del autor, o sea por artículos.
            Empecemos con la piocha de Bernardo O’Higgins, que cada vez que se realiza el cambio de mando presidencial, los periodistas entregan la misma y latera historia de la piocha, que no es la que uso el prócer, sino que se inició la tradición en 1827, que cuando un presidente tiene un accidente con la piocha tendrá un duro y complicado gobierno (muy poco científico estas tradiciones para la mentalidad de Jorge), para terminar con que la piocha actual se perdió o fue robada el 11 de Septiembre de 1973. Esta historia que Baradit da por secreta en la práctica es la tonada de todos los cambio de mando, muy parecida a las historias periodísticas de Navidad, Viernes Santos y Dieciocho de septiembre. Solo tiene una novedad y es “Se le llama la piocha de O’Higgins, pero en los clásicos relatos de Gil de Castro el prócer aparece con una medalla completamente distinta” (p 89), para la mayor información de nuestro no - historiador, Gil de Castro o el “mulato” Gil es pintor y no cronista o escritor, por tanto debió decir: “se puede “apreciar”, “ver”, “observar” que el retrato realizado por Gil de Castro, la piocha de O’Higgins sería otra…”.


            El sable de O’Higgins es otro de los artículos que Jorge clasifica como de poder, el relato de este objeto se inicia con una exposición ficticia de la Batalla de Maipú, llena de sensacionalismo, pero también plagado de falsedades como “Había tensión y miedo en la población. Era el momento decisivo, el todo o nada no solo para Chile sino para todo el movimiento independentista latinoamericano.” (p 90), la afirmación realizada carece de todo sustento real, ya que la batalla de Maipú si bien es importante, es solo para la emancipación de Chile, una derrota de las fuerzas patriotas solo hubiere retrasado lo inevitable, ya que desde La Gran Colombia avanzaba la independencia a cargo de Simón Bolívar y el imperio español en América estaba derrumbándose completamente.
La historia del sable de O`Higgins continua después de otras afirmaciones temerarias y sin fundamento del autor, para terminar con que se perdió el día 11 de septiembre de 1973, cosa que ya se sabía producto de que la profesora y doctorada en historia Patricia Arancibia Clavel lo dice en una entrevista, que Pinochet se habría quedado con el sable, claro está que el dictador era un cleptómano empedernido, solo se debe concluir que la historia del sable es archiconocida.
El acta de Independencia es el tercer objeto denominado símbolo de poder, debo decir que en este punto mi buen amigo el profesor de filosofía y doctorado en esta disciplina Miguel Orellana me relato un día en su oficina de la facultad de Derecho de la Universidad de Chile la historia del acta de la independencia, junto con regalarme su libro “Allende, un alma en pena”, curiosamente Baradit realiza el mismo relato, colocando un tono más dramático y sangriento al tema como es costumbre en sus destemplados relatos, ya que nunca nos desea ahorrar los litros de sangre, pero es exactamente el mismo ¿será una copia burda la realizada por Baradit?  Es muy probable. 



Pero este apartado no está libre de falacias como las vertidas en relación al proceso emancipador “Había que derrotarlos antes o romper la fortificación pero O’Higgins fracasó en ambas” (p 94), nuestro especialista muy torpemente se refiere al hecho que después de la entrada victoriosa de O’Higgins a Santiago, este último no destruyo los restos de las fuerzas realistas que huían hacia el sur, pero como está bien documentado no fue O’Higgins sino San Martín el que tozudamente se negó a la persecución, pensando que los realistas estaban totalmente quebrados, pero los hechos le darían la razón a O’Higgins. Los errores continúan  cuando afirma “…en la intentona de 1814, cuando los patriotas fueron barridos por los refuerzos que llegaron de Perú…” (p 94), este es el episodio cuando los realistas derrotan a O’Higgins en Rancagua, para la mayor información todas las fuerzas realistas eran chilenas, si se puede decir así, de Chiloé, Valdivia, Talcahuano, Concepción, Chillán y los Ángeles (claro esta algunos oficiales eran del Perú), por tanto de que refuerzos habla Jorge.
El relato termina como los anteriores, el día 11 de septiembre de 1973, la Moneda tomada por los militares y posteriormente la destrucción del acta de la Independencia en manos de un militar estúpido, historia que mi buen amigo Miguel Orellana relata magníficamente en su libro, mucho mejor que Baradit, sobre todo que él conoció en persona a la “Payita”, por tanto es fuente de primera mano.
El Diario de José Miguel Carrera, se coloca como símbolo de poder, no sabía que ese diario tenía tal categoría, siempre pensé que era un documento histórico y patrimonio de la república de Chile, pero nuestro historiador,  hombre muy sabio y versado en estas materias así lo afirma. La historia del Diario es un robo realizado por Pinochet y ampliamente informado a partir de unos documentales salidos en diversos diarios, sobre todo “El Ciudadano”, posteriormente aparece en el libro "La Secreta Vida Literaria de Augusto Pinochet"
La bandera es el últimos de estos símbolos de poder, que como buen ocultista y vidente Baradit no desea dejar pasar la oportunidad para entregar una serie de afirmaciones sobre los elementos mágicos y secretos de la bandera, luego se dedica a aburrirnos relatándonos lo que apareció en la prensa nacional muchas veces y en amplios documentales, que es el robo del emblema nacional del museo Histórico Nacional y como se devolvió al estado por parte del grupo que lo sustrajo.


Para finalizar el capítulo, termina con una reflexión moral, muy sentimental, casi para llorar, sobre la perdida de los símbolos y la democracia el día 11 de septiembre de 1973, muy de teleserie, cómo si todos los chilenos no sintiéramos los tristes sucesos del 11 y sus posteriores repercusiones.






6.- ¿Quién es el niño del cerro El Plomo?

            Hace algunos años en el canal nacional dieron un amplio reportaje sobre la momia del cerro El Plomo, documental realmente muy bueno y pormenorizado que después de leer el texto de Jorge Baradit, sorpresa es idéntico, solo faltaba la voz en off, será que nuestro Diseñador no leyó los libros expuesto en su pobre bibliografía y solo se dedicó alegremente a relatar lo ya fue expuesto en televisión, esta sería una pregunta valida.
Pero fuera de la copia un poco y solo un poco descarada, Jorge nuevamente nos nubla nuestro juicio con una serie de torpes afirmaciones como “el rey del Tahuantisuyu” (p 107), será que Baradit quiso decir INCA o INTI, luego ridículamente dice “el Imperio inca se efectuaban intervenciones quirúrgicas craneales exitosas” (p 107), cuando los artículos de la universidad de San Marcos y Pontificia Católica de Perú dicen que si bien existieron esas operaciones craneales “NADA HACE SUPONER QUE TUVIERON ÉXITO”, pero no se aburran, Jorge aún tiene más divagaciones que decirnos como “ La América precolombina no era el páramo prehistórico lleno de salvajes que nos han querido enseñar” (p 108), parece que definitivamente nuestro investigador estudio en el peor colegio de Chile, ya que los planes y programas de estudio, siempre han dado la imagen nacionalista y anti española de los aborígenes de América, la visión casi romántica de poderosos imperios y culturas autóctonas luchando en contra de la conquista. Claro que después esta visión cambia por la “racista”, cuando estos aborígenes se enfrentan a las nuevas republicas, por tanto en las clases de historia desde el principio de nuestra educación siempre se presentó a la América Precolombina como un páramo civilizado e independiente, la única idea era lo idílico que era la vida indígena en general.

