EN LAS ARENAS DE ARRAKIS

jueves, 8 de diciembre de 2016

PHILLIPS HOWARDS LOVECRAFT: EL VIAJERO DEL MUNDO REAL





EL CICLO LOVECRAFTNEANO II


PHILLIPS HOWARDS LOVECRAFT: EL VIAJERO DEL MUNDO REAL




            Uno de los mitos más difundidos por fanáticos y sostenido por artículos de revistas “especializadas” en fantasía y ciencia ficción era el carácter ermitaño y anti social de Phillips Howards Lovecraft, al parecer, para muchos, esta idea carga al escritor de cierta extraña magia y romanticismo, el solitario escritor de Providence encerrado en un cuarto de una vieja casa señorial victoriana, sin salir nunca de esta por sufrir de agorafobia, solo dedicado a escribir sus narraciones, que al final de sus días terminó creyendo como también huyendo del mar, ya que ahí habitaba “Dagón”el gran “Cthulhu”, esquivando las esquinas de su habitación, pues eran los pórticos de entradas a dimensiones oníricas sin nombre, penetrado al final por la locura, ya que días antes de su trágica muerte, tuvieron que sacarlo casi con camisa de fuerza porque un ser “carcomía sus entrañas”, esta es la caricatura pintada por algunos y traspasada a miles como una verdad sacrosanta, pero para desgracias de los que gustan de esta fantasía la verdadera vida de Lovecraft fue exactamente todo lo contrario. Es por esto último dicho que debemos decir que este escritor fue un niño en cuerpo de hombre que era tremendamente educado de trato cordial, amable y  amistoso, de modales finos y joviales, un “homo social” de tomo y lomo, que le encantaban las reuniones, los viajes y las largas estancias en casa de conocidos y amigos fraternos, que utilizaba la carta como elemento de unión intelectual con todas aquellas personas con las cuales se sentía cercana, ya sea por amistad directa o por amistad espiritual y no como piensan muchos, es decir,  para alejar a las personas desde un punto de vista físico y de esta manera mantenerse recluido en sus habitaciones de su casa de Providence.