Grete Mostny y el Niño del Cerro El Plomo (1954)

Analizando más en profundidad el capítulo, este está construido en dos temporalidades la primera es la historia novelada del niño inca y la segunda es otra historia novelada pero de cómo se encontró la momia del niño, ambas son ficción, como dije la primera una burda copia del documental del canal nacional y la segunda sobre los hombres que encontraron al niño, ya que yo tuve el placer de conocer a una de las descendientes de estos intrépidos pirquineros y arrieros, el relato de ella es diferente al de Jorge  “la miseria le carcomía el estómago…” (p 108), hombre pobre pero de esfuerzo que por casualidad lo encontró, aun cuando ya se tenía noticias del niño entre los arrieros y que lejos de ser una especie de timador como lo presenta Baradit, era en realidad un hombre que deseaba ayudar a su familia, como también lo dice Greta Mosney en su artículo sobre el niño del Cerro El Plomo.
Para terminar, nuevamente toma prestada otra noticia para construir el final de su excitante relato y esta es que Santiago era una ciudad prexistente a la llegada de Pedro de Valdivia y por tanto de origen Inca, claro está que Jorge sin mucho miramiento por la ciencia de la historia da por hecho esta teoría (porque aún es una teoría) y para dar vida a su ficción nos señala las rutas existentes de los incas en la ciudad de Santiago, cuando aún esto no se ha podido establecer plenamente.
Para terminar, nuevamente nos da un discurso moral, aun cuando él no ha tenido ningún escrúpulo en mentirle al lector sobre su fanfarrón relato.


7.- La Primera Guerra Mundial también se peleó en Chile        
    
    Adivinen, Jorge nuevamente nos realizara un relato tremendamente conocido, los combates ocurridos en tierra chilena durante la Primera Guerra Mundial que se libraron en 1914. Se produjeron dos combates entre la escuadra germana del Pacifico y la armada inglesa, el primer episodio se dio en Coronel y el segundo en Juan Fernández. Digo esto porque desde 1914 o sea pocos días después del combate los diarios iniciaron reportajes sobre el tema. En la década de los 80’ el Mercurio comenzó a publicar pequeños extractos de noticias históricas denominadas: “Hace 100 años” y “Hace 50 años”, en las cuales se mencionó el hecho, el mismo diario realizo varias entrevistas a antiguos pobladores del archipiélago, tanto el canal de la Universidad Católica de Chile como Televisión Nacional de Chile realizaron sendos e importantes documentales del hecho, incluso canales internacionales lo han realizado. La literatura sobre el tema es bastante abundante, de ahí nos viene la pregunta de dónde saco Baradit para decir que era “Historia Secreta”, incluso se encuentra en los planes y programas del ministerio de educación, sí Jorge se debe enseñar en los colegios.

SMS Dresden

El capítulo empieza con una escalofriante serie de afirmaciones de ficción casi irreproducibles por respeto al lector como “A principios del siglo XX, Chile seguía siendo la tierra incógnita en el último extremo del planeta” (p 121), es muy cierto que Chile no es la ruta turística más cotizada o el centro de la tierra, pero desde el descubrimiento del estrecho de Magallanes, Chile aparece en los mapas de ruta, físicos y políticos del mundo, en el siglo XIX es tierra que atrae a expediciones científicas como la realizada por Fritz Roy (venía el naturalista Charles Darwin), comerciales como las compañías inglesas del salitre o por aventureros, el puerto de Valparaíso es universalmente conocido (aparece descrito en bitácoras, libros de historia y en novelas), incluso Chile aparece en novelas de aventura mencionado como por ejemplo “Los Hijos del Capitán Grand” de Julio Verne. Por tanto, porque estúpidamente Baradit hace un esfuerzo para hacer creer al lector que Chile era desconocido. Las únicas tierras desconocidas a principios del siglo XX era la Antártica y el Ártico, como está ampliamente documentado.
El resto del relato es simplemente una copia de los documentales televisivos pero novelados al gusto de Jorge Baradit, con los litros de sangre y con invenciones desgarradoras, se sugiere ver estos reportajes.

8.- La Niña de Portales

            En la década del 30’ el escritor y periodista Enrique Bunster público su libro “Chilenos en California” como parte de sus  "miniatura histórica" o libro de anécdotas de historia, en el capítulo “Portales su vida amorosa a través de sus correspondencia epistolar”, se refiere a Diego Portales y su joven amante Constanza Nordenflychr, es uno de los relatos más completos y bien documentados sobre esta relación ilícita, aún más el autor hace una extensa relación de la vida disipada e inmoral de Portales, no guardando ningún detalle. Se debe hacer mención que la figura de  Diego Portales ya había sido tenuemente expuesta e incluso juzgada desde el punto de vista político y moral  en la obras de Diego Barros Arana, Historia General de Chile, José Victorino Lastaría “Juicio ciudadano” y Francisco Encina “Historia General de Chile”, además de las críticas de Francisco Bilbao y Benjamín Vicuña Mackenna, por tanto no es una novedad el tema en cuestión.



            La relación de Constanza y Diego fue argumento para una serie de novelas de muy buena calidad literaria como lo son: la escrita por Magdalena Petit “Don Diego Portales” publicada en 1937, con una muy buena crítica;  en el año 2001 Marta Blanco edita “La emperrada” en donde se realiza una dura crítica a la actitud inmoral de Portales y su relación con la quinceañera Constanza, finalmente en el 2005 se publica la novela “Constanza de Nordenflycht. La querida de Portales”, escrita por Eugenio Rodríguez, obra que tiene como argumento central un descarnado relato de las actitudes inmorales de Portales, debo aclara que las tres son novelas por lo tanto son una FICCIÓN, independiente de esto, mucha de las cosas expuestas en ellas se basan en hechos históricamente reales, el problema es que Jorge da por supuesto estas ficciones, al parecer en sus más mínimos detalles.   En la pobre bibliografía sobre este tema, hace mención a la obra de Eugenio Rodríguez, y si el lector se toma la molestia en revisar la novela de este último podrá ver que Jorge solo se dedica a copiar descaradamente el relato, más aun perdiendo toda perspectiva da por sentado las ficciones novelescas propias del libro, como habíamos expuesto más arriba, de hecho se recomienda al lector comparar ambos relatos y se podrán dar cuenta de esto.
Fuera de las novela antes expuesta, Baradit no hace mención a ningún libro de historia concretamente de Diego Portales más que a las reseñas de “Memoria Histórica”, de ahí los errores garrafales  que comete como decir que: “La joven es hija de una familia poderosa en un Santiago diminuto…” (p 136) en este punto los biógrafos de Portales están de acuerdo que la joven Constanza pertenecía a las poderosas familias burguesas – comerciantes de Lima, Diego la conoce en esta ciudad y ella locamente enamorada de Portales decide seguirlo a Santiago, hospedándose en casa de su tía en un principio, para luego quedarse en una casa del centro donde esperaba a su amante.
            Otro episodio de la oscura vida de Portales, es cuando queda viudo de su esposa y prima, lo que lo sumerge en el dolor a tal punto que ingresa en una orden de monjes, se retira después de un tiempo y se da a la vida licenciosa con prostitutas y amantes. Se dedica a los negocios como un deber familiar más que como algo propio de su personalidad, por ello le va tan mal en cada empresa que realiza y no como dice Jorge “Había sumergido su dolor en los negocios y, aunque afuera…” (p 137).