El mito del escritor solitario se comenzó a forjar a partir de tres hipótesis en la vida de P.H. Lovecraft, en primer lugar, la errónea idea de su racismo visceral, el cual le impedía vivir y estar en lugares que tuvieran demasiadas personas que no se ajustaran a ciertos patrones raciales y culturales, cosa que hemos expuesto como una falsedad en el artículo anterior (P.H. Lovecraft: Entre el racismo imaginario y la fraternidad real), ya que el oscuro de Providence como muchos cariñosamente llaman a Lovecraft tenía un racismo de “Salón”, una postura estética y nada más. La segunda idea fue su incapacidad natural de empatizar y socializar con el mundo, se le acusó de ser antisocial empedernido, por lo tanto, ser incapaz de manejar relaciones interpersonales, solo a través de las cartas, que era un elemento que le permitía discutir temas, pero al mismo tiempo lo mantenía alejado de las personas, como una barrera invisible y real, así lo expresa el editor y escritor Peter Ruber en el prólogo que realizó para los textos del escritor de Providence aparecidos en el libro de recopilación “Arkham's Masters of Horror” (2000), donde abiertamente lo tilda de “misántropo” y “xenófobo”, para explicar este comportamiento de Lovecraft solo se inclina a exponer que tenía una personalidad marcada por la “esquizofrenia”; debemos hacer la salvedad que este prólogo fue bien criticado por muchos escritores que no estuvieron de acuerdo con las expresiones vertidas por el director de “Arkham House”, ya que no estaban fundadas en hechos concretos y solo respondían a apreciaciones muy personales de  Ruber. La tercera hipótesis fue que muchos “especialistas” en Lovecraft se quedaron en los episodios de juventud de éste, pues entre 1908 a 1913, el escritor de Providence se volvió literalmente un extraño para el mundo, el hecho de no poder asistir a la Universidad hizo que toda esa frustración se volcara hacia sus dos intereses que eran la astronomía y la poesía. Este período se vino a quebrar producto de un hecho que ha quedado en los anaqueles de lo anecdótico. Phillips se había vuelto en un asiduo lector de revistas denominadas “Pulp”, en una de esta llamada “The Argosy” apareció una “narración rosa” del escritor Fred Jackson, esto indignó al oscuro de Providence, quien consideró que la historia era insípida y sin talento, escribió una carta al editor de la revista colocando el provocador título: “Atacando a Jackson”.  Esta carta fue publicada en la revista, y como se puede presumir provocó una tormenta, los lectores de Jackson salieron en su defensa criticando la postura iconoclasta de Lovecraft, éste lejos de amedrentarse, respondió a las críticas con mayor encono y fuerza, había despertado por fin de su letargo, se realizaron verdaderas rondas de artículos en favor y en contra de la postura de Howards Phillips. La ágil pluma y elevado nivel intelectual del escritor de Providence no pasó desapercibido para Edward F. presidente de la asociación de escritores aficionados, quien invitó en 1914 a Lovecraft a unirse a la UAPA (United Amateur Press Association) , este lo hizo con todo el placer, algún tiempo después reconocería Lovecraft que este fue el momento exacto de su cambio de vida al señalar “En 1914, cuando se me extendió por primera vez la amable mano para ingresar a los escritores aficionados se produjo el cambio, estuve tan cerca del estado de vegetación como cualquier animal irracional (...) Con mi ingreso a los escritores amateur unidos, conseguí una renovación, un porque vivir; Un renovado sentido de la existencia como algo que no sea un peso superfluo” (ST Joshi. Howard Phillips Lovecraft: La vida de un caballero de Providence, traducción del autor). Este episodio temprano de la vida del escritor de Providence algunos biógrafos lo hicieron extensible a toda su existencia, creando de esta manera el absurdo mito de su misantropía, algunos llegaron al ridículo argumento que no podía estar en espacios abiertos.

Las acusaciones no solo se quedaron en la incapacidad de P.H. Lovecraft de socializar o sea la incapacidad de tener amigos, sino que además de no poder sostener una relación sentimental con mujeres, por ser misógino, no falta los que ven en este último punto el complejo de “Edipo”, en la relación con su madre y posteriormente con sus tías, que sería el que gatillo este rechazo por el género femenino, idea que subyacen en algunos biografías, especialmente la realizada por Sprague de Camp (H.P. Lovecraft: Una biografía), Michel Houellebecq (H. P. Lovecraft Contre le monde, contre le vie) y Henry Beckwith (Lovecraft’s Providence and Adjacent parts, Donald M. Grant) debemos tener claro que estos excelentes escritores intenta responder uno de los problemas más complejos en la vida de Lovecraft, para esto se basan en generalizaciones como la casi absoluta falta de personajes femeninos en sus narraciones, lo que vendría a demostrar  la incapacidad del soñador de Providence de poder sostener una relación sentimental con una mujer, lo que no tienen en consideración estos investigadores es que han existido otros escritores que en sus relatos los personajes femeninos no tienen una importancia medular o son segundarios, como es el caso de J.R.R. Tolkien  y sus novelas “ El Hobbit” o “El Señor de los Anillos”, pero éste fue casado y con una hermosa familia, por lo tanto, este cuestionamiento no tiene tanto asidero para crear toda una tesis sobre las relaciones sentimentales de un escritor.