            Baradit sigue con sus copias descaradas cuando desarrolla pobremente el problema del periodo de los Ensayos Constitucionales, ya que las tesis de Gabriel Salazar y Julio Pinto salen a la palestra pero bien tergiversadas y someramente tratadas. Cuando hace referencia a la Constitución Liberal de 1828 expone que esta daba autonomía a las regiones, regiones que no existían en la época si no que eran provincias un concepto administrativo muy diferente, pero lo peligroso de este punto es que Baradit alegremente confunde las “Leyes Federales” de 1826 con la Constitución Liberal de 1828. Luego en otra temeraria afirmación nos expone la protección a la empresa nacional, lo que se debe traducir como la defensa de la minería y el comercio, porque en Chile no había empresas e industrias en esta época, pero esa protección era limitada ya que la Constitución Liberal estaba bajo la egida del pensamiento liberal – comercial o sea la libertad para los negocios y la libre competencia. Para terminar dice que la Constitución Liberal deseaba eclipsar el poder de las familias más poderosas de Chile, en ese punto solo tiene razón a medias debido a que el voto universal no necesariamente le quitaría poder a las familias más fuertes de Chile, le recuerdo al señor Baradit que por más de 100 años el cohecho, la compra de votos y las votaciones torcidas fue la tónica de nuestra democracia decimonónica. El verdadero problema para la elite conservadora – comercial de la constitución de 1828 radicaba en el anticlericalismo declarado del estado y el concepto de educación universal  a manos del Estado, pero Jorge no hace mención a estos puntos que eran la verdadera clave del pensamiento liberal del siglo XIX como queda establecida en las cartas y memorias de José Joaquín de la Mora, creador y fundador del liceo de Chile e ideólogo de la Constitución Liberal.
            La elite política – comercial de Chile no deseaban una monarquía como ridículamente afirma Baradit o si no hubieran apoyado al único verdadero bando conservador de Chile, “los realistas”. La diferencia entre los “Conservadores” y los “Liberales” eran propuestas de voto universal y políticas hacia la Iglesia, en materias económicas estaban muy de acuerdo ambos grupos. Finalmente las aseveraciones terminan cuando según Baradit esta aristocracia confabuladora se unió a los militares haciendo un paralelo a los hechos del año 1973, pero le recuerdo al señor Baradit que los militares se dividían entre los diversos grupos políticos de la época, o sea había militares conservadores y liberales, de hecho por eso hay una guerra civil en 1830, por que las fuerzas armadas están divididas, incluso hay más liberales en estas que Conservadores entre los oficiales, leer “Portales un juicio ciudadano de Gabriel Salazar”.



            Jorge sigue con torpes afirmaciones al referirse a la educación de Constanza  “No tenemos ningún registro escrito de Constanza quizás ni siquiera sabía escribir…” (p 139) pero si nuestro no – historiador hubiese leído recuerdos del pasado de Rosales o Historia de la educación, incluso Martin Rivas, sabría que las jóvenes se les educaba en la escritura, lectura, las cuatro operaciones básicas en matemática, música, bordar, pintar y hablar francés, por tanto que no exista registro conocido escritos de Constanza, no nos puede hacer suponer tamaña idiotez. Además las Cartas de Portales nos hacen suponer claramente que algunas fueron escritas como respuesta a otra, me refiero a las de Portales hacia Constanza.
            Jorge deseoso de realizar una total similitud entre el gobierno Conservador de 1829 – 1860 y la Dictadura Militar de 1973 - 1988, no escatima palabras para que los hechos calcen aun cuando no sea así. Esta idea loca de hacer que dos períodos de nuestras historia sean iguales, por desgracia para nuestro Diseñador  fue de la Dictadura de Pinochet,  cuando ésta  relacionaba el ideal de orden “portaliano” con el “Golpe de Estado” y el gobierno cívico - militar posterior, pero como muy bien lo expone el profesor Villalobos en “Portales una falsificación histórica”, ambas épocas y gobiernos estaban muy distantes, y el gobierno militar solo se dedicó a “Falsear a Portales” a crear una verdadera caricatura de esté, como lo hizo también con la persona de Bernardo O’Higgins Riquelme, así como lo hace también Jorge Baradit con la historia de Chile. Como muestra un botón “…se integraron leyes de amarre para impedir su modificación. ¿Les  suena parecido a algo? (p 142), si Jorge supiera algo de historia de la época, se daría cuenta que en aquella período o gobiernos  (en el siglo XIX), se realizaban ese tipo de leyes, por ejemplo la Constitución Liberal de 1828 que Baradit ensalza y defiende sin conocerla tenía una serie de cláusulas de “amarre”, como la imposibilidad de reformarla por diez años, es eso democrático o propio del liberalismo político que tanto parece defender nuestro Diseñador o es más cercano a un ideal de dictadura.
            Para terminar con su pobre exposición nuestro investigador hace una referencia sangrienta muy de su gusto retorcido,  cercano a la esquizofrenia al decir “ …escupiendo dientes y trozos de su lengua” (p 146), al referirse al fusilamiento del cual  solo sabemos lo que sucedió por los testigos que en ningún momento hacen estas referencias, Jorge espera que este tipo de descripciones suba los niveles de interés por la historia por parte de los niños, contraviniendo las ideas a la no violencia y tolerancia que prima en nuestra política educacional hoy en día. Para terminar y como guinda del pastel dice que “… el hombre (Portales) del cuadro en La Moneda, en billetes, libros y estampillas, es otro” (p 146), en realidad esto tampoco es completamente cierto, es verídico que no existía un retrato de Portales antes de su muerte, por ello se realizó uno después de su asesinato tomando como modelo el cadáver embalsamado y mejorando los detalles a partir de las descripciones de los amigos y su hermano, por tanto no es cierto que es el hermano de Diego que está en todas partes.

9.- El Estado Chileno Autorizó Zoológicos Humanos

            Los zoológicos humanos y las políticas genocidas en contra de los indígenas que vivían en los territorios de nuestra república,  es un triste y vergonzoso  episodio de la historia nacional, que el estado de Chile debe no solo reconocer públicamente, sino que realizar al igual que el estado de Alemania Federal una demostración pública del hecho, las reparaciones correspondientes y diversos memoriales a las víctimas de esa idea enferma de “Progreso y Ciencia” que existió en el siglo XIX y primera mitad del XX que el autor de Historia Secreta de Chile I y II aplaude cada vez que puede. Jorge tuvo una espléndida oportunidad de escribir un gran capitulo, tomando su talento para ello, pero como siempre nos defraudo con un relato copiado burdamente de la obra de teatro “El Último Haim” que se le sugiere al lector observarla y luego comparar el relato de Jorge.


            En este capítulo nuevamente los errores más groseros hacen su aparición como decir que los Selknam eran canoeros, cuando en la práctica eran cazadores recolectores, que está demostrado que ni siquiera sabían nadar y construir botes. El segundo punto era tildar de campo de Concentración la misión de los Salesianos de Isla Dawson, los religiosos en un auténtico deseo de ayudar a selknam y yamanes diseñaron este lugar para “educar, culturizar y hacer de los indígenas personas industriosas”, como se comprendía a fines del siglo XIX y principio del XX, pero los indígenas murieron por las enfermedades del hombre blanco, un historiador del siglo XXI sabe que las acciones de los salesianos no fueron las adecuadas, pero con los conocimientos de casi 100 años, por tanto no se puede acusar a estos religiosos de carceleros de un campo de concentración, ya que sería un insulto a los millones de personas que murieron en los campos de concentración de Alemania y la Unión Soviética y a una congregación que de buena fe deseo ayudar y que gracias a su esfuerzo hoy podemos conocer parte de la historia de estas culturas literalmente destruidas por obra y gracia de la intolerancia de los tolerantes Señores de la Ciencia del siglo XIX . Para concluir y ya que Baradit se cree el paladín de la defensa de los Derechos Humanos, en que momento criticara las acciones deplorables de régimen que hoy y no hace 100 años violan, torturan y reprimen impunemente a sus ciudadanos y de otros países, como la república Popular China, Corea del Norte, los Estados Unidos, Cuba entre otros tantos, incluso como descendiente de “palestino” aun no escucho nada sobre Israel y su política en los territorios ocupados, o es que solo Baradit acusa a curas, religiosos católicos porque es fácil y está de moda o teme a la crítica por parte de sus amigos “socialistas de salón”, esos renovados revolucionarios que predican los derechos humanos en Chile, pero no ven nada en el exterior en donde sus amigos empresarios están involucrados o en los territorios mapuches que están virtualmente sometidos a un régimen militar por los “democráticos” y orquestadamente acusados de terrorismo e incendiarios para anular sus derechos.  

10.- Pinochet No fue el líder del Golpe.

            Por fin hemos llegado al último capítulo de esta mala saga baradiniana, esta historia – ficción, que deberíamos decir mejor dicho, solo ficción.


            Este último capítulo se inicia con una afirmación fuerte: “ Pinochet no fue el líder del golpe”, esta hubiese sido una gran tesis hace unos treinta o veinte años atrás, cuando las fuentes recién estaban apareciendo, cuando muchos involucrados en la conspiración del 11 de septiembre estaban publicando sus “Memorias” como el ex – almirante  José Toribio Merino Castro quien después de su retiro público en 1998 sus memorias titulada “Bitácora de un Almirante” en donde queda bien claro que él junto a los miembros de la aviación fueron los que planificaron el golpe de estado y que Pinochet entro más tarde, o sea al final en el complot.  En esta misma línea podemos encontrar los ensayos y libros de Henry Kissinger que tangencialmente trata el tema del golpe de estado en Chile y el involucramiento del gobierno norteamericano.
            Hablar de que Pinochet no fue el padre del golpe de Estado es tierra conocida completamente, de sus manías y robos  también sabemos muchas cosas gracias a importantes investigaciones periodísticas e históricas, como la realizada por Juan Cristobal Peña en su obra "La secreta vida literaria de Augusto Pinochet", donde deja demostrado que era un plagiador profesional, que tenía una intelectualidad más bien mediocre y que coleccionaba libros compulsivamente, que los “libros se los escribieron” y que las bibliografías de estos libros son más bien escuetas (te resulta conocido) y pobres. Que su personalidad era de un hombre cauteloso, que marcaba el paso como queda más que bien graficado en el libro de Alejandra Matus “Doña Lucia”, en la cual rebela muy bien la personalidad controvertida de Pinochet. Por tanto la historia que nos cuenta Jorge Baradit del golpe del 11 de Septiembre de 1973 y de la personalidad de Augusto Pinochet es más bien “Una Historia muy conocida”, para variar nuestro Diseñador llego tarde para sorprendernos con algún secreto.


            Pero si bien el capítulo no nos entrega nada nuevo, ni siquiera un pequeño detalle novedoso, no está excepto de falacias y mentiras como lo expuesto en “…versión en castellano de la marcha nazi <<Ich hatt eine kameraden>>” (p 175), ya que esta marcha en primer lugar se llama “Der gute Kamerad”  el buen camarada, para luego ser conocida como “yo tenía un camarada”, fue escrita por el poeta y escritor romántico alemán  Ludwig Uhland en 1809, en 1825, el compositor y músico alemán Friedrich Silcher, le compuso la música. El ejército imperial la adopto como marcha después de la formación del Imperio Germano en 1862, por tanto que tiene de “NAZI” esta marcha. Cuando además los ejércitos de Bolivia, Chile, Colombia y Paraguay la han adaptado como parte de su repertorio musical - militar, además de sonar en las marchas realizadas por el “democrático” ejercito de Alemania Federal y la república de Austria, se puede ver la mala intención de Jorge de mentir sobre este punto para crear la sensación que Pinochet era un “NAZI”, cosa que sería demasiado para una intelectualidad tan mediocre como la tenía “El TATA”.
           
Conclusión

            Como ha quedado demostrado en este nuevo análisis del libro Historia Secreta de Chile II, Jorge no nos entrega ninguna historia secreta, más bien nos entrega resúmenes y copias de otros libros bien documentados, lo nuevo es que nos coloca una bibliografía con más libros que en su texto anterior de Historia Secreta de Chile parte uno, en donde lo único que encontramos son páginas de internet, ahora que nos entrega la bibliografía los historiadores de verdad y profesores de historia podemos verificar la información y darnos cuenta cabalmente de la dimensión simplona, tergiversaciones y copias descaradas que realiza el autor, por eso es nuestra obligación denunciar tanto públicamente como en las aulas a este hombre que al igual que la dictadura de Pinochet desea crear una niebla sobre la verdadera historia y sobre los problemas actuales para incapacitar el espíritu crítico propio de la Historia, y me refiero a los problemas actuales de nuestra sociedad y país. Se debe desenmascarar a estos charlatanes seudo intelectuales que con sus miradas y rostros de hombres sabios embrutecen al pueblo con sus estupideces, que no hemos tenido suficientes complot y farándula en los últimos 30 años de nuestra historia democrática, para desear más.      