            Pero todas las ideas que sirvieron para construir esta fantasía que por desgracia aún perdura en muchos círculos, incluso en personas con un alto bagaje intelectual, se desmoronan como castillo de arena al enfrentar los hechos y las pruebas que demuestran todo lo contrario. Lo cierto es que el escritor de Providence gustaba mucho de los viajes, de los paseos al aire libre, incluso de las largas estancias en casa de amigos. El problema que tenía era en realidad su pobreza endémica, el dinero nunca le sobraba desde la muerte de su abuelo y la caída en desgracia de su familia materna, a esto debemos agregar que él nunca se pudo forjar un empleo bien remunerado, no había podido terminar sus estudios de segundaría en 1908, producto de un colapso nervioso que le obligó a abandonar la escuela; esto a su vez le impidió entrar a la Universidad de Brown para estudiar derecho, lo que habría significado una buena renta para él. Con sus estudios solo podían aspirar a trabajos mediocres de menor cuantía, que por supuesto no estaban a su altura intelectual.
            La falta de una renta apropiada y su exagerado a pego a las rutinas lo obligó literalmente a vivir en casa de su madre “…está lleno de recurso evidentes, lugares comunes y repeticiones“(S. de Camp Lovecraft: Una Biografía), hasta que esta falleció, y luego de sus tías tras su separación de Sonia Green. Phillips Howard nunca pudo amasar una pequeña fortuna, ya que desde siempre se había dedicado al periodismo amateur y a escribir sus ensayos, narraciones y poemas, cosa que no era muy bien remunerada por entonces en Estados Unidos, solo le permitía llevar una vida austera, esto por su puesto no le provocó ningún tipo de trauma, pero no le permitía realizar tantos viajes como hubiera querido.

A pesar de la pobreza que no le permitía incluso comprar ropa, aunque siempre andaba dignamente vestido, Lovecraft se las ingenió para realizar importantes “rallys” por Estados Unidos y Canadá, sobre todo después de ser elegido presidente de la UAPA, cargo que lo llenaba de orgullo y lo tomaba con una seriedad que rayaba en lo obsesivo, bajo el argumento que tenía que dar charlas y reunirse con importantes miembros de la asociación de escritores amateur, viajaba constantemente.  En uno de estos viajes a la ciudad de Boston en 1921 donde debía dar una conferencia sobre el periodismo aficionado, como presidente de la UAPA conoció a Sonia Haft Green de 38 años separada y con una hija de 16 años. Este encuentro fue especialmente importante, ya que P. H. Lovecraft se enamoró de ella por su carácter e inquietudes intelectuales, debemos decir que los viajes del soñador de Providence  fueron particularmente muchos ese año algunos especialistas exponen que se debió a que su madre había sido internada en el hospital y ella le hacía la vida miserable con sus capricho de anciana que enrostra a su hijo su deseo de morir, hay que agregar que el escritor de Providence no le gustaban los hospitales, por lo tanto, hacía lo humanamente posible para no visitar a su madre y una buena excusa era sus continuos viajes a Boston, durante estos viajes como dijéramos conoció a Sonia, pero también expandió su círculo de amistades, sobre todo de escritores. En este período recibió el importante encargo de un colega, G. J. Houtain para realizar una serie de relatos que darían como resultado el ciclo “Herbert West, Reanimador”.
            La amistad- amorosa de Phillips con Sonia creo un lazo muy fuerte entre ambos, el escritor de Providence le confezó a un amigo que su relación con Green era de carácter intelectual antes que sexual, aun cuando existió la sexualidad de por medio. Cuando Sonia público su diario aficionado “The Rainbow”, Lovecraft se hizo presente en primera página con un ensayo titulado “Nietzscheismo y realismo”, que era un texto sobre la decadencia de occidente y la exaltación de la aristocracia como único sistema viable para contener el proceso de descomposición dado por la aparición de las “masas” y la democracia, es evidente que Lovecraft estaba siendo influenciado en este ensayo por las lecturas de los filósofos germanos Friedrich Nietzsche (Más Allá del Bien y El Mal), Arthur Schopenhauer (La Voluntad de Poder) y el  historiador inglés Oswald Spengler (La Decadencia de Occidente), como nos sugiere en su excelente ensayo Cesar Guarda Paz “Edición Crítica de Nietzcheanismo y realismo de H.P. Lovecraft” (Universidad de Barcelona). En un viaje de negocios que tuvo Sonia a la ciudad de Providence, se encontró nuevamente con Phillips Howard, quien amablemente le enseño la ciudad, ella lo convenció durante las largas charlas que visitara Nueva York, el oscuro de Providence quedó encantado con la idea y en abril de 1921 partió por una semana a la “Gran Manzana”, fueron unos días tremendamente fructíferos, no solo porque conocía una interesante ciudad “llena de extranjeros”, recorriendo museos, edificios, barrios antiguos y nuevos de la ciudad, sino que además conoció a un grupo de personas que serían importantes en su vida como Frank Belknap Long, Loveman, Kleiner y Houtain, con los cuales inició una amistad epistolar y creativa que se mantendría más allá de la muerte de Lovecraft.