    

lunes, 16 de enero de 2017

UN FIASCO EDITORIAL EL SECRETO DEL SUBMARINO LA HISTORIA MEJOR GUARDADA DE LA ARMADA DE CHILE

UN FIASCO  EDITORIAL
EL SECRETO DEL SUBMARINO
LA HISTORIA MEJOR GUARDADA DE LA ARMADA DE CHILE



            Si me preguntan, si el libro es recomendable, diría que NO, aún más diría que NO LO LEYERAN, PARA QUE NO PIERDAN SU TIEMPO.
Ediciones B Chile, ha lanzado en el mes de septiembre al mercado una gran apuesta editorial, nos referimos al libro “El Secreto del Submarino, La Historia mejor guardada de la armada de Chile”, la editorial con relación al libro, ha lanzado una fuerte campaña publicitaria con la intensión clara de hacer de esta obra un Best Seller nacional y porque no también internacional (en solo un mes lleva ya dos ediciones), sus autores Daniel Avendaño Caneo y Mauricio Palma Zarate traen un excelente currículo que va desde graduarse de periodistas en la prestigiosa Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, hasta hacer clases en importantes centros de estudios superiores. Esta no son sus primeras incursiones en la investigación periodística, ambos han participado en otros importantes trabajos que han llevado a la publicación de libros como: “Miguel Enríquez: El Rebelde de la Burguesía. La Historia de Miguel Enríquez”, por tanto el lector puede pensar erróneamente que esta frente a un gran trabajo documental o como dice la editorial “Una de las más grandes investigaciones periodísticas del último tiempo”, una investigación que debelará un secreto muy bien guardado por nuestra Marina, sobre todo porque los autores hacen hincapié a los largos años de investigación. Pero la decepción será profunda, muy profunda para ser sincero, el libro que pudo ser un gran acierto periodístico nacional, hace aguas por todas partes, como el supuesto submarino al que alude la investigación, a partir ya del primer capítulo, y eso es un pecado de sus investigadores y por su puesto de la editorial, que con oraciones rimbombantes desea engañar al lector y presentar un libro serio, el cual a todas luces no lo es.

Daniel Avendaño Caneo y Mauricio Palma Zarate

Para demostrar lo antes expuesto realizaremos un análisis en líneas generales del libro, tocando puntos como la redacción, la hipótesis y los argumentos en que se sostiene, para luego introducirnos en un estudio más pormenorizado de los capítulos.
El libro está muy bien escrito, ese es un hecho, con un estilo muy ameno y entretenido, ya que los investigadores juegan en dos direcciones en este punto. En primer lugar, al relato documental, casi con voz en off para referirse a los vaivenes y complicaciones que tuvo la investigación en los diez y tantos  años que duro, y la segunda, es su relato literario de tipo novelesco para tratar los temas históricos en donde se envuelve la trama. En todo momento los autores juegan al puzle policial con ribetes de novela de la “Guerra Fría”, que nos recuerdan un tanto los relatos de Tom Clancy sobre todo su novela “La Caza del Octubre Rojo”, que trata de la captura de un sumergible soviético con tecnología avanzada, el público me imagino recordará más la película con el mismo nombre protagonizada por Sean Connery en el papel del almirante Marko Ramius (el comandante soviético del Octubre Rojo) y un joven y talentoso Alec Baldwin en el papel de Jack Ryan, un intelectual profesor que trabaja para la CIA y descubre los deseos del almirante Ramius de desertar de la Unión Soviética. Por tanto, este plus en el relato hace que la lectura sea realmente entretenida y veloz, muy fácil de digerir, ya que los autores utilizan un léxico simple y de dominio común, incluso en aquellas partes donde el lenguaje técnico de los hombres de mar aparece, por ese lado el libro puede ser leído por grandes y pequeños sin distinción.

Fuera de lo entretenido que es el relato, el libro no aportan nada de calidad, en primer término la hipótesis que esgrimen los autores se refiere a que el 10 de Septiembre de 1976 en la rada de Valparaíso fue hundido un submarino que era de origen peruano, pero durante todo el libro nunca pueden probar sin lugar a dudas este punto, tanto las entrevistas que exponen como las posibles pruebas se diluyen en “negativas a reconocer por parte de la marina de Chile como del Perú del incidente”, los testimonios en algunos casos caen en contradicciones, como decir que el submarino era peruano, para luego exponer que podría haber sido de la URSS, el personaje clave, aquel que demostrara la tesis, denominado “Alfil” por los autores, comparando su testimonio con el de Mark Felt conocido como “Garganta Profunda” que termino por derribar al gobierno de Richard Nixon, solo dice que “el vio el submarino, las fotos y que era peruano”, pero donde están las supuestas fotos, bajo llave, los otros protagonistas de los sucesos “no saben de qué se habla”, por tanto a diferencia del caso Watergate, aquí no hay nada, que avale lo expresado por Alfil, más que su palabra y la hermosa retórica de los periodistas, autores del libro.
Por tanto, la investigación deja más preguntas que respuestas al hecho. En primer lugar, donde están las pruebas materiales, en este caso hundidas en la rada de Valparaíso o escondidas bajo siete llaves, en segundo lugar, donde están las protestas de los deudos de las victimas del incidente. Recordemos que toda una tripulación murió en acción, por tanto es realmente difícil de esconder un hecho como ese incluso en tiranías, por tanto, donde están los funerales masivos en el Perú. En tercer lugar, el combate fue público y duro tres días seguidos, donde están los restos de este, ya que todo combate por muy focalizado que sea y luego encubierto, siempre ha dejado rastros, más aun si ocurre a metros de la costa, con toda una población de testigos. Finalmente, este combate fue un día antes de la celebración del Golpe de Estado del 11 de septiembre, porque no lo utilizo públicamente la dictadura para su beneficio, que requería con urgencia un lavado de traje, por la violación de los derechos humanos que no había intentado mucho disimular en los primeros años, hubiera sido un llamado al nacionalismo, un expediente que siempre surte efectos mediáticos a los gobiernos que los requieren, solo basta ver el caso de la “Guerra de las Malvinas”. Por tanto existen demasiados cabos sueltos, como para dejar en el aire, incluso en varios momentos los autores se dan cuenta de estas interrogantes, pero las adormecen en virtud de su segunda tesis que no sería otra que “el complot del silencio”, una especie de pacto de sangre para encubrir lo evidente, el problema que lo evidente es solo para los investigadores ya que para el resto de los mortales NO.

Mark Felt

Ese es el segundo problema del libro, si bien la hipótesis está muy clara desde el principio, o sea el hundimiento de un submarino, esta se tergiversa para dar paso a otra que los autores desean por todos los medios que el lector acepte y es “la teoría del complot”, un plan diabólico urdido desde las altas esferas del gobierno militar tanto de Chile como también de Perú, pasando por los Estados Unidos y la Unión Soviética, para ocultar un hecho que salta a la vista, que es evidente, pero han escondido casi en forma perfecta. Con este fin los escritores lanzan ideas para reforzar este punto, como que no les dieron permiso para registrar las bitácoras navales con relación al destructor Portales y las otras embarcaciones que participaron en el hecho, que los entrevistados negaban en forma irrisoria el tema, ya que se notaban que conocían del hecho en cuestión, o refiriéndose a otros casos o periodistas que dicen saber del tema, pero cuando uno investiga aquellas supuestas noticias solo se encuentra con edificio construidos en rumores y posibles  complot, con fuentes que no resisten el peso de la verdad que nos relatan.
Ahora, introduzcámonos en los apartados del libro, en el capítulo I denominado “Hundan”, nos expone con detalle y en un lenguaje novelesco los hechos acontecidos el 10 de Septiembre de 1976, dejando en claro en todo momento que los destructores chilenos están combatiendo contra uno o dos submarinos desconocidos, el relato termina con el supuesto hundimiento de una de las naves desconocidas que se deja entrever que es de nacionalidad peruana.
El segundo capítulo, denominado “El Silencio”, toma las características de un relato de investigación policial un verdadero puzle, que realizan los autores del libro con la intención de descubrir lo sucedido, pero chocan contra una pared de “Silencio”, el complot se hace presente, pero nunca queda dilucidado porqué existe este muro de silencio, los autores lanzan la idea que eso evito una guerra con Perú que por entonces estaba mejor armado que Chile, pero una pregunta que se puede hacer cualquier “hijo de vecino” es “¿por qué Perú no ataco a Chile después del incidente y aún más, participando del complot del silencio, qué pudo ganar con esto?”, ya que como los autores resaltan, Perú efectivamente estaba mejor armado y podía desencadenar una guerra más o menos segura “teniendo el salten por el mango”, con un claro apoyo Soviético y un Estados Unidos tratando de desentenderse del golpe militar del 11 de septiembre en Chile y del gobierno militar resultante, este punto no queda para nada dilucidado.


Juan Francisco Velasco Alvarado 

            En el tercero de los capítulos “La Sospecha”, los autores instalan la idea de que el supuesto submarino hundido por la armada de Chile seria de origen peruano, para ello los autores exponen que para el Perú, Chile es su principal enemigo en la región, existe además una rivalidad histórica creada después de la Guerra del Pacifico y el deseo de revancha del pueblo del Perú, cosa que es más que archisabida y no requiere de un capitulo para ser probada. Para reforzar este punto, se expone las políticas armamentísticas y nacionalistas del dictador Juan Francisco Velasco Alvarado y algunos choques producidos en la frontera de ambos países, algunos de estos de carácter casi anecdóticos. Un punto importante en este capítulo es el  hincapié que se realiza del acercamiento del gobierno de Alvarado con la Unión Soviética y la intensión más o menos clara de atacar a Chile como parte de una política de revancha y recuperación del honor nacional, tan caro a los militares en general.
Henry Kissinger
Para el cuarto capítulo “Años de las Visitas”, los autores exponen la tensa calma entre Chile y Perú, las visitas de los buques escuelas, la venida del secretario de Estados Unidos Henry Kissinger, y la conversación con el dictador Augusto Pinochet sobre el déficit de armas y las políticas de censuras en esta materia hacia Chile por parte de la nación del norte. Además de cuál sería la postura de Estados Unidos frente a una agresión de Perú con el apoyo de un tercero como Cuba o la Unión Soviética, las respuestas ambiguas del viejo zorro del secretario general de Estados Unidos, se hacen claras al momento de ver la posibilidad de un tercer involucrado en su área de influencia, un claro apoyo de Estados Unidos a Chile como sería lo lógico.


En el capítulo V “Una Hoz y un Martillo Bajo el Mar”, el texto gira ahora hacia los entretelones de la Guerra Fría, con las políticas de Estados Unidos y la Unión Soviética en materia de lucha submarina, para luego pasar a hechos anecdóticos como el supuesto plan para rescatar al secretario general del partido comunista de Chile Clodomiro Almeida desde la prisión de Isla Dawson, el plan Jennifer, para apropiarse de un sumergible soviético el K – 129 que se hundió en aguas internacionales por parte de Estados Unidos. Para luego pasar a temas más triviales en Chile como la novela de Willy Bascuñán “Operación Sansón” y los oscuros conocimientos que pudo tener este cantautor nacional, como se podrá ver un capítulo bien variopinto, pero que en nada aporta a la tesis central.

Willy Bascuñán

En el capítulo VI “Cuarenta años después: La verdad sale a flote”, este es un capitulo que debería ser medular, por fin los investigadores darán las pruebas necesarias para demostrar la tesis del libro, por esta razón el capítulo logra mantener el interés constante del lector, ya que este espera que en cualquier momento se confirme sin lugar a dudas de la existencia del submarino y de su hundimiento en la bahía de Valparaíso, pero no es así, ya que todos los entrevistados ( todos los ex comandantes de la escuadra, además de los oficiales chilenos, peruanos y norteamericanos solo continuaban manteniendo esa idea de que pudo ser y no pudo ser al mismo tiempo, violando el principio de la no contradicción, creando una ambigüedad absoluta, al parecer esa es la idea final de los autores de este libro, construir un edificio en ambigüedades. Aún más, los autores desean complicar más el tema, debido a que el supuesto submarino ya no sería peruano, sino que soviético, con algunos marinos peruanos en su interior, pero todas estas ideas no están sustentadas más que en “podría ser“ y “tal vez”, eso claramente no sirve para una investigación sería como se auto denomina esta.


Capitulo VII “La Misión Más Secreta en Tiempos de Paz” este capítulo se inicia con una supuesta operación de encubrimiento de los restos del submarino en 1983 por parte del régimen militar, una especie de operación secreta al estilo de la serie de televisión de la cadena FOX “Archivos Secretos X” para luego dar paso al testimonio de “Garganta Profunda Chileno”, quien  es la clave para conocer la verdad, pero su testimonio no clarifica nada, absolutamente nada, solo dice, “yo vi el submarino y nada más”, nuevamente el lector se encuentra en la entrada, cuando creyó llegar a la meta.
El libro termina con un Epilogo bastante sorprendente, que llega a preguntarse uno si el libro no era un “chiste”, un texto que estaba para que se rieran de la inocencia del lector, ya que supuestamente los restos del tan afamado submarino terminaron en un vertedero de basura de Chile, ya que la empresa que trabajo para el mejoramiento del colector de Valparaíso en el año 2014, lo encontró, descuartizo, si como se oye, descuartizo un submarino y se lo llevo en camioneta a un basurero, fin de la historia, así termina la investigación más importante de los últimos tiempos.



Como se puede apreciar el libro que pudo ser un gran trabajo periodístico termina en un fraude, sobre valorado y expuesto por la maquinaria publicitaria de la editorial, no cumple las mínimas expectativas, además de pecar de falta de rigurosidad en la investigación misma, ya que habla de muchos temas al mismo tiempo, teniendo como fuerza argumentativa el “complot” más que el submarino, si bien es cierto que el público gusta de estos temas del complot de grupos herméticos y sociedades secretas que manejan el mundo, solo así se puede comprender que los tristemente famosos libros de Jorge Baradit tengan éxito de ventas, no es argumento suficiente para un trabajo serio de más de una década, que esta sostenido por la reputación de dos investigadores de larga data y supuestamente serios. Solo me queda por decir que el libro no vale la pena leerlo, ni siquiera hojearlo, definitivamente diría NO, NO LO LEA

viernes, 6 de enero de 2017

DUNA: PLANETA DESÉRTICO… EL CAMINO DE FRANK HERBERT

DUNA: PLANETA DESÉRTICO…
EL CAMINO DE  FRANK HERBERT




           
            Cuando tenía aproximadamente unos catorce años vi en la televisión abierta una película que me impacto por su argumento y la estética de la imagen, este film era “Duna” del afamado y extraño director David Lynch. Quede tan impactado con los diálogos que por meses recitaba como un verdadero maniático algunas de las frases famosas que escuche. Pasaron los años y nuevamente volvieron a dar la película, pero esta vez en “Cine de Trasnoche” a las dos de la madrugada, era tanto mi interés por volver a saborear esta película que espere hasta esa hora de la madrugada para volver a verla, observando por mientras una serie de programas ridículos,  pero nuevamente quede encantado con Duna, hasta le encontré cosas nuevas de las cuales no me había percatado la primera vez que la vi.