            En un nuevo viaje de negocios que realizo Sonia cerca de Providence se reunieron con Phillips y después de una comida y una charla amena tuvieron su primer beso, H.P. Lovecraft confeso que a los 32 años de edad fue la primera vez que había besado a una mujer (S. de Camp Lovecraft: Una Biografía), el acercamiento fue tan fuerte que escribieron juntos “The Horror at Martin’s Beach”. En ese verano (1922), visito a sus amigos Alfred Galpin y Loveman en Cleveland (Ohio), con este último recorrió la ciudad, supo en ese tiempo del escritor Clark Ashton Smith, con el cual inicio una amistad epistolar, a partir de una carta que le envió el soñador de Providencia con el sugerente título de “fans”, a partir de este momento ambos no dejaron de escribirse, aun cuando no se conocieron en persona, Lovecraft gustaba decir que realizaban “viajes oníricos” con él.

El Mágico Egipto Siglo XIX 

            La relación con Sonia fue cada vez más en serio, tanto así que en 1924 se casó con ella, en Nueva York y se trasladó a esta ciudad a vivir, unos días antes había terminado de escribir el borrador de “Prisionero de los Faraones”, junto a Harry Houdini (Erich Weiss), después del matrimonio se fueron de luna de miel a la ciudad de Filadelfia y se hospedaron en el hotel Robert Morris, mientras recorrían la ciudad  que alguna vez fue la capital de la Unión, Phillips Lovecraft corrigió por última vez el manuscrito y lo taquigrafío, era un hombre que no tenía grandes recursos y por tanto se la tenía que jugar por obtenerlo como fuera, incluso durante su luna de miel.

Harry Houdini
            Si bien pronto el matrimonio fue un fracaso, este se debió a diversos motivos que lo aquejaron, el oscuros de Providence, no era un hombre fácil de llevar, ya que no estaba dispuesto a dejar sus hábitos de escritor empedernido y trabajólico, además de sus rutinas exageradas como tener que comer, sentarse y dormir en sus viejos muebles de Providence. Sonia solo logró que se mudara con ella a Nueva York, después de aceptar traer literalmente todos los muebles y libros. Los problemas de dinero como  producto de  que Sonia perdió su empleo en la tienda de sombreros (la cual quebró) y una posterior depresión de ella provocó el lento resquebrajamiento del matrimonio, cuando Sonia se recuperó fue contratada para dirigir otra tienda de moda en la ciudad de Cincinnati (Ohio) y eso hizo que ella se fuera de Nueva York, Lovecraft no quiso separarse de sus amados muebles y decidió quedarse en la “Gran Manzana”, claro que debió mudarse a un departamento más módico en el barrio de Reed Hook, barrio pobre y lleno de extranjero que traumatizo a Phillips, no tanto porque la habitaran extranjeros, sino que le hizo romper sus rutinas. Este tiempo en Red Hook lo sumió en una depresión muy fuerte, la falta de dinero y la incapacidad de realizar sus pequeños caprichos de excéntrico escritor lo hizo pasar una sequía creadora, esto por su puesto no lo alejo de sus amigos con los cuales se visitaba y escribía constantemente.

Nueva York

El matrimonio fallido de Lovecraft creo un mito que sería muy bueno esclarecerlo inmediatamente, que Howard era “homosexual”, esta idea vertida por algunos “expertos” en su vida, se sostenía en que el escritor de Providence era impotente para lograr sostener amistad con mujeres y el matrimonio había sido toda una “pantalla”, ya que era incapaz de mantener una relación sexual por el asco que le provocaban estas, y por ello fracasó. En la realidad, el matrimonio no solo fue consumado en lo sexual, sino que Sonia confidenciaba que su marido era: “un amante excelente de la manera adecuada" (Sonia H. Davis, "Memorias de Lovecraft: I," El Colector de Arkham, N ° 4,  1969). Por esta razón,  el fracaso de su matrimonio se debió a lo antes expuesto y no a sus inclinaciones homosexuales, más aun que sobre este punto tenía una visión muy negativa  el oscuro de Providence “De hecho, aunque por supuesto siempre supe que la pederastia era una costumbre asquerosa de muchas naciones antiguas, nunca oí hablar de la homosexualidad como un instinto real hasta que tenía más de treinta años (.  .  .)  Que supera su récord! (carta a J. Vernon Shea fechada el 14 de agosto de 1933) o en la carta que escribe a August Derleth el 16 de febrero de 1933  “En lo que se refiere al homosexualismo, la objeción primaria y vital contra él es que es natural (física e involuntariamente, no  “moralmente" o “estéticamente”) repugnante a la abrumadora masa de la humanidad ... ". Es cierto que Lovecraft tuvo amigos homosexuales como Robert H. Barlow, Samuel Loveman y Hart Crane, pero se sabe que él no sabía de las inclinaciones de sus amistades, como se puede comprender en la década de 1920 y 30’, la homosexualidad no era un tema que se tratara públicamente y que se tuviera como algo normal, más bien, en esa época era mirada con desprecio por muchos y compasión por otros por tratarse de una enfermedad psiquiátrica, debemos añadir que no hay ninguna prueba que nos pueda hacer suponer de la homosexualidad de el oscuro de Providence, por tanto los que exponen este punto solo se basan en especulaciones sin fundamento e inapropiadas.

Robert H. Barlow

No toda la estadía en Nueva York fue mala, en esta ciudad formó el “Kalem Club”, todos los viernes se reunían una serie de escritores de fantasía y ciencia ficción, las tertulias las animaba Lovecraft, sus amigos decían que era el más notable de los tertulianos por sus conocimientos enciclopédicos, su refinado lenguaje y su humor chispeante, solo algunos temas provocaban cierta polémica como la religión o sus comentarios xenófobos, pero que nunca lograron quebrar la amistad del grupo, por tanto Phillips ansiaba los días viernes por la noche. El año más terrible de su vida terminó cuando por fin decidió regresar a Providence, con todo y muebles a casa de su tía, a pesar de esto el Kalem Club no se acabó.