David Lynch

Después de esto volvió a pasar el inexorable tiempo y conversando durante un recreo en el colegio con un muy buen amigo mío, Rodrigo, no sé porque causa o circunstancia salió el tema de la película “Duna”, él me comenzó a decir que este film estaba basado en un libro de nombre homónimo del escritor norteamericano Frank Herbert, yo escuche encantado esta revelación, no sabía que aquella extraña película estuviera basada en una novela, aun cuando sé que en los créditos iniciales colocan quien es el autor del libro que inspira el film, pero yo soy de esa masa de espectadores que no lee por lo general esas “letritas” que indican compositor de la banda sonora, creador visual, director de fotografía, etc, etc; es un pecado que he tratado de remediar con los años. El caso es que después de la revelación del autor y su novela me obsesione con la idea de poder leer este libro, el problema que la excesiva carga académica del colegio me lo impidió hasta el día de mi graduación, por esta razón espere hasta navidad, cuando mi padre que por aquella época vivía en los Estados Unidos me enviaba su regalo en dinero para ir hasta la “librería Inglesa” en Santiago Centro, que por aquella época era la única que traía los libros de  Frank Herbert a Chile, para comprarlos.
Cuando llegue esa calurosa tarde de verano a la librería pedí la tan codiciada obra, pero en aquel momento tuve mi segunda revelación sobre el tema, no existía una sola novela, sino que habían dos trilogías, la primera de ellas se componía de los títulos de “Duna”, “El Mesías de Duna” e “Hijos de Duna”, mientras que la segunda se iniciaba con “El Dios Emperador de Duna”, “Los Herejes de Duna” y “Casa Capitular”, esta segunda revelación me hizo comprender que tenía un largo camino de lectura si deseaba empararme en las profundidades de este universo, al cual le profesaba hacía algunos años una fuerte admiración.

Como es obvio pensar, termine comprando el primer libro, el cual me lo devore en unos pocos días, todas las tardes calurosas le dedicaba en mi fresca habitación horas y horas hasta que lo concluí por completo, fue una de las obras narrativas más fascinantes a las que he tenido acceso, el deseo de leer la novela lejos de terminar con mi atracción hacia este universo, se hizo mayor mi deseo de conocer más sobre éste, desde este momento comenzaron a  caer libro tras libro de la saga de Duna, hasta completar la historia tal y como la comprendió su autor, debo decir que ese verano de 1993 fue uno de los más inolvidables de mi juventud, ya que descubrí a Herbert y a Antonio Vivaldi al mismo tiempo.
Con el paso de los años y gracias a mi experiencia y maduración en el mundo de la literatura pude seguir escarbando en las ideas narrativas del autor, sin que por supuesto me transformará en un excéntrico seguidor del tema de esos que buscan un “¿por qué vivir? en base a una novela o serie de televisión. Trate de buscar mayor información para de esta forma comprender a cabalidad la profundidad de la historia de Duna y el trasfondo que tenía, en esta búsqueda me encontré con la vida del autor, Frank Herbert  un escritor consagrado en las áridas tierras de la escritura y de la ciencia ficción “culta”. Entendiendo el termino de ciencia ficción <<culta>> como lo expresa el escritor de origen polaco Stanislaw Lem (autor de Solaris, Ciberiada, entre otras obras), quien nos expone que la “Ciencia Ficción” solo es un medio para reflexionar sobre los grandes cuestionamientos humanos y no como una vía de entretención pura, una especie de << opio de las masa>> ávidas de evasión de sus vidas planas, rutinarias y consumistas, en las cuales no cabe, ni debe caber la reflexión, porque se darían cuenta de que están sumidos en el “vació”. Por tanto “Duna” de Frank Herbert, está más allá de una obra de entretención y evasión de la realidad, más allá del “retéis” de las grandes editoriales, sino que por el contrario es profundamente reflexiva y toca tópicos de la existencia y existencialidad del hombre, pero antes de introducirnos en su obra, esta primera entrega nos adentraremos en la vida del autor de esta saga, para dilucidar de esta forma ideas que subyacen en su obra literaria.  

Stanislaw Lem 

Frank Patrick Herbert nació en la ciudad
portuaria de Tacoma perteneciente al condado de Pierce, estado de Washington, a unos 51 kilómetros de  la capital estatal, la ciudad de Seattle, en la costa Pacífico de Estados Unidos. Es conocida Tacoma por ser una ciudad terminar de la vía férrea, por esto también se le denomina «Ciudad del Destino», el 8 de octubre de 1920, sus padres fueron Frank y Eileen Herbert. Tuvo una infancia sin sobre saltos, realizando sus estudios básicos y de segundaria en las escuelas públicas de Tacoma, graduado de la segundaria ingreso a la prestigiosa Universidad estatal de Washington en Seattle en donde se gradúa en 1938. Terminado sus estudios, se dedicó a muchas cosas como por ejemplo a la fotografía, a la pesca  de ostras, instructor de supervivencia en la “jungla”, esto mostraba su insaciable deseo de conocer el mundo, de vivir, de sentir.  En 1939 mintió sobre su edad para poder trabajar en la revista “Glendale Star” como periodista y dedicarse a una de sus pasiones “EL RELATO”, el contar historias.
En 1941 al estallar la Segunda Guerra Mundial, ingresa a la Marina como fotógrafo para el departamento de propaganda e inicia sus servicios en el frente del Pacifico, pero pronto se le encontró que no era apto para la vida militar y se le dio de baja a los pocos meses. De regreso a los Estados Unidos contrajo matrimonio con Flora Parkinson en la ciudad de San Pedro en el estado  de California, este matrimonio fue un impulso del momento y por tanto estuvo desde el principio llamado al fracaso y solo duro cuatro años, Frank rememorando este episodio en su vida dirá que una cosa buena resulto de éste y fue su hija llamada Penny.

Frank Patrick Herbert

Durante su fallido matrimonio se dedicó al periodismo y escribió un par de novelas bajo pseudonimo  sobre “cowboys”, que no tuvieron ningún éxito de una calidad bastante mediocre. De regreso en Seattle ingreso a la universidad de Washington  para tomar un curso de escritura creativa, durante su estadía en la universidad conoció a la que sería su segunda esposa y amor de su vida Beverly Ann Stuart, a quien llamó cariñosamente “Bev”, con la cual tuvo
dos hijos, Brian Patrick Herbert en 1947 y Bruce Calvin Herbert en 1951.
En 1947, Herbert termina su primera novela de ciencia ficción llamada  “Looking for Something”, la que tuvo un éxito relativo, mientras esto sucedía se salió de la universidad sin terminar nunca la carrera de literatura creativa, producto que solo tomaba los ramos que le gustaba, mientras que los demás los desechaba. Ingresa a trabajar en el diario estatal “Oregon Stateman”, paralelamente a su trabajo en el Glendale Star. Como periodista fue bastante bueno, ya que pronto  de la ciudad de San Francisco lo llamaron para participar en el “Examiner’s California Living” como editor y escritor, en este periódico estuvo trabajando por más de una década.
Para 1955 termino su segunda novela de ciencia ficción “The Dragon in the Sea”, la cual estaba mucho mejor lograda y madurada que la anterior, ya que planteaba un tema complejo, que era el fin del recurso petróleo y el problema ecológico que causa la explotación de este recurso, la novela tuvo una buena crítica, pero esto todavía no logro abrirle paso en el círculo de la literatura fantástica. Entrada la década de los años 60’ se inició con mayor fuerza en el mundo de la escritura, con el serio apoyo de su esposa que fue un pilar en el desarrollo de su carrera de novelista. En este periodo se le ocurrió un relato que estuviera circunscrito en un paraje desértico observando los trabajos con las dunas de arena en Oregón “La idea viene de un artículo (que iba a hacer y finalmente no escribí) sobre el control de las dunas de arena. La gente no se imagina que EEUU es pionera en este campo, y todo empezó, aquí en Florence, Oregón. Había un proyecto piloto del Servicio Forestal que había sido un éxito, y había sido visitado y copiado por expertos de otros países”. Bajo esta inspiración escribió un artículo que nunca terminó llamado “They Stopped the Moving Sands”, el cual sería el texto embrionario de la saga de “Duna”.     

Fremer

Inició una investigación profunda del tema central de lo que sería la Saga de Duna que se extendieron durante seis años en la recopilación de datos y preparar la novela a partir de conceptos variados de ecología, cultura  árabe y el gran desierto “Bueno, por supuesto estamos hablando de dunas, y eso lleva a la mística árabe del desierto, como también están  la de los indios Navajos ola de las tribus del Kalahari entre otras“, la que termino y público en  “Analog Magazine” en dos partes: que se denominaron  “Mundo de Duna”(1963) y “Profeta de Duna”(1965). Cuando Frank Herbert quiso publicar los relatos en una sola gran novela, fueron veinte las editoriales que rechazaron sus escritos, esto no lo descorazono, hasta que  por fin Chilton de Filadelfia  acepto el reto, le pagaron un adelanto de 7.500 dólares por los escritos y en 1966 salió a la luz pública la que sería su obra cumbre “Duna”, de inmediato tuvo un éxito sin igual, escalando en las ventas rápidamente, aun cuando esto no era muy importante para reconocer en el escrito su gran calidad, la novela recibió los dos premios más codiciados de la ciencia ficción en los Estados Unidos el “Hugo” y el “Nébula”, pero el que vino a coronar el éxito total de la novela y su gran calidad narrativa como una obra profunda y reflexiva, fue la obtención del premio literario  “Internacional de Fantasía” que lo recibió junto al brillante escritor británico Willians Golding por su novela “El Señor de las Moscas”.
El gran batatazo de Duna catapulto a Frank al nivel de un escritor consagrado, a pesar del éxito de la novela, Herbert debió continuar con su trabajo periodístico en Seattle, además de impartir clases de escritura en la  Universidad de Washington entre 1969 y 1972. Su éxito como escritor no lo alejo de su espíritu de explorador de la vida y fue reportero de guerra en Vietnam y en Pakistán en donde se desarrollaba una lucha civil que termino con la creación de dos estados, al independizarse la región de Bangladesh, durante este periodo además trabajo ocasionalmente en televisión como director de fotografía y consultor ecológico para algunas organizaciones y empresas.

Arrakis
En 1972, Frank Herbert decidió retirarse permanentemente del periodismo y se dedica a la pasión de su vida el ser escritor. Herbert reconoce que la década de los 70’ fueron sus mejores años de escritor, construyó su saga completa de “Duna”, las cuales le reportaron pingues ganancias, lo que a su vez le permitió dividir su vida entre Hawaii y la Península Olimpic, en el estado de Washington, en ese lugar creó un proyecto muy acariciado por él y su esposa, la construcción de una granja ecológica, que fuera totalmente sustentable la que denominó como “casa  ecológica”.

Como dijéramos anteriormente en éste período escribió su saga de Duna, empezando por “El Mesias de Duna”, luego los “Hijos de Dune”, con este último texto dio por terminado el relato, pero era tal el interés por los fanáticos y tan fuerte la presión ejercida por las editoriales que se decidió a escribir una segunda saga de Duna, empezando por “Dios Emperador de Duna”. En 1974, la tragedia toca a la puerta de Herbert debido a que su esposa “Bev” se le declaró un cáncer, el cual fue operado, pero quedo en tal estado de debilidad que nunca pudo recuperarse del todo y murió  el 7 de febrero de 1984, Frank quedo quebrado por mucho tiempo, era el amor que no solo lo había acompañado por años, sino que lo había apoyado en su carrera de novelista. Herbert publico ese mismo años los “Herejes de Duna” y al  año subsiguiente el fin de la saga de Duna con “Casa Capitular de Duna”, en esta obra realiza un  emotivo elogio hacia su esposa “Bev” y se inicia así <<Este es otro libro dedicado a Bev, amiga, esposa, segura ayuda, y la persona que le dio su título. La dedicatoria es póstuma, y las palabras que siguen, escritas a la mañana siguiente de su muerte, deberían decirles a ustedes algo acerca de su inspiración>>.
Durante ese periodo no solo escribe los libros de Duna, sino que se embarca en otros proyectos que salen a la luz como “The Dosadi experiment”, “The Godmakers”, “The White Plague”, los cuales logran buenas críticas y altas ventas. En colaboración con  Bill Ransom escribe “The Jesus Incident”, “The Lazarus effect” o “The Ascension Factor” y su secuelas llamada “Destination: Void”.
Su figura fue venerada en la convención de ciencia ficción “Octocon II” de octubre de 1978 en Santa Rosa, California. Herbert en 1984 fue invitado a trabajar en el proyecto de la película basada en su novela “Duna”, dirigida por David Lynch. Su apoyo fue decidido, pero no gravitante como para trabajar en el guion, como era la idea inicial de Lynch. A pesar de contar con importantes actores, un gran director y otros destacados artistas, el film fue un rotundo fracaso de taquilla en Estados Unidos, y tuvo  una regular aceptación  por parte del público en Europa Occidental y Japón, con el trascurso de los años se trasformaría en una película de culto, pero no de masas.
Atreides


Posteriormente a la muerte de “Bev” volvió a contraer matrimonio con  Theresa Shackleford en 1985. Ese mismo año se publica en la revista “Eye”, una  antología de sus textos, además de publicarse “The Man of Two Worlds”. En 1986 se le declara un cáncer de páncreas fulminante con el cual casi no pudo luchar, muere el 11 de febrero de 1986, en Madison, estado de Wisconsin, a la edad de 65 años, dejando un gran legado como escritor, ecologista y periodista, de un hombre que supo vivir la vida a cabalidad.