Llego el año de 1926, que podríamos denominarlo “el de las visitas y excursiones”, recibió muchos amigos en su ciudad de Providence, pero además realizó una serie de visitas a las ciudades del noreste de Estados Unidos, una verdadera exploración por las tierras que el denominaba “coloniales inglesas”. Este es el año en que conoció al que sería su gran amigo y difundidor de su obra, nos referimos a August Derleth, con quien,  a pesar de su diferencia de edad, August tenía a la sazón 18 años, mientras que Howard rondaba los 36 años, se creó una fuerte amistad que perduraría después de la muerte del escritor de Providence, August lo apodo “el viejo”, cosa que Lovecraft le encantó, ya que le daba un aire señorial y de sabio que tanto le gustaba demostrar. El oscuro de Providence, además de viajar tenía una faceta poco conocida y era realizar “bitácoras de viajes”, en donde no solo describía sus periplos, sino que las llenaba de explicaciones teóricas muy intelectuales sobre la arquitectura, población y museos, estas bitácoras le servían para construir sus narraciones de terror dando un sustento físico a sus “tópicos de viajes oníricos”, esto rompe otro mito del soñador de Providence y es el hecho que todo su conocimiento se basaba solo en lo que leía y aprendía como autodidacta, lo cual no es del todo cierto, sino que también pudo palpar el conocimiento a través de su vivencia, que fue una base muy sólida para sus relatos. En 1927  termina de escribir y publica lo que sería su primer diario de viaje conocido como “Vermont: Una Primera Impresión”, en este texto hace una guía -narración de la ciudad de Vermont que la define como una “hermosa e inquietante urbe colonial”, además expone parte de los viajes realizados en el año anterior.

Ciudad de Chicago

En 1928 Lovecraft volvió a instalarse por unas semanas en la ciudad de Nueva York, por invitación expresa de Sonia, aun cuando estaban alejados como matrimonio, esto no les impedía sostener casi una relación de amistad, este fue el último momento que estuvieron juntos, Sonia se marchó definitivamente a Chicago, mientras que Howards Phillips realizó un gran periplo por las ciudades de Albany, Baltimore, Filadelfia y Washington, además de visitar las cuevas de Shenandoah, esta gran aventura turística y de conocimiento intelectual va a quedar plasmada en parte en su diario de viaje “Observaciones Respecto a Varias Partes de América”, en donde hará una exposición sobre la arquitectura colonial inglesa de esas ciudades y su riqueza cultural. La estancia en Nueva York le permitió volver a reunirse con los miembros del Kalem Club y crear nuevas amistades.
Después de su divorcio con Sonia, realizó verdaderos periplos por el país, como el dinero era realmente escaso, tomaba autobús y se hospedaba en hoteles de tercera cuando no había ningún amigo que lo acogiera, este punto no le provocaba ningún problema, muy por el contrario, en su espíritu de niño se veía a sí mismo como un aventurero al estilo Samuel en la novela de Moby Dick o como Arthur Gondon Pin en la novela del mismo nombre. En 1929 se quedó a hospedar en casa de Belknap Long en Nueva York, luego viajo a Richmond y de regreso visitó a Austin Dwyer en la ciudad de Kingston y a Cook en Athol. Nuevamente parte de este viaje quedara expuesto en su diario de viaje llamado “Recorridos en las Provincias de América”, en donde plasma sus visiones sobre temas culturales tales como arquitectura, museos y cementerios, un tema anecdótico era que en cada ciudad que llegaba, le gustaba visitar los cementerios locales, decía que eran una fuente riquísima de inspiración, aumentó considerablemente la cantidad de amigos. Sus publicaciones en los Pulp le granjeaban cada vez más admiradores y admiradoras que le escribían, la lluvia de cartas era inmensa, Lovecraft, a diferencia de muchos escritores que no tomaban en consideración las epístolas de sus fanáticos lectores, se daba a la tarea días enteros a leer y responder cada una de ellas, esto tenía que ver con su refinada educación victoriana y la visión de caballero inglés que tenía de sí, hubiera sido un gran desaire indigno de él no responder. 



En los años subsiguientes, hasta su muerte continuó con viajes incesantes como los realizados a la ciudad  De Land en la Florida, Quebec en Canadá, Nueva Orleanes en Luisiana hasta la isla de Nantucket, atraído a esta última por sus lecturas de novelas de viajes y balleneras como Moby Dick. Todos estos viajes van a quedar plasmados en sus bitácoras de viajes como los anteriores  “Balance De Una Visita A Charleston”, y "Una Descripción De La Ciudad De Quebeck, en Nueva Francia, añadida recientemente a los dominios de Su Majestad Británica", debemos hacer la mención que este último texto es más extenso que su narración “El extraño caso de Charles Dexter Ward”. El estilo que utiliza en estas últimas bitácoras demuestra un deseo de aproximarlas a las bitácoras de viajes del siglo  XVII y XVIII, con títulos muy explicativos sobre el tema que va a tratar. Los últimos años de Lovecraft fueron de un frenesí en todos los ámbitos, escribió mucho, corrigió mucho, hizo muchos amigos y, finalmente, viajó mucho.
isla de Nantucket

Toda la inspiración y descripción de sus viajes vertida en los diarios nos habla de un hombre que amaba conocer y estudiar los lugares, por este motivo, no nos debemos extrañar que los veranos casi no paraba en su casa de Providence, los otoños, inviernos y primavera los trabaja duramente creando nuevas narraciones y corrigiendo trabajos de otros. Todo esto le reportaba exiguas ganancias que eran utilizadas en sus viajes de verano, casi nunca se compraba ropa, sus comidas eran de costos muy limitados y se hospedaba en hoteles de tercera cuando no había un buen amigo que lo acogiera, pero era un hombre feliz, incluso más feliz que ningún otro, un creador de mundos, que amaba las buenas conversaciones con sus amigos y las historias mágicas, que gustaba pasear en soledad, pero amaba estar rodeado de personas, que hacia disertaciones racista, pero de buenas ganas y muy cordialmente conversaba con judíos, negros y extranjeros. Todos sus perjuicios existían en ese mundo onírico rico y poderoso que tenía. Sus últimos días fueron rápidos, murió de una enfermedad a la cual no quiso combatir por su rechazo natural a los médicos, a los hospitales y a su libertad, cuando fue por fin a visitar uno, el cáncer al colon estaba lo suficientemente avanzado como para matarlo fulminantemente, no fue casi nadie a su entierro, a todos los amigos los tomó literalmente por sorpresa su muerte, algunos de ellos siguieron recibiendo cartas semanas después de su fallecimiento, porque Lovecraft había logrado romper el muro más allá de los sueños.

La visión tergiversada de un Lovecraft solitario, huraño, un verdadero ermitaño, que solo vivía para escribir, se contrapone con el hombre que fue en la práctica, bondadoso, amigable, tremendamente social y un viajero incansable, con gusto hubiera recorrido el mundo mil veces si hubiera tenido los recursos para hacerlo.

12 comentarios:

  1. Buen final para el ciclo.

    Siempre me sorprendió mucho, las descripciones tan exactas, que H.P. Lovecraft, hace de cosas que nunca vio. Por ejemplo en las montañas de la locura y la exposición que hace de la tecnología asociada a la ciencia de la época.

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    1. Querido Rodrigo
      Cuando leíamos a H.P. Lovecraft era muy simpático ver que la descripciones que realizaba de la Antártica (En las montañas de la locura) eran construida en base a sus lecturas enciclopédicas, por tanto los errores propios de las descripciones geográficas, pero si la comparamos con el "horror de Red Hook", la descripción es detalla y se ajusta muy bien a la realidad. Es interesante esto último que demuestra lo vivencial de algunos de sus relatos.

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    2. Querido Rodrigo
      Cuando leíamos a H.P. Lovecraft era muy simpático ver que la descripciones que realizaba de la Antártica (En las montañas de la locura) eran construida en base a sus lecturas enciclopédicas, por tanto los errores propios de las descripciones geográficas, pero si la comparamos con el "horror de Red Hook", la descripción es detalla y se ajusta muy bien a la realidad. Es interesante esto último que demuestra lo vivencial de algunos de sus relatos.

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  2. Si te interesa tener otra fuente de información, sobre temas poco conocidos en este lado del mundo, te presento este blog: http://ussrlife.blogspot.cl/
    Está formado por artículos que hablan de la realidad soviética desde su propia perspectiva. es un poco torpe de leer, pues el original está en cirílico y es necesario poner el traductor de google. Pero trae visiones inesperadas de la historia cotidiana, la política y el arte de la antigua URSS.

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  3. Mi apreciado Sardaukar, con enorme placer he leído este instructivo y bien documentado texto dedicado a tan querido autor. Pues en verdad has logrado desmitificar esa faceta negativa de Lovecraft, en la cual lamentablemente desde nuestra juventud creímos, abriéndonos los ojos para que nuestra admiración hacia él y su legado fuese mayor aún.
    Con cariño eso sí, debo invitarte a revisar mayormente la redacción de este post y los que espero vengan a continuación, que se nota en tu afán de compartir de una vez con todos nosotros tus ideas, has descuidado algunas aspectos de su realización como puntuación y otros. Te daré un ejemplo textual de este mismo trabajo tuyo, cuando escribes:

    "la homosexualidad no era un tema que se tratara públicamente y que se tuviera como algo normal, más bien era mirada con desprecio por muchos y compasión por otros por tratarse de una enfermedad psiquiátrica".

    Pues cuando pones acá aquella desfasada idea de "enfermedad psiquiátrica" en relación a la homosexualidad, los lectores que no te conocen bien podrían pensar que mantienes esa visión sobre lo que hoy es llamado políticamente correcto MINORÍAS SEXUALES. Por ende, con humildad, te digo que debería cambiar la redacción y poner, por ejemplo:

    "por considerar en aquellos años de que se trataba de una enfermedad psiquiátrica".

    Sin ánimos de quitarte más tiempo por este medio (que ya lo haré en persona, je) y esperando nuevas entradas de interés, me despido por ahora.

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    1. Elwin la idea de este pequeño ensayo era destruir el segundo de los grandes mitos sobre la vida de Lovecraft, tomare en cuenta lo que dices de la redacción aún cuando en el ejemplo que me das, yo coloco como inicio de la idea "en los años 20 y 30", por lo tanto no me refiero al concepto actual que se tiene de la homosexualidad, ya que a partir de 1982 fue sacada por la sociedad psiquiátrica de Estados Unidos como enfermedad psiquiátrica y en 1985 ha nivel mundial. Tampoco manifiesto mi idea sobre el tema, pero tratare de ser más claro en esos aspectos.
      Gracias

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    2. Elwin la idea de este pequeño ensayo era destruir el segundo de los grandes mitos sobre la vida de Lovecraft, tomare en cuenta lo que dices de la redacción aún cuando en el ejemplo que me das, yo coloco como inicio de la idea "en los años 20 y 30", por lo tanto no me refiero al concepto actual que se tiene de la homosexualidad, ya que a partir de 1982 fue sacada por la sociedad psiquiátrica de Estados Unidos como enfermedad psiquiátrica y en 1985 ha nivel mundial. Tampoco manifiesto mi idea sobre el tema, pero tratare de ser más claro en esos aspectos.
      Gracias

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  4. Muy recomendable: http://perufolklorico.blogspot.cl/2016/04/libros-y-cultura-el-codigo-blas-valera.html

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    1. He visto este blog y lo encuentro bastante bueno

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  5. Mi estimado, que alegría que vuelvas sobre un autor tan apreciado como Lovecraft. Antes de hacerte algunos comentarios más de fondo sobre tu post, quería ir primero a la forma, y es que a veces descuidas la redacción en cosas puntuales, por ejemplo: te refieres varias veces a Lovecraft, como "P. H. Lovecrfaft"; o a J.R.R. Tolkien lo llamas "R.R. Tolkin". No se trata de ser quisquilloso, sólo es un aporte para afinar la redacción.
    A la brevedad te hago algunos comentarios de fondo.
    Muy buena entrada!

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    1. Gracias Miguel por tus criticas, voy a revisar el texto, de hecho le pedí a un profesor de lenguaje que viera el tema de redacción.

